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11 de abril del 2021

Opinión

Ahora: “mi” TC

Recuerden que en el 2016, al presidente Medina, en plena campaña por su espuria reelección, se le chipoteó aquella tristemente célebre oración: “yo necesito mi Congreso”. Por eso y por conocimiento de causa y personaje -amén de tantas evidencias- nunca dudé de que cuando le tocara el turno al Consejo de la Magistratura y a […]




Recuerden que en el 2016, al presidente Medina, en plena campaña por su espuria reelección, se le chipoteó aquella tristemente célebre oración: “yo necesito mi Congreso”. Por eso y por conocimiento de causa y personaje -amén de tantas evidencias- nunca dudé de que cuando le tocara el turno al Consejo de la Magistratura y a la Junta Central Electoral, el presidente Medina procedería de igual manera. Esa forma de concebir lo institucional viene de lejos, es parte de la tradición despótica-dictatorial que hizo escuela con Trujillo y Balaguer, que está en el tuétano de la multicolor partidocracia corrompida y que la cúpula del PLD ha perfeccionado, imprimiéndoles tintes modernos y postmodernos. Leonel, al crear una nueva asociación-corporación estatal-privada, se esforzó en afinar las bases constitucionales de esa concepción a raíz de la reforma del 2010 y, partiendo de ella y su enorme acumulado de fondos, conformó “su” Congreso, “su” Consejo de la Magistratura, “su” sistema judicial, “su” sistema electoral (JCE y TSE) y “su” Tribunal Constitucional (TC). En tanto Danilo desplazó a Leonel en la jefatura del Partido y el Estado, se ha visto en la “necesidad” de convertir en suyo lo que era del “león”, una vez desmelenado. No faltaron opositores tradicionales, fundaciones, comunicadores timoratos y ONG, que en el caso de la reestructuración de la JCE, se hicieron los tontos con p, atribuyéndole inicialmente, dado su nuevo maquillaje, una independencia e idoneidad que no tenía ni tiene; llegando como entidad al colmo de garantizarle impunidad a las trampas de la Junta anterior. Dije entonces -y lo reitero ahora- que la JCE de Castaños es de Danilo. Y lo digo, porque no soy tonto ni con p ni sin p; y porque me resisto a simular serlo –como lo hace incluso gente inteligente- para apuntalar una dictadura institucional que debe ser derrotada en plena calle, dado que las elecciones tramposas solo sirven para reciclarla o reproducirla, con o sin reelección. El turno le llegó ahora al Tribunal Constitucional, que recién ha pasado de manos de Leonel a las de Danilo, no importa el maquillaje, aplicando receta parecida a la de la JCE. El tema no es que sus miembros sean militantes del PLD, sino que la mayoría responde a designios de Danilo. Y de eso no tengo dudas, precisamente porque sé que él puede simular tonto o pendejo, pero no lo es; y no hay que ser adivino para entender razones de su empecinada búsqueda de poder e impunidad.

Por:

Narciso Isa Conde .

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