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12 de mayo del 2021

Política

Algo más sobre la historia política venezolana

Los dominicanos les ponemos mucho interés a lo que sucede en Venezuela, además de los lazos históricos que nos unen, en virtud de que nos parecemos bastante. Y a partir del año 1961, nadie puede negar que Venezuela, en cierto modo significó el modelo a seguir para la mayoría de los partidos políticos dominicanos. Cuando […]




Los dominicanos les ponemos mucho interés a lo que sucede en Venezuela, además de los lazos históricos que nos unen, en virtud de que nos parecemos bastante. Y a partir del año 1961, nadie puede negar que Venezuela, en cierto modo significó el modelo a seguir para la mayoría de los partidos políticos dominicanos.
Cuando en 1958 se firmó el Pacto de Puntofijo que le puso término a la dictadura de Pérez Jiménez, se instaló un gobierno provisional encabezado por el militar Wolfgan Larrazábal, quien gobernó por un año. Luego otro presidente provisional, Edgar Sanabria, convocó elecciones en el 1959. La cual, como se sabe, las ganó Rómulo Batancourt, por Partido Acción Democrática.
A Betancourt le sucedieron en el poder: Raúl Leoni, de Acción Democrática; Rafael Caldera, por Copei; Carlos Andrés Pérez, de Acción Democrática; Luis Herrera Campins, por Copei; Jaime Lusinchi, de Acción Democrática; Carlos Andrés Pérez de nuevo por Acción Democrática, pero no pudo terminar su mandato. Interinamente gobernaron Octavio Lepage y Ramón Velázquez. Convocaron elecciones. y ganó nuevamente Caldera, aunque no por Copei. Gobernó hasta el 1999.
Se puede afirmar, sin pecar de ingenuidad, que durante ese período 1958-1999, hubo altas y bajas y muchísimos defectos, pero en Venezuela funcionó el sistema de partidos y también la participación democrática. La descomposición se inició con salpicaduras de corrupción, pero con una campaña intensa de descrédito contra los partidos y los políticos.
Sectores hegemónicos, valiéndose de una parte de los llamados independientes, con influencias y aspiraciones políticas solapadas, en vez de hacer esfuerzos para fortalecer los partidos y propiciar modificaciones constitucionales que procurasen mayor limpieza en los procesos generales y en la administración pública, creyendo que sepultando los partidos tradicionales heredarían el poder, les salió el tiro por la culata.
Pero más aún. Pues uno de los errores más grandes que hayan podido cometer los sectores hegemónicos y sus acólitos en el caso de Venezuela, fue cuando depusieron y encarcelaron a Hugo Chávez, e instalaron como presidente provisional de la República al líder de Fedecámaras, que era la principal organización empresarial de dicho país. Pues enseñaron sus interioridades.
Por otra parte, entre los líderes políticos y los partidos existentes en ese entonces, no solo había tirantez y desconfianza, sino que estaban bajo la crítica constante de los sectores hegemónicos y aliados, que los empujaban a la división y posterior desaparición. Muchos políticos se hicieron cómplices de dicha trama. Entendieron ingenuamente que unos serían potables y otros no. Pero no tuvieron el final esperado. Ni cosecharon los sectores hegemónicos y sus independientes, ni tampoco los partidos y sus líderes. Muchos dirigentes con gran valor y potencial fueron sacrificados.
Se resistieron a entender que no hay democracia fuerte con partidos débiles. Les interesaban organizaciones políticas débiles para tenerlos a su merced. Prefirieron la debilidad y división de los partidos tradicionales para pescar en río revuelto. Y el resultado fue algo inesperado por ellos. A partir de ahí le sucedieron Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Hace años vengo advirtiendo que nos parecemos. tabasa1@hotmail.com.

Por: Teófilo Quico Tabar.

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