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16 de abril del 2021

Política

Así sí. El Cambio funciona

Bonaparte Gautreaux Piñeyro. Muy bien por el presidente Luis Abinader, quien habló alto y claro: nadie está por encima de la ley. No hay rango que esté por encima de la ley. Todo el mundo entendió que el mensaje estaba claro y dirigido a legisladores y generales y a cualquier persona que entienda que las […]




Muy bien por el presidente Luis Abinader, quien habló alto y claro: nadie está por encima de la ley. No hay rango que esté por encima de la ley.
Todo el mundo entendió que el mensaje estaba claro y dirigido a legisladores y generales y a cualquier persona que entienda que las leyes y resoluciones, órdenes y disposiciones son emitidos para cumplimiento de los otros. La oportuna declaración presidencial se produce en momentos en que el país asiste, sorprendido, a la imagen de una cabo de la Policía golpeada en el rostro, de cuya agresión se acusa a un diputado del Partido Revolucionario Moderno, desconocedor del poema de José Martí según el cual, la mujer no debe ser agredida ni con la palabra. Y un engreído y equivocado general del Ejército que se niega a cumplir con la ley, y encima de eso, también exige al agente policial que le llama al orden que se cuadre, se ponga en atención y le haga el saludo militar. Habrase visto una demostración más pantagruélica ¿Quién ha dicho que las altas posiciones públicas son una patente de corso para imponer el desorden e incumplir la ley, la moral y las buenas costumbres? En ambos casos se impone una sanción ejemplar, para que no se repitan incidentes tan deplorables. Cuentan que Trujillo era muy estricto y exigía un cumplimiento al pie de la letra de las órdenes que se les impartían a los militares, so pena de ser asesinados de una y otra forma. Aquella noche al raso Pérez, nativo de La Descubierta, le tocaba el servicio desde las 12:00 horas, hasta las 4:00 de la madrugada, en el puesto número 2. En ese puesto, los guardias de más experiencia decían que se escuchaban voces y salían fantasmas. La orden fue clara y precisa: por aquí no pasa nadie, ni siquiera el Generalísimo Trujillo. Alrededor de las dos de la madrugada el centinela escucha unos pasos que se acercan, grita: ¿Quién vive! El Generalísimo Trujillo escucha. Atrás. No hay paso. Tengo órdenes de no dejar pasar a nadie por este puesto, ni siquiera al Generalísimo. Trujillo se retiró. Al otro día ascendió al raso Pérez a sargento mayor. Las órdenes se emiten para ser cumplidas y acatadas. El presidente Abinader demuestra con esa declaración, con esa actitud, con ese planteamiento que El Cambio por el cual votamos es mucho más que palabras. Esperamos saber, a la brevedad posible, cuáles son las sanciones aplicadas al diputado, como legislador y como dirigente político y al general que deslustró las charreteras propias de ese rango. Sin prisas, pero sin pausas, El Cambio está caminando con pie firme. ¡Adelante y valor!, que no falta.

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