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14 de abril del 2021

Opinión

Apoyo a la JCE

Luis Encarnación Pimentel. La presencia de casi todos los presidentes de los partidos políticos reconocidos por la Junta Central Electoral en un acto convocado por el pleno del organismo, incluidos los titulares del PLD y del PRD, Leonel Fernández y Miguel Vargas, es una muy buena señal con miras al proceso del 2020. Si las […]




Luis Encarnación Pimentel.
La presencia de casi todos los presidentes de los partidos políticos reconocidos por la Junta Central Electoral en un acto convocado por el pleno del organismo, incluidos los titulares del PLD y del PRD, Leonel Fernández y Miguel Vargas, es una muy buena señal con miras al proceso del 2020. Si las cosas se hacen bien –y a tiempo-, los resultados deben ser los mejores. Y si la JCE y los integrantes de la misma tienen la mejor intención, la disposición, y, si cuentan en su mayoría con buena imagen, lo menos que deben recibir es el apoyo de la sociedad y del liderazgo político del país, para que puedan realizar su trabajo con éxito. De ahí que el espaldarazo reciente de las organizaciones partidarias -que, por cierto, son muchas y constituyen una sangría innecesaria para el Presupuesto Nacional- no podía ser más oportuno en estos momentos de aprestos, de retos y de preparación de proyectos de búsqueda del poder. En pocas palabras, le viene como “anillo al dedo” a la JCE para fortalecerse y salir airosa, frente a las tareas y ajetreos institucionales por delante. La visita, casi concomitante, de los miembros del Tribunal Superior Electoral (TSE) a la sede del órgano responsable del montaje de los comicios, también envía una señal positiva a la comunidad nacional, en función de las responsabilidades comunes y de las cosas institucionales sobre las que habrán de coordinar e informarse. Con la mesura y el temple acostumbrados, el presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán, ha hecho algunas advertencias y precisiones con respecto al factor tiempo y a instrumentos de que el organismo debe disponer para garantizar la efectividad del trabajo y la tranquilidad del proceso, que deben ser atendidas y resueltas antes de que se haga tarde. No es asunto de necedad ni de comodidad, sino de imperiosa necesidad, si queremos que las cosas se hagan y salgan bien, y nos evitemos los cuestionamientos y traumas acostumbrados. Aun cuando es verdad que muchas cosas el organismo electoral las puede decidir e implementar por resolución, no menos cierto es que hay algunas, como la disciplina y control a los que hay que llevar a los partidos políticos, que es mejor establecerlas por ley, a fi n de evitar que en un momento dado, como ha pasado muchas veces, a la autoridad electoral se le cuestione o torpedee, incluso, con acusaciones de parcialidad o de “fraude”. Esos ruidos o fantasmas son los que hay que evitar y desterrar del escenario nacional, dotando a la JCE de las herramientas legales, los recursos y el apoyo moral indispensables. El respaldo reciente es buen comienzo, pero falta algo más... la ley.

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