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09 de mayo del 2021

Opinión

Al intento fallido

César Duvernay. La candidatura presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) mantiene en efervescencia al oficialismo que ahora ha visto entrar a tres nuevos competidores quienes en la forma buscarán la nominación, pero que en el fondo lo que intentan es enfrentar al presidente de la organización Leonel Fernández. Hasta ahora Francisco Domínguez Brito, […]




César Duvernay.
La candidatura presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) mantiene en efervescencia al oficialismo que ahora ha visto entrar a tres nuevos competidores quienes en la forma buscarán la nominación, pero que en el fondo lo que intentan es enfrentar al presidente de la organización Leonel Fernández. Hasta ahora Francisco Domínguez Brito, Reinaldo Pared Pérez y Carlos Amarante Baret, (todos pertenecientes al sector del presidente Danilo Medina)  han anunciado formalmente sus aspiraciones pese a que lo único seguro que tienen (y saben) es que no lograrán vencer a Leonel. Una táctica extrañamente ilusa sobre todo en gente pensante, pero que encuentra lógica en la estrategia de activar el Danilismo mediante el proselitismo individual, quienes a su vez y a manera de agenda propia, tratarán de mostrar molleros políticos  a los fines de suscitar el apoyo de Medina, olvidando que los Danilistas siguen teniendo su candidato. Y es que si bien es cierto que Medina solo luce interesado en agotar su agenda de gobierno, y que viabilizar una repostulación conlleva el sortear una serie de barreras constitucionales, legislativas y políticas, no es menos cierto que la corriente que le sigue quiere, sino su repostulación, que sea un Danilista  que ocupe la Presidencia, con la particularidad de que el único danilista que le puede ganar una contienda en el PLD a Fernández es el propio Danilo. Los Danilistas saben que en materia de retener el Poder lo que piense, diga, o haya dicho Medina en cuanto a la repostulación no viene al caso porque a fin de cuentas, y como político que es, el presidente gobierna pero no se gobierna y será el partido, en función de conveniencia, que tendrá la última palabra. Así las cosas, y a diferencia de algunos analistas que entienden que con las brisas de entendimiento que se aprecian en torno al proyecto de Ley de Partidos y el tema de las primarias, estas nuevas aspiraciones significan que la reelección ha sido descartada, lo que el escenario pareciera sugerir es solo un cambio de estrategia donde, y cambiando inteligentemente los tubos de ensayo, se ha dado la orden o el permiso para que todos los que quieran salgan a aspirar y luego ver los resultados, por cierto muy previsibles.

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