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13 de mayo del 2021

Opinión

Apoyemos la necesaria represa de Guayubín

Osiris de León. Después de que la sequía regional atlántica experimentada durante los años 2013, 2014 y 2015 diezmara la ganadería y la agricultura de la Línea Noroeste dominicana, y después de que las posteriores e inusuales lluvias extremas caídas durante el mes de noviembre de 2016 inundaran a todas las provincias del norte, del […]




Después de que la sequía regional atlántica experimentada durante los años 2013, 2014 y 2015 diezmara la ganadería y la agricultura de la Línea Noroeste dominicana, y después de que las posteriores e inusuales lluvias extremas caídas durante el mes de noviembre de 2016 inundaran a todas las provincias del norte, del Cibao, y las zonas bajas de la Línea Noroeste, provocando daños del orden de los 25 mil millones de pesos, quedó demostrado que la Línea Noroeste requiere urgentemente de un plan integral para el manejo racional de los recursos hidráulicos a nivel regional, plan que ha de incluir inversiones públicas en represas, acueductos, canales de riego y lagunas, a los fines de poder almacenar agua durante los períodos de lluvias extremas para luego administrar esos volúmenes de agua, de manera racional, en los períodos de escasez.

Y es que aunque el río Yaque del Norte, uno de los principales ríos dominicanos, atraviesa en sentido este-oeste a una parte importante de la Línea Noroeste, la falta de un plan conceptual para el manejo integral de los recursos hidráulicos a nivel regional permite que mucha agua dulce se pierda en el mar mientras la agricultura muchas veces se ha marchitado por falta de esa misma agua que se escapa al mar, y muchos ganaderos han visto a su ganado enflaquecer hasta morir por falta de pasto y agua, motivando que muchos ganaderos y agricultores hayan abandonado sus actividades productivas, y hayan abandonado su tierra natal para trasladarse hasta Santiago o la Capital, contribuyendo al decrecimiento poblacional regional.

Es bien conocido que el río Yaque del Norte, no obstante su gran longitud y caudal, apenas cuenta con la represa de Tavera como única represa construida sobre su cauce lineal, aunque al hablar de la cuenca del río Yaque del Norte debemos incluir a la represa de Bao, construida sobre el río Bao, el cual es un importante afluente del río Yaque del Norte, e incluir las represas de Monción y contraembalse de Monción, construidas sobre el cauce del río Mao, el cual es otro importante afluente del río Yaque del Norte, mientras el río Guayubín y el río Yaguajal no tienen ninguna represa, no obstante sumar 7 metros cúbicos por segundo que se pierden en el mar como parte de los 160 metros cúbicos por segundo que el río Yaque del Norte descarga innecesariamente en el mar vecino a Monte Cristi; cuando, en realidad, con toda esa agua podríamos irrigar y transformar todas las tierras secas de la Línea Noroeste para ponerlas a producir riquezas que aumentarían nuestras exportaciones de bienes alimentarios y garantizarían que los habitantes de esa lejana zona noroccidental sigan viviendo en su tierra natal.

Como parte del necesario plan integral debemos dragar los sedimentos acumulados durante décadas en las represas de Tavera y Bao, donde hay acumulados cerca de 50 millones de metros cúbicos de gravas, arenas, limos y arcillas que han llegado allí transportados por las corrientes fluviales, principalmente en períodos de tormentas y huracanes, pues al dragar y limpiar esas dos represas aumentamos la capacidad de almacenamiento de agua para acueductos, agricultura, ganadería, y energía, y disminuimos las posibilidades de inundaciones en la Línea Noroeste, porque ese dragado permitiría almacenar crecidas pico de cualquier tormenta o huracán sin tener que derivarlas a través del vertedero, ya que teóricamente el vertedero sólo debe ser operado cuando ya la represa no puede almacenar más agua.
De ahí que el plan integral para el manejo racional de los recursos hidráulicos de la cuenca del río Yaque del Norte debe comenzar con el dragado de limpieza de las represas de Tavera y Bao, continuar con la construcción de la represa de Las Placetas, sobre el río Bao, y la represa del río Guayubín en su confluencia con el río Yaguajal, ampliar el sistema de canales de riego incorporando el contraembalse de Monción y las represas de Chacuey y Maguaca, y completar con múltiples lagunas para ganadería alimentadas a partir de las aguas del río Yaque del Norte.

Y esa es la legítima aspiración de la provincia de Santiago Rodríguez, cuyos líderes administrativos y políticos, junto al Círculo de Locutores y a sus munícipes, han tenido la cortesía de invitarnos en dos ocasiones recientes a disertar sobre el correcto aprovechamiento de sus recursos hidráulicos como forma de garantizar el progreso regional, y al mismo tiempo frenar la emigración de sus munícipes que buscan mejores condiciones de vida en otro lugar, y como siempre se ha dicho que el agua es vida, entonces es agua bien administrada lo que necesita esa provincia, y a esos esfuerzos deben sumarse todos los legisladores de todas las provincias vecinas, todas las autoridades de las provincias vecinas, y toda la gente que sueña con una Línea Noroeste más desarrollada con base en el agua correctamente aprovechada.

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