A la fecha, son más de 300 mujeres borradas del mapa de esta isla, unas por hombres y otras por el Estado, ambos, machistas redomados y convencidos de que las mujeres somos “cosas” que les pertenecemos, lógica compartida para seguir matando a las dominicanas, ya sea por un feminicida o por el sistema.
La mortalidad materna, cuyo índice -dice el gobierno- trata de disminuir, es resistente y refiere la mala atención médica, sin avergonzar al sistema de salud pública nacional, a pesar de que la directora del Seguro Nacional de Salud (Senasa), Altagracia Guzmán Marcelino, manifestara a comienzos de este año que un 99% de los casos son evitables. Para la ocasión, la doctora Guzmán Marcelino citaba problemas fundamentales como la falta de preparación médica y la mala calidad de los materiales utilizados.
Como dice la mexicana Juliana G. Quintanilla, “los crímenes contra las niñas y mujeres se cometen en sociedades o en círculos sociales cuyas características patriarcales y la violación de los derechos humanos, se concentran y se agudizan de manera crítica”. Y en nuestro país esto está sucediendo al punto de alarmar a toda la comunidad nacional, sorprendida por tanta violencia contra las mujeres.
El Estado dominicano, administrado -por cualquiera de los partidos- desde hace años mantiene una indiferencia cruel por la suerte de las dominicanas, con cifras sostenidas de mortalidad materna y de muertes violentas de mujeres, encima de los niveles tolerables, para dejar pasar un total de más de cuatrocientos feminicidios al año.
En el caso de las muertas por feminicidio, junto a los ejecutores materiales, son responsables quienes desde su posición en la definición y aplicación de las leyes, refuerza inequidades estructurales que hacen permisible que más mujeres sean asesinadas y con su corporativismo siguen permitiendo que los hombres sean dueños de la vida y destino de las mujeres.
En el caso de las muertas por causas maternas, estamos frente a un Estado feminicida que mantiene el desorden clientelar y la mala práctica de sus profesionales, sin invertir para la calidad de una reforma dirigida solamente a este fenómeno asesino.
Con más de cuatrocientas muertas por la Violencia Contra la Mujer, machista e institucional, para este año, el Gobierno debe considerar seriamente dedicar el año 2012 en emergencia nacional por las mujeres y focalizar esfuerzos prioritarios, financieros y de voluntad, para que no mueran más dominicanas.


