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11 de mayo del 2021

Opinión

Abinader y Plutarco Arias, hacia la credibilidad fortalecida

Ignacio Nova. ignnova1@yahoo.com  La prioridad im­puesta por la pandemia glo­bal del SARS-Cov2 está de­terminando las opciones de conductas y actos de perso­nas, colectivos y organiza­ciones. Luis Abinader inaugu­ra un nuevo gobierno y, en este, un nuevo ministro de salud: el doctor Plutarco Arias. Sustituye al doctor Rafael Sánchez Cárdenas, persona centrada, respe­tuosa, planificadora y di­námica; […]




Ignacio Nova.
ignnova1@yahoo.com

 La prioridad im­puesta por la pandemia glo­bal del SARS-Cov2 está de­terminando las opciones de conductas y actos de perso­nas, colectivos y organiza­ciones.

Luis Abinader inaugu­ra un nuevo gobierno y, en este, un nuevo ministro de salud: el doctor Plutarco Arias. Sustituye al doctor Rafael Sánchez Cárdenas, persona centrada, respe­tuosa, planificadora y di­námica; que recibió el im­pacto pandémico en un entorno sanitario con me­tástasis causante de dis­funcionalidad hospitalaria, agravada tras 6 años de in­tervenciones infraestruc­turales que diezmaron la capacidad de acción y que —debe investigarse— pue­den haber estimulado las altas tasas de mortalidades registradas en indicadores claves.

Que las gestiones de Guzmán Marcelino y Sán­chez Cárdenas estuvieron minadas desde el gobier­no resaltó cuando la “gran obra” restauradora hospi­talaria consumió —¿des­viación?— significativas porciones presupuestarias —¿de Salud?— para, sin embargo, dejar los hospi­tales sin camas, quirófanos y unidades de cuidados in­tensivos suficientes porque el “diseño” no previno ni consideró la posibilidad de epidemias que, sin embar­go, cursaban desde el Zika, Dengue y la Chikungunya.

Cuando Guzmán Mar­celino pidió que Salud Pú­blica debía aprobar los di­seños, cayó en desgracia entre “la gente joven” de Palacio. Pudo renunciar al ver —lo ilustra una ima­gen publicada en este Lis­tín Diario— que el parque hospitalario nacional seme­jaba las ruinas de Bagdad después de los bombardeos “aliados”.

Trozos de historia a rue­do porque esas realidades crearon una densa duda so­bre el sistema público de sa­lud, acreditando la pérdida de credibilidad. Tan genera­lizada que al llegar la pan­demia del Covid-19 y en medio de ella, pocos acata­ron y acatan las orientacio­nes sanitarias oficiales.

Pese al desgañote de Sánchez Cárdenas, pidien­do cuarentena, uso de mas­carillas y distancia física.

Otra perla que hereda el gobierno de Luis Abinader y la gestión del doctor Plu­tarco Arias: carencia de cre­dibilidad en salud; un factor determinante para el éxito o fracaso de cualquier política pública, de la gobernanza.

El axioma resulta sim­ple: no hay posibilidad de fortalecer el escudo epide­miológico sin la participa­ción y confianza ciudada­nas y comunitarias.

El enfoque comunitario activa la acción grupal pa­ra producir resultados de rebaño y el individual, para modular el rol de los vecto­res o la población en riesgo.

Una verdad de Perogru­llo generalmente no pon­derada que, sin embargo, enfatizamos.

Las soluciones a la pan­demia pueden superar las recetas de los organismos internacionales vinculan­tes, pues lamentablemente no han producido resulta­dos positivos en algún lu­gar y las pobrezas incluyen las mentales.

En el tercer mundo urge trabajar en la formación, educación y orientación de la gente, en una vía nove­dosa, que supere el anhe­lo de vacuna y mensajitos manidos y faltos de creati­vidad que instruyen los or­ganismos internacionales.

El reto es crear fortale­zas, incorporando a la gen­te, como ejército unificado ante las pandemias, al pro­ceso conversacional. A la prevención y la cura.

De hecho, mucha gente lo está haciendo “por la li­bre”, ante la confianza re­ducida en los servicios de salud. Aumentando la mor­talidad.

La tarea es demandan­te, más cuando por la causa referida y los hábitos de au­tomedicación, muchos ca­sos llegan agravados a las unidades de atención.

La meta es romper esa cultura derivada de vivir como “chivos sin ley” pa­ra que la salud ove y fecun­de en la credibilidad incre­mentada.

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