Sebastián Piñera, inversionista de 60 años que ha triunfado en los negocios, se convirtió este jueves en el trigésimo octavo presidente de Chile, en un acto que marca el regreso de la derecha al gobierno del país después de más de medio siglo.
Minutos antes de la ceremonia se sintió un fuerte sismo de 7,2 en la escala richter, suceso que aún no ha dejado víctimas, según los últimos informes.
Con una fortuna que la revista Forbes ha calculado en 2.200 millones de dólares, Piñera llega a La Moneda para aplicar "una nueva forma de gobernar", pero el terremoto del 27 de febrero le obligará a cambiar de planes para dedicarse a la reconstrucción de un maltrecho país.
Piñera recibió el cargo que, desde 2006, ejerció la socialista Michelle Bachelet, la primera mujer que ha gobernado Chile y la cuarta representante de la Concertación, una coalición de centroizquierda que gobernó durante 20 años, tras los 17 años de dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
El nuevo presidente de Chile es, en ese contexto, el primer político de derecha que llega a La Moneda en un proceso democrático desde que lo hizo Jorge Alessandri Rodríguez, en 1958.
El terremoto del 27 de febrero marcará con seguridad la gestión de Piñera, que el pasado 17 de enero venció en las urnas, en segunda ronda, a Eduardo Frei, candidato de la Concertación, por un estrecho margen.
El flamante mandatario chileno, que se rodeó de un equipo de ministros de marcado perfil empresarial y técnico, ya anunció que deberá rehacer su programa de gobierno debido a la catástrofe, que causó 497 muertos identificados, dos millones de damnificados y una gran destrucción material, aún no cuantificada por completo.
Hijo de un diplomático, economista con un doctorado en Harvard, el nuevo presidente tiene tres hermanos, está casado con Cecilia Morel y es padre de cuatro hijos.
"Nuestro futuro gobierno no va a ser el del terremoto, va a ser el de la reconstrucción", proclamó Piñera tras el sismo del 27 de febrero, cuando anunció además la modificación del presupuesto público de este año, con el fin de adecuarlo a ese objetivo.
Frente al terremoto, Piñera se fijó tres etapas: la primera encontrar a los desaparecidos, restablecer los servicios básicos y reactivar el aparato productivo; la segunda, reformular el programa de gobierno que tenía antes de la catástrofe; y la tercera, poner en marcha su plan de reconstrucción "Levantemos Chile".
Para poner en pie a las regiones devastadas por el sismo, Piñera espera contar con el apoyo de la Concertación, que se ha mostrado dispuesta a ejercer una oposición "responsable", según sus dirigentes.
Piñera ha hecho continuos llamamientos a establecer un gobierno de unidad nacional, incluso antes de que el terremoto trastocara sus planes, pero sólo consiguió convencer al democristiano Jaime Ravinet, que será su ministro de Defensa.
El propio Piñera simpatizó cuando era joven con la Democracia Cristiana -uno de los cuatro partidos de la Concertación- y votó contra la continuidad del dictador Augusto Pinochet (1915-2006).
Y aunque en su coalición figuran aún muchos partidarios de la dictadura (1973-1990), él siempre ha condenado la violación de los derechos humanos perpetrada durante ese régimen militar.
Católico practicante, Piñera se declara contrario al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo, pero apoyó la ley del divorcio, es partidario de repartir la píldora poscoital y de reconocer determinados derechos a las parejas de hecho.
Sebastián Piñera fue senador entre 1990 y 1998 por Renovación Nacional, uno de los dos principales partidos de la Coalición por el Cambio, y en 2005 perdió en las elecciones presidenciales ante Michelle Bachelet.
Sus propiedades incluyen un canal de televisión, grandes extensiones de tierras en el sur de Chile y un importante paquete accionarial del equipo de fútbol Colo Colo del que no se ha querido desprenderse.
A causa del terremoto, según sus allegados, Piñera no pudo cumplir su promesa de deshacerse de todos sus negocios antes de asumir y conserva aún un 11,3% de la propiedad de la aerolínea Lan.
Su designada ministra portavoz, Ena Von Baer, dijo que la venta se hará lo antes posible, mientras otros de sus allegados han señalado que el plazo para hacerlo se extendió hasta el 30 de abril.
* Impulsar una ley corta de emergencia, una de reconstrucción y otra de donaciones para apoyar las tareas más urgentes luego del terremoto y tsunamis que azotaron la zona centro-sur del país.
* Revisar para hacer más eficiente el sistema gubernamental de reacción ante catástrofes, luego que descoordinaciones con la Armada impidieron alertar a zonas costeras que fueron arrasadas por tsunamis tras el sismo.
* Mantener en cero la regla del superávit fiscal estructural, como lo bajó transitoriamente el actual Gobierno.
* Dar incentivos al sector privado para impulsar la creación de 1 millón de empleos y estimular a la economía.
* Revisión de los impuestos, promoviendo un descenso en los de las personas y pequeñas y medianas empresas.
* Analizar la fusión de los reguladores del mercado de valores y de bancos.
* Renovar la gestión de las grandes empresas estatales como Codelco y la petrolera ENAP. Descentralizar el Estado.
* Impulsar el desarrollo y presencia de energías renovables no convencionales como la solar, eólica, geotérmica, mareomotriz y bioenergía.
* Introducir derechos legales para las parejas del mismo sexo, aunque está en contra del matrimonio homosexual.
* Extensión del período postnatal de tres a seis meses.
* Colocar 10.000 nuevos policías en las calles para el combate de la delincuencia.
* Plantar 16 millones de árboles en las ciudades, lo que equivaldría a un árbol por cada chileno.
* Fomentar la participación voluntaria de los fondos de pensiones privados dentro de un sistema común de recaudación y cobranza de cotizaciones.
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