07 de diciembre del 2021

Opinión

Aclaración

César Duvernay  Hizo bien el gobierno dominicano en despejar las dudas en cuanto al deseo de dar seguimiento a la agenda bilateral con Haití. Esto porque algunas voces que, en­tre mal intencionadas y precipitadas, han querido darle una significación errónea a las palabras del presidente Luis Abinader cuando hace unos días se preguntaba (y se […]




César Duvernay

 Hizo bien el gobierno dominicano en despejar las dudas en cuanto al deseo de dar seguimiento a la agenda bilateral con Haití. Esto porque algunas voces que, en­tre mal intencionadas y precipitadas, han querido darle una significación errónea a las palabras del presidente Luis Abinader cuando hace unos días se preguntaba (y se lamentaba) con quien se podía dialogar en la vecina nación.

Una reflexión, que como se produjo luego de la visita del embajador Daniel Supplice, enviado especial del gobierno haitiano para buscar me­jorar las relaciones (…), podría ser interpretada como un cuestionamiento a la iniciativa diplo­mática, o un desplante a la acción interlocuto­ra… sin embargo, nada menos cierto.

Y es que las palabras de Abinader fueron alu­sivas a lo externado por el subsecretario de Es­tado para la Lucha contra el Narcotráfico, Todd D. Robinson, cuando manifestó que la comuni­dad internacional no irá al rescate de Haití para resolver la crisis de seguridad ocasionada por el auge de las bandas armadas y que la salida ten­dría que ser el resultado del dialogo entre ellos.

Fue en ese contexto que Luis Abinader hizo su pronunciamiento, el que ilustró manifestan­do lo difícil que resulta para las autoridades de ese país no saber con quién conversar cuando el 75 por ciento de esa nación está en manos de grupo pandilleros. El gobierno, independiente­mente a historietas y escenarios bélicos, apuesta a una buena vecindad y quiere que se resuelva la situación de Haití, pero que esas soluciones no provengan de este lado de la isla ni que sus consecuencias nos afecten.

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