De Sevnica, Eslovenia a la Casa Blanca…Melania Trump nunca imaginó que su determinación la llevaría tan lejos. La ex modelo se convertirá, este viernes, en la Primera Dama de los Estados Unidos; y será la segunda mujer con ese cargo que tenga ascendencia extranjera. La primera fue la inglesa Louisa Adams, esposa del ex presidente Quinciy Jones (1825-1829). Además de ser un ícono de la moda y una de las mujeres más refinadas en las altas esferas en Estados Unidos, Melania tiene una historia muy curiosa, que dan muestra de la perseverancia y disciplina que tiene desde que era una niña. Melanija Knavs -nombre que cambió tiempo después - nació en el pequeño poblado de Sevnica, Eslovenia el 26 de abril de 1970. El pueblo, ubicado en la región central de Eslovenia, tiene una población de cuatro mil 993 habitantes (2012). Es hija de Viktor Knavs, un vendedor de automóviles, y Amalija Knavs, una empleada de una fábrica de textiles. Es la menor de las hijas de los Knavs; su hermana Ines es sólo un año mayor que ella. Melania estudió la primaria en su pueblo natal y sus compañeros de estudios la recuerdan como una chica estudiosa y muy educada, al grado de que jamás la escucharon decir ni una mala palabra. Una de sus clases favoritas era la de geografía, quizá de cierta forma intuía que no pasaría su vida en Sevnica y que tendría el mundo a sus pies. “Siempre buscó oportunidades y supo aprovecharlas”, declaró recientemente a The New York Times Damijan Kracina, un compañero de estudios. En 1985, al terminar la secundaria, Melania se trasladó a Ljubljana, para estudiar en la Secondary School of Design and Photography. En la capital eslovaca, la joven Melania vivió en un departamento que su padre había comprado años atrás. La vida en la gran ciudad de Eslovenia dio un giro de 180° cuando el fotógrafo Stane Jerko le preguntó si estaba interesada en el modelaje.
En 1987, Knauss dejó sus estudios de arquitectura en la universidad y se dedicó de lleno a su carrera como modelo. En 1992, quedó en segundo lugar en el concurso del rostro más bello de Eslovenia y eso cambió para siempre su visión. Su familia vio potencial en ella para ser una gran modelo y la apoyaron en su camino al anhelado sueño americano. Melania llegó a los Estados Unidos en agosto de 1996 y se empezó a abrir camino en las pasarelas. Dos años después, el amor se cruzó en su camino. La joven modelo acudió a una fiesta del Fashion Week en el famoso Kit Kat Club en Nueva York y ahí conoció a Donald Trump, 24 años mayor que ella. La diferencia de edades no fue problema, pues desde el primer momento se entendieron muy bien y tras siete años de noviazgo, la pareja se casó en enero de 2005 en la lujosa residencia de Trump en Mar-a-Lago, Florida. Ese año, la ex modelo se convirtió en ciudadana americana. Aunque no visita con frecuencia Eslovenia, el NY Times reporta que los padres de Melania pasan mucho tiempo con ella en Manhattan y en Palm Beach, Florida. Posiblemente, visiten a su hija en la Casa Blanca, una vez que se establezca en la residencia presidencial. Melania nunca olvidó sus años felices en ese lugar y tras su boda con Donald Trump, hizo una generosa donación de 25 mil dólares a un hospital local de Sevnica. El pequeño poblado ha adquirido una gran notoriedad en los últimos meses por el hecho de ser el lugar de nacimiento de la próxima Primera Dama del país más poderoso del mundo. La gente del lugar está encantada con la idea de que una chica del pueblo haya llegado tan lejos, e incluso el rostro de Melania está presente en anuncios publicitarios, etiquetas de comida y hasta en cafeterías.