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24 de junio del 2021

Turismo

Acertada gestión turística

El país ha manejado bastante bien, en la medida de lo posible, la crisis del turismo durante la pandemia. Por JUAN LLADO  Acaba de celebrarse en Punta Cana una reunión de ministros de turismo de las Americas patrocinada por la Organización Mundial de Turismo (OMT), una entidad intergubernamental que es parte del Sistema de Naciones Unidas. […]




El país ha manejado bastante bien, en la medida de lo posible, la crisis del turismo durante la pandemia.

Por JUAN LLADO 

Acaba de celebrarse en Punta Cana una reunión de ministros de turismo de las Americas patrocinada por la Organización Mundial de Turismo (OMT), una entidad intergubernamental que es parte del Sistema de Naciones Unidas. Se distinguió por la asistencia del secretario general de la OMT y del presidente Abinader. La ocasión fue histórica porque sucedió en plena pandemia. Los lineamientos que produjo para la recuperación del turismo, aunque un tanto vagos, están en línea con los de otras fuentes internacionales. De ahí que sea oportuno enjuiciar el manejo de la recuperación turística de nuestro país.

Una evaluación global del desempeño del destino tendrá que comenzar por resaltar la atención sin precedentes que ha recibido el sector de parte del presidente Abinader. Si de algo se le puede acusar durante sus casi nueve meses de gobierno es de haberse enfocado prioritariamente en, además de la pandemia, la recuperación del sector turístico. La alta prioridad concedida refleja la importancia de ese sector para nuestra economía en tanto representa aproximadamente un 16% del PIB y un 37% de las divisas generadas. El activismo presidencial, marcado por sus muchas reuniones con operadores del sector y su asistencia a inauguraciones de nuevos proyectos hoteleros, posiblemente evitó un descalabro mayor durante la pandemia. El sector privado sintió que le arrimaban el hombro.

Las medidas gubernamentales han sido solidarias tanto con los trabajadores como con el empresariado del sector. Los programas FASE contribuyeron a paliar los efectos negativos del cierre de los hoteles sobre el empleo y las facilidades crediticias que propició el Banco Central, tanto para las grandes como para las micro y pequeñas empresas, evitaron un descalabro mayor del sector. Otras medidas implementadas por el Ministerio de Turismo, tales como los protocolos de seguridad sanitaria que se impusieron en aeropuertos y hoteles, han sido tan rigurosos como los adoptados por otros exigentes destinos turísticos. (En una gran parte de los hoteles ha adoptado el protocolo Save Travels del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, un estándar internacional que ha ganado mucho terreno en el mundo.) Que no se lograra contrarrestar por completo la falta de confianza de los viajeros potenciales era de esperarse. Las restricciones impuestas por nuestros mercados emisores son las responsables.

El rosario de otras medidas apunta a una gestión diligente del líder sectorial. El ministro del ramo comenzó su gestión por girar diversas visitas a los empresarios hoteleros y a diferentes regiones turísticas insuflando optimismo y ofreciendo el respaldo que le era posible ofrecer a su cartera. Como muestra de su seriedad de propósito se comportó enérgicamente cuando multó a una cadena hotelera con un millón de pesos y a otra con 4 millones por permitir la violación de los protocolos de seguridad en uno de sus hoteles. Siguiendo la pauta de países turísticos como México diligenció el financiamiento por Banreservas de las vacaciones de nacionales en los resorts del país. Aunque con limitados resultados, la medida de “turismo interno” fue importante para estimular la reapertura de algunos hoteles.

Siguiendo el temprano ejemplo de Canarias y Chipre, el país tambien ofrece un seguro de viaje para turistas que garantiza la atención medica en caso de contraerse el virus. Hasta ahora no se ha reportado que haya sido usado por ningún turista, pero su existencia contribuye a la creación de confianza. De igual importancia han sido las medidas aeroportuarias: túneles de desinfección a la llegada de los pasajeros, pruebas rápidas a todos y pruebas PCR a los sospechosos, distanciamiento prudente del personal y medidas internas adoptadas por las mismas líneas aéreas. En los momentos más álgidos del flujo de llegadas hasta ofrecimos un subsidio a las líneas aéreas para que no cancelaran vuelos.

Después que reabrimos las fronteras no hemos dado vuelta atrás como ha sido el caso de algunos países de la Unión Europea. En eso ha ayudado no tener rebrotes del virus que hayan amenazado seriamente al sistema de salud. Algunos de nuestros mercados emisores principales, tales como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España y Alemania restringieron los viajes de sus nacionales a nuestro país. Pero ya han dado marcha atrás y, aunque débiles, los flujos procedentes de esos países comienzan a recuperarse. La reciente advertencia de Estados Unidos en contra de los viajes a nuestro país no tiene mayor trascendencia porque esos anuncios del Departamento de Estado no percolan a la población. Las anteriores ocasiones en que han sido negativos no han provocado una reacción apreciable.

Felizmente, no caímos en la trampa de gastar una apreciable cantidad de recursos en promoción internacional durante la pandemia. Aunque el pasado ano se creó un fondo de US$4 millones para el manejo de la crisis en el sector, la mitad fue aportado por el Estado y la otra por el sector privado. El mérito del ministro fue que estuvo consciente de que la promoción no restablecería los flujos por la falta de confianza de los potenciales viajeros. (Mexico montó una campaña promocional entonces, pero la misma fue virtual y significo un muy modesto esfuerzo.)  Recién se anunció otro fondo estatal de US$4 millones a través de un fideicomiso, pero eso es específicamente para la promoción de la Marca Pais. Lo que ha sido más acertado ha sido la vacunación de los trabajadores de los hoteles para infundir confianza en los visitantes.

Por su lado, la paralización total del flujo de cruceros se ha debido a las medidas tomadas principalmente por los Estados Unidos. Miami es el más grande atracadero de barcos cruceros y estos han estado inactivos desde que comenzó la pandemia hace un ano. Pero ya algunas líneas han anunciado que se retomaran los viajes a partir de julio y el ministro Collado ha revelado que se hacen planes para que La Romana se convierto en un “home port para cruceros. Es de esperarse que esa reactivación conduzca tambien a una revitalización del flujo de cruceros a Santo Domingo.

La recuperación lograda hasta ahora comenzó a sentirse en el pasado mes de diciembre cuando llegaron unos 185,000 extranjeros de vía aérea y unos 163,000 dominicanos no residentes. Desde entonces ese nivel de visitación no ha sido superado, pero en marzo de este ano llegaron mas de 300,000 en esas categorías. Las expectativas actuales son de que, al igual que en Cancún, nuestro principal competidor regional, la reactivación de los flujos sea mucho mayor durante los meses de verano. El aluvión de reservaciones que se registra para nuestro destino permite predecirlo. Algunas prominentes figuras del sector privado avizoran una más rápida recuperación de lo esperado en el sector.

Hoy puede decirse que vamos a mitad de camino. “Los datos del Banco Central indican que en los primeros tres meses de 2020 llegaron 1,352,459 turistas, mientras que en igual lapso de este año arribaron a República Dominicana 717,085 visitantes.” Pero ya tenemos un 80% de los hoteles reabiertos, un 50% de los empleos recuperados y al Aeropuerto de Punta Cana están llegando más de 200 vuelos a la semana, la mitad de lo que se recibía antes de la pandemia. A medida que la población de Estados Unidos, nuestro principal mercado emisor, complete su vacunación y la nuestra llegue a la inmunidad de rebano para septiembre de este ano, las perspectivas son de que experimentaremos una galopante recuperación el resto del año, aunque sin llegar a los niveles anteriores a la pandemia.

De cara al panorama regional del Caribe y Centroamérica nos podemos sentir satisfecho de que el país ha manejado bastante bien, en la medida de lo posible, la crisis del turismo durante la pandemia. El positivo reconocimiento de figuras mundiales como la presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo y del secretario general de la OMT son muestras de ese aserto. Esos elogios han provenido además de prominentes líderes internacionales del sector privado, tales como Gabriel EscarrerEncarna PiñeiroJuan Jose Hidalgo y Alex Zozaya.  Sería una grosera mezquindad abstenerse de reconocer ese manejo por razones politiqueras

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