Editorial

El objetivo del narcotràfico

Por: Diario Antillano

| lun, 8-feb 23:00

Por Vinicio A. Castillo Semán

¿Por qué José Figueroa Agosto, o quien llamó en su nombre, se arriesgó a hablar 22 minutos por teléfono en el programa El Gobierno de la Mañana? ¿Cuál fue el objetivo central de esa llamada? Estas dos preguntas tienen una respuesta clara. El dolor de cabeza de Figueroa Agosto y su estructura criminal está representado en los dos oficiales superiores que tienen a su cargo su localización y apresamiento: El mayor general Félix Guillermo Guzmán Fermín, Jefe de la Policía Nacional y el general Rolando Rosado Mateo, director de la DNCD.

 

Figueroa Agosto (o quien haya llamado en su nombre) quería difundir ante la opinión pública que hubo un supuesto soborno pagado por él (a través de su compadre y amigo el Coronel González y González) a sus persecutores para que le dejaran escapar.

 

Era la primera vez que se daba el caso insólito en que el beneficiado del escape denunciaba a quien supuestamente consintió por paga dejarlo ir.

 

Esa versión de Figueroa Agosto (o de la persona que llamó en su nombre) venía a coincidir con una versión que le fuera dada al Presidente de la República por grupos importantes de poder interesados en la destitución de Guzmán Fermín y del general Rosado, en el inicio mismo de esta escabrosa investigación.

 

El segundo objetivo de la famosa llamada al Gobierno de la Mañana fue echarle igualmente la responsabilidad del asesinato del Coronel González y González a la persona que tiene a su cargo la búsqueda y captura de Figueroa Agosto, el Coronel Familia, de forma tal de que sobre éste se desataran investigaciones y que, de algún modo, se mediatizara o neutralizara la efectividad de su misión.

 

La versión del soborno para el escape, dada al Presidente de la República, que consistía en que Figueroa había entregado un millón de dólares a sus persecutores frente a la esquina de Tejas, fue desmentida con la realidad (no publicitada, por razones obvias) de que en esa persecución estaban presentes de forma directa Marshalls de los Estados Unidos, especializados en la búsqueda de estos capos.

 

Con la muerte del denominado lugarteniente de Figueroa Agosto, Omar Antigua Polanco, se levanta nuevamente una campaña de intriga dirigida a echarle responsabilidad, por comisión o encubrimiento, a la Policía Nacional y a la DNCD, con el objetivo claro de procurar que en los cambios que se esperan el próximo 27 de Febrero se sustituyan a Rafael Guillermo Guzmán Fermín y al General Rosado Mateo. En esas andanzas pueden estar los padrinos con los que contó Figueroa Agosto en esta administración de gobierno, hasta que se desatara su persecución en septiembre del año pasado.

 

El narco y sus padrinos no le perdonan al general Guzmán Fermín su decisiva participación en el caso Paya. Gracias a esa investigación, llevada personalmente por él, con el apoyo irrestricto del Presidente de la República, se pudieron descubrir las poderosas conexiones de altos oficiales de la Marina de Guerra con el narcotráfico, al grado de que fue personalmente Guzmán Fermín el encargado de apresar en plena base naval a quien tenía funciones importantes en el antedespacho del Jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra.

 

Es preciso recordar que la primera versión de la investigación del caso Paya procuró ocultar esas ramificaciones mafiosas de estos altos oficiales en la Marina de Guerra, echándole la culpa de los siete asesinatos de los ciudadanos colombianos al ex mayor Frederik Medina Abud, quien fue posteriormente exonerado de responsabilidad en esos hechos Al general Guzmán Fermín, igualmente, el narco no le perdona haber actuado con una drasticidad nunca vista dentro de la institución cuando destituyó y sometió a la justicia por actividades mafiosas a toda una dotación, incluyendo a altos oficiales de la uniformada, como ocurrió en la provincia de Puerto Plata.

 

Tampoco el narco le perdona al Jefe de la Policía el trabajo mancomunado que viene haciendo con el Jefe de la DNCD. El apresamiento y sometimiento de poderosos jefes de microtráfico de los barrios de la capital, que habían tenido conocidos y claves apoyos para desarrollar sus actividades con plena impunidad, así como la reducción drástica de los

bombardeos de drogas en la zona este del país, lo que ha provocado una innegable disminución en la entrada de estupefacientes al territorio nacional.

 

El narco y sus aliados están maniobrando.

 

No se puede descartar que antes del 27 de Febrero puedan producirse otros hechos criminales, en pos de lograr sus objetivos. La combinación Guzmán Fermín–Rosado Mateo en el combate del crimen organizado, con plena colaboración y visto bueno de las agencias norteamericanas, resulta un tamaño dolor de cabeza para el crimen organizado.

 

Por eso es un objetivo del narco crear un ambiente propicio para la destitución de ambos.

 

Confiamos en que nuestro amigo el Presidente de la República esté al tanto de esas maniobras y no se deje confundir en cuanto al grado de compromiso que han demostrado asumir estos oficiales en la lucha contra el crimen.

 


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