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10 de abril del 2021

Opinión

27 de febrero, ¿desde cuándo se celebra?

Juan Daniel Balcácer. Respondo a una interrogante que se me ha formulado acerca de cuándo comenzó oficialmente la celebración del 27 de febrero como día de fiesta nacional. Por disposición constitucional, esa celebración debió comenzar en el primer aniversario de nuestra independencia; pero recuérdese que el 27 de febrero de 1845 se tiñó de luto […]




Juan Daniel Balcácer.
Respondo a una interrogante que se me ha formulado acerca de cuándo comenzó oficialmente la celebración del 27 de febrero como día de fiesta nacional. Por disposición constitucional, esa celebración debió comenzar en el primer aniversario de nuestra independencia; pero recuérdese que el 27 de febrero de 1845 se tiñó de luto porque ese mismo día fueron fusilados María Trinidad Sánchez y otros compatriotas acusados de conspiración contra el gobierno del déspota Pedro Santana. La Constitución de San Cristóbal. El Art. 196 de nuestra primera Carta Sustantiva dispuso la celebración anual de cuatro fechas nacionales: “Primera: La de la Separación, el último Domingo de Febrero. Segunda: La victoria de Azua, el 19 de Marzo. Tercera: La victoria de Santiago, el último Domingo de Marzo. Cuarta: El aniversario de la publicación de la presente Constitución”. Los conservadores o afrancesados siempre emplearon el término “separación” para referirse al 27 de febrero, a diferencia de los duartistas cuya divisa fundamental era la independencia de Haití y de cualquier potencia extranjera. Debido a que la celebración de las victorias militares de marzo podía coincidir con la Semana Santa, como ha sucedido recientemente, el legislador de 1844 previó lo siguiente: “En caso de que alguna de estas fiestas caiga en día en que según el Rito Romano esté prohibido el celebrar otra fiesta que la religiosa, se trasladará la Nacional al primer domingo hábil inmediato”. En las reformas constitucionales de febrero y diciembre de 1854,  (Artículos 138 y 65, respectivamente) esa providencia fue variada así: “Se celebrará anualmente, con la mayor solemnidad en toda la República, el día 27 de febrero, aniversario de la Independencia y única fiesta nacional”. La Constitución de Moca. La constituyente de Moca de 1858 mantuvo inalterable la tradición de conmemorar el 27 de febrero, pero en el Art. 150 agregó otra fecha patria: “Se celebrarán anualmente con la mayor solemnidad en toda la República los días 27 de febrero, aniversario de la Independía, y el 7 de Julio, aniversario de la Libertad; únicas fiestas nacionales”. Con esa decisión, los líderes del movimiento liberal cibaeño le conferían categoría de acontecimiento histórico, digno de recordación nacional, a la revolución del 7 de julio de 1857 que dio al traste con la segunda administración de Buenaventura Báez. El 16 de agosto. La reforma constitucional de noviembre de 1865 incluyó el 16 de agosto como efeméride nacional, en sintonía con lo que ya había dispuesto el Gobierno Restaurador en Armas mediante decreto de 1864. En las Disposiciones Generales de nuestra Carta Sustantiva, en el artículo 132, se estableció: “Se celebrarán anualmente con la mayor solemnidad en toda la República los días 27 de febrero, aniversario de la Independencia, y el 16 de Agosto, aniversario de la Restauración, únicas fiestas nacionales”; disposición que vigente en las sucesivas reformas constitucionales de septiembre 1866, abril 1868, septiembre 1872, marzo 1874, marzo 1875, mayo 1877, mayo 1878, febrero 1879, mayo 1880, noviembre 1881, noviembre 1887 y junio 1896. Reformas del siglo XX. Las reformas de junio 1907, febrero 1908, junio 1924, junio 1927, enero 1929 y junio 1934 continuaron con la tradición de conmemorar el 27 de febrero y el 16 de agosto como días de fiesta nacional.  Durante la dictadura de Trujillo, empero, se agregó otra fecha festiva a partir de la revisión constitucional de 1942, en cuyo Art. 97 se consignó que también se celebraría solemnemente “el 24 de septiembre, aniversario de la Restauración Financiera de la República”. Esta nueva conmemoración permaneció inalterada en las reformas constitucionales de enero 1947, diciembre 1955, noviembre 1959, junio 1960 y diciembre 1960. (Curiosamente, tras la reforma constitucional del 29 de diciembre de 1961, con la familia Trujillo ya fuera del país, la fecha del 24 de septiembre no fue suprimida de la Constitución hasta que el Consejo de Estado, que tuvo facultades ejecutivas y legislativas a la vez, actuando en función de Asamblea Nacional la suprimió definitivamente, Art. 101 de la reforma constitucional del 17 de septiembre de 1962.) Un caso curioso. El 29 de abril de 1963 fue votada y proclamada la Constitución del primer gobierno democrático después de la tiranía, presidido por el profesor Juan Bosch. La generalidad de nuestros expertos constitucionalistas coincide en que, conjuntamente con la de Moca de 1858, la Constitución de 1963 constituye uno de los textos fundamentales más revolucionarios y liberales del devenir constitucional dominicano. Sin embargo, parecería que en esa ocasión el legislador incurrió en lo que los freudianos calificarían como desliz de la escritura debido a que, inadvertidamente, se omitió el artículo que tradicionalmente consagra como días festivos las dos fechas nacionales más trascendentales de la historia política nacional: el 27 de febrero y el 16 de agosto. Posteriormente, en el Art. 98 de Constitución del 29 de noviembre de 1966 en las “Disposiciones generales” se consignó que el 27 de febrero y el 16 de agosto, “aniversarios de la Independencia y la Restauración, respectivamente, eran días de fiesta nacional”; providencia que continuó en vigor en la Constitución del 26 de enero del 2010 (revisada en junio del 2015), esta vez incluida en el Cap. VII, Art. 35, según el cual “se declaran de fiesta nacional” los días 27 de febrero y 16 de agosto, respectivamente.

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