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12 de abril del 2021

Opinión

A solo mes y pico de las elecciones

Nuestros países han sido influenciados por la teoría de que, mientras más grandes son los gobiernos y más extensas sus funciones, mayor y más eficiente es la presencia del Estado. Que las Naciones se benefician directamente en cuanto mayor sea el tamaño de sus gobiernos y más grandes y diversas sean las funciones que asuman. […]




Nuestros países han sido influenciados por la teoría de que, mientras más grandes son los gobiernos y más extensas sus funciones, mayor y más eficiente es la presencia del Estado. Que las Naciones se benefician directamente en cuanto mayor sea el tamaño de sus gobiernos y más grandes y diversas sean las funciones que asuman. Se creó el concepto del gigantismo gubernamental. Como consecuencia muchas cosas que antes eran manejadas directamente por las comunidades, se les ha dado el concepto de obras públicas y oficiales. Excluyendo a las comunidades del ejercicio de tareas básicas que les son inherentes. A nivel perceptivo de la sociedad, se creó una confrontación entre los denominados sectores Público y Privado. En algunas ocasiones a lo público se ha pretendido satanizar, mientras otros le dan una connotación de grandeza, generosidad, poder. Por otro lado, hay quienes preconizan que el sector privado es la panacea a los problemas sociales y económicos. Otros lo consideran como el que aprovecha, no tiene barreras. Que se enriquece por encima de toda previsión. Como consecuencia de esto, algunos aceptan la idea de que los gobiernos pueden ser eficientes, pues por encima de todo representan los intereses públicos y por lo tanto se identifican con la Nación. Otros que es el sector privado. Aunque algunos entienden que aunque sea eficiente, no es aceptable como gestor de actividades de servicio común, pues solo busca satisfacer intereses particulares e individuales. Todas estas ideas tienden a crear una mentalidad que aunque no rige los comportamientos de muchos dirigentes y actores, se refleja colectivamente. Y crea una situación que en cierto modo exige la formulación de políticas y medidas, para que sean asimiladas por la gente. Ahora estamos en un momento especial. Por un lado la pandemia que nos azota y mantiene a merced de teorías y medidas no comprobadas científicamente. Por otro lado un gobierno que comienza a poner el pie en el estribo del caballo para desmontarse en agosto; mientras los que aspiran se preparan para poner el pié del mismo lado del estribo, pero para montarse. Mes y pico que debería aprovecharse para aportar ideas que tiendan a clarificar por cual camino proponen enrumbar la Nación. A pesar de los traumas y confrontaciones entre partidos y candidatos, es recomendable que hagan un esfuerzo por visualizar en forma más exacta, conveniente y precisa la relación entre Estado, Gobierno y Nación. Que permita deducir los cambios y reformas que consideran preciso realizar para lograr una democracia eficiente y que a su vez permita la creación de una economía al alcance de todos. Ideas claras sobre los límites y las posibilidades del gobierno. Sobre la función y la necesidad de estructuras gubernamentales operativas. El papel de la libre empresa. Necesidad de transferir algunas funciones entre los sectores público y privado. Y sobre todo, de la conveniencia de cambiar, reformar y crear nuevas estructuras de manejo para la prestación de servicios básicos para bienestar de la sociedad, que son las que hacen eficientes y funcionales las democracias. Por: Teófilo Quico Tabar.

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