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15 de abril del 2021

Opinión

Analistas disparatosos

Cada vez que observo a algún comunicador, politólogo, sociólogo (o a uno de esos supuestos expertos) haciendo “análisis” en función de resultados electorales dominicanos, inmediatamente aviso la presencia de un disparatoso. Son muchos que pretenden proyectar comportamientos electorales futuros partiendo de los resultados de los comicios del 2016. Y lo que hubo el 15 de […]




Cada vez que observo a algún comunicador, politólogo, sociólogo (o a uno de esos supuestos expertos) haciendo “análisis” en función de resultados electorales dominicanos, inmediatamente aviso la presencia de un disparatoso. Son muchos que pretenden proyectar comportamientos electorales futuros partiendo de los resultados de los comicios del 2016. Y lo que hubo el 15 de mayo de 2016 no se le puede llamar elecciones. Ese 62% que Roberto Rosario le otorgó a Danilo Medina estaba establecido con mucha anticipación. ¿De dónde se inventaron ese porcentaje? Se trata de por lo menos de 8% por encima de la real votación obtenida por el presidente de la República, en su obstinación de alcanzar un porcentaje récord, que pidió por su boca y lo complacieron. Lo lamentable del caso es que la oposición del PRM valida, de forma estúpida y torpe, esos resultados, cuando sus dirigentes van a la televisión y destacan la hazaña de un partido nuevo, como el PRM, que obtuvo un 35%, más de un millón 600 mil sufragios, en su primera experiencia comicial. Pero esa no es la votación del PRM. El PRM creció mucho en las últimas dos semanas previas a las elecciones y su real votación terminó rondando el 41%. La realidad es que, en el marco de un análisis político desapasionado y con cierto apego a la objetividad, los certámenes electorales últimos no pueden tomarse como marco de referencia, porque no se trata de procesos transparentes y hay un desequilibrio enorme en la campaña electoral, entre un partido oficialista que usa y abusa a su antojo de los recursos del Estado y organizaciones opositoras que ni siquiera recibieron cinco centavos de la JCE. Hay que reconocer, sin embargo, que en los medios audiovisuales y escritos hay gente que se puede ver, escuchar y leer, pues no validan vagabundería, se basan en encuestas, de verdaderas encuestas, realizadas con rigores científicos. Naturalmente, las encuestas son el retrato de un momento, razón por la que determinados hallazgos se exponen a variar, aparte del famoso 3% de margen de error que se les suele atribuir a los estudios de opinión. El autor de este artículo renunció hace tiempo a las proyecciones políticas, consciente de que aquí no hay árbitros electorales ni las condiciones mínimas para la celebración de un proceso electoral libre. Donde no hay instituciones independientes no se puede hablar de democracia. La democracia la sostiene el sufragio.

Por:

Danilo Cruz Pichardo .

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