República Digital - Indotel Anuncio

18 de abril del 2021

Opinión

Abandono y desahucio.-

  Con motivo de la serie de artículos que publicamos recientemente con el título de Abandono de trabajo, se han agotado horas de edificantes tertulias. Entre abogados, toda idea enjuiciada se vuelve arena movediza y los lances verbales se llevan a las calendas griegas. Es que el ejercicio del criterio de los juristas adquiere vocación […]




  Con motivo de la serie de artículos que publicamos recientemente con el título de Abandono de trabajo, se han agotado horas de edificantes tertulias. Entre abogados, toda idea enjuiciada se vuelve arena movediza y los lances verbales se llevan a las calendas griegas. Es que el ejercicio del criterio de los juristas adquiere vocación de eternidad. En esto los políticos les siguen los pasos a los profesionales de la toga y el birrete. La piedra de escándalo que sirvió de pivote para esos pleitos conceptuales está en el criterio que asumen algunos jueces, y la jurisprudencia da constancia de eso, en que asimilan el abandono de trabajo a un desahucio ejercido por el trabajador. Van más lejos, afirman que cuando el trabajador decide voluntariamente no reincorporarse a sus obligaciones laborales y esa decisión se prolonga indefinidamente, hay que considerarla como un desahucio. Sostienen que está expresando de manera inequívoca su voluntad de ponerle término al contrato de trabajo, sin necesidad de alegar causa alguna. Ciertamente que cuando una de las partes desea concluir la relación jurídico-laboral sin invocar ninguna causa, tiene a su disposición la figura legal del desahucio. Pero es un error que solo se considere el abandono de trabajo, esto es, que el trabajador concluyó normalmente su jornada, se marchó de la empresa y luego no volvió más, sin decir nada a nadie, como desahucio para ponerle término al contrato de trabajo. Con esos detalles cerramos el espacio para que no se piense en un desaparecido o en un ausente, técnica y jurídicamente hablando. En efecto, el abandono de trabajo no debe confundirse con el desahucio. El abandono de trabajo es un hecho informal, no comunicado y solo del trabajador, mientras que el desahucio es una figura jurídica formal y expresada por el trabajador o por el empleador. Por eso el artículo 75 del Código de Trabajo dice: “Desahucio es el acto por el cual una de las partes, mediante aviso previo a la otra y sin alegar causa, ejerce el derecho de poner término a un contrato (de trabajo, rc) por tiempo indefinido.” Además, el artículo 77 del mismo Código, manda que el desahucio se comunique por escrito en las 48 horas siguientes a la autoridad de Trabajo. El trabajador podrá hacerlo oralmente. Por tanto, está claro que el abandono de trabajo no es el desahucio. En buen derecho debe primar la realidad sobre la formalidad. Sin embargo, para que el juez laboral no omita o “viole” lo establecido en el Código, como el “aviso previo” y que se comunique el desahucio en las 48 horas al Departamento de trabajo, es conveniente declarar el término del contrato por imposibilidad de su ejecución, en lugar de por desahucio cuando exista el abandono de trabajo.

Por:

Rafael Ciprián

Noticias destacadas