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13 de mayo del 2021

Opinión

Adiós Teo

Celso Marranzini. Conocí a Teo en los principios de los años 70, gracias a la amistad con Pedro Pablo y José Bonilla, cuyo padre era dueño de Radio HIN, donde Teo tenía un programa que llamó 3.600 segundos en bote. Muchos de sus amigos entrábamos con él en la cabina, donde compartíamos con él y […]




Conocí a Teo en los principios de los años 70, gracias a la amistad con Pedro Pablo y José Bonilla, cuyo padre era dueño de Radio HIN, donde Teo tenía un programa que llamó 3.600 segundos en bote. Muchos de sus amigos entrábamos con él en la cabina, donde compartíamos con él y su buen humor de siempre. Nunca olvido que un día me dijo “tengo que salir unos minutos, encárgate del micrófono”, entré en pánico, y fue así como gracias a Teo empecé a perder el miedo escénico.

Más recientemente, tuve la oportunidad de compartir mucho con él durante las actividades del sector empresarial, siempre las apoyaba con su presencia. La última vez que nos vimos fue en el acto de los reconocimientos a los periodistas de la AIRD.

Teo creó, en la emisora LA 91, el primer programa matutino de panel, junto a Ramón Colombo y Alfredo Freites. En poco tiempo logró un rating inmenso que siempre conservó. En los últimos tiempos seguía trabajando con Colombo y además con Andrés Julio Hirujo. Contaba con colaboradores de la talla de Emile de Boyrie, en el aspecto económico; el Lic. Vásquez Perrotta, que aportaba comentarios jurídicos y políticos y Miguelina Veras, quien contribuye con sus conocimientos a una mejor gestión humana en las empresas.

No sé cuántos habrán caído en cuenta de que “El Matutino de Teo Veras” entretuvo y orientó a tres generaciones. Enseñé a mis hijos a oír a Teo y estos, a su vez, enseñaron a mis nietos. Era un programa informativo, musical. Si en algún momento un programa debía llamarse enciclopedia, ese era el de Teo.
Presentaba informaciones de todo tipo, para todas las edades, sin insultos ni chantajes. El de Teo era un programa en el que primaban los valores.

A Teo debemos también la tecnificación de la radio y sus escritos sobre la historia de las Telecomunicaciones en el país y en América Latina, la cual actualizaba anualmente.

Todos recordamos su manera de despertarnos, hasta hace poco, mediante su “despierta que ya es de mañana, una agradable mañana para cumplir con nuestros deberes”. Qué gran dolor sentimos la mañana del jueves 17 al comenzarla sin las noticias y ocurrencias de Teo.

Este domingo, como es nuestra costumbre, mi esposa y yo escuchamos “Locos por los Clásicos” y la presentación de Carlotti Peralta nos conmovió, la falta de Teo hizo que fuera unos de los programas más tristes que hemos escuchado.

No entendemos por qué se nos fue Teo tan a destiempo, dejándonos un hueco inmenso y como le decía a un amigo cuando murió Freddy Beras Goico, que había comunicadores irremplazables; Teo entra en esta categoría.

Me imagino que el Señor quería buena música en el cielo y una voz responsable y respetuosa. Nada parecido a los miles de programas que a diario laceran el oído y la moral, que aprovechan sus supuestas preferencias en el dial de la radio para cobrar favores y comprar silencios.

¿Cómo nos haremos sin Teo? Su asusencia se sentirá por mucho tiempo. Teo es referente de decencia, de crítica constructiva. Daba oportunidad a miles de aprovechar su enorme audiencia para transmitir mensajes útiles a la sociedad.

Mis sentidas condolencias a su esposa Bertsabé Estepan, a sus colaboradores, a Sergio Carlos y Karina Larrauri, a Carlos Almánzar, de los cuales fue sin dudas su maestro.

Si algún consuelo sentimos es recordar la alegría de Teo, su integridad ejemplar y la intensidad con que vivió. Ernest Hemingway decía “La vida de todos termina de la misma forma, es como hemos vivido lo que distingue una persona de otra”.
A Teo lo recordaremos con afecto y respeto, con la certeza que su espíritu seguirá llegando a nosotros, “sin importar donde quieras que estés”.

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