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15 de mayo del 2021

Opinión

Asumiendo el riesgo sísmico

Osiris de León. En la semana anterior asistimos a la Alcaldía de Santiago de los Caballeros para estar presentes en el acto mediante el cual el honorable embajador de la Unión Europea entregaba a la Oficina Nacional para la Evaluación Sísmica de la Vulnerabilidad de las Infraestructuras y Edificaciones (ONESVIE) un primer cheque de cooperación […]




En la semana anterior asistimos a la Alcaldía de Santiago de los Caballeros para estar presentes en el acto mediante el cual el honorable embajador de la Unión Europea entregaba a la Oficina Nacional para la Evaluación Sísmica de la Vulnerabilidad de las Infraestructuras y Edificaciones (ONESVIE) un primer cheque de cooperación para comenzar a evaluar la respuesta sísmica de algunas edificaciones en los municipios de Santiago, Puerto Plata y San Juan de la Maguana, como parte de las importantes tareas que viene desarrollando la ONESVIE en materia de prevención y disminución del riesgo sísmico en estructuras existentes.

De igual modo, en la semana que acaba de finalizar, el Ministerio de Educación y la ONESVIE han suscrito un importantísimo acuerdo mediante el cual la ONESVIE evaluará algunas edificaciones escolares para determinar su respuesta estructural ante una eventual sacudida sísmica local, y los posibles correctivos estructurales requeridos para garantizar que nuestras escuelas sean sismorresistentes, incluyendo escuelas levantadas sobre suelos flexibles de mala respuesta sísmica, lo que indica que en dos semanas consecutivas la ONESVIE ha formalizado dos importantes acuerdos en materia de evaluación sísmica de estructuras existentes y eso marca un hito referencial que debemos apoyar y continuar.

Al mismo tiempo, para este próximo miércoles 14 de marzo, la Presidencia de la República y el Ministerio de Medio Ambiente han programado un simulacro de terremoto para las ciudades de Santiago de los Caballeros y Puerto Plata, donde han de participar estudiantes y profesores de escuelas públicas y privadas, médicos y paramédicos de hospitales, bomberos, rescatistas, socorristas, militares, ambientalistas y periodistas, en interés de que la gente se familiarice con lo que debe hacer antes, durante y después de un fuerte terremoto, pero, principalmente, para que la gente aprenda a salir de las escuelas, de los hospitales, de las viviendas y de los centros comerciales al momento de un gran terremoto, y para que los rescatistas, socorristas, bomberos y personal de apoyo del sistema de emergencias 911 se familiaricen con una situación de emergencia sísmica con la cual se podrían encontrar en un futuro cercano, porque cada día que pasa estamos más cerca de que se produzca un fuerte terremoto.

El hecho de que varias instituciones públicas estén asumiendo el tema sísmico, con el carácter que las circunstancias ameritan, es una señal positiva para una sociedad que muchas veces cae en la intranquilidad cuando se habla de la sismicidad y de la posibilidad de que un gran terremoto provoque grandes destrucciones en núcleos urbanos levantados sobre suelos arcillosos y arenosos, especialmente porque todas las instituciones públicas debían estar asumiendo de manera permanente el diseño sismorresistente, la revisión sísmica de sus estructuras, y el entrenamiento de todo su personal para que todos aprendan la mejor forma de evacuación en cualquier tipo de edificación, así como la necesidad de prestar primeros auxilios a los que resultaren heridos durante un sismo, porque un grave problema con el cual nos encontramos en muchos terremotos es que el colapso de muchos hospitales impide la oportuna asistencia médica a los heridos que tienen hemorragias que pueden comprometer la vida.

Es importante recordar que durante el terremoto ocurrido en el año 2008 en Sichuán, China, unas 6 mil escuelas colapsaron brutalmente; recordar que con el terremoto ocurrido el 12 de enero de 2010 en Puerto Príncipe, Haití, 5,000 escuelas colapsaron, y que con el terremoto ocurrido el 16 de abril de 2016 en Ecuador, muchos hospitales y escuelas de la zona noroeste ecuatoriana colapsaron, incluyendo estructuras que habían sido garantizadas como sismorresistentes, lo que indica que debemos redoblar los esfuerzos institucionales y académicos para entender mejor qué ocurre del suelo hacia abajo durante un fuerte terremoto, para entender cómo se amplifican las ondas sísmicas en los suelos flexibles y cómo se atenúan esas ondas en las rocas rígidas, para entender qué ocurre en la franja de contacto entre el suelo flexible y los cimientos de la edificación al momento del terremoto, qué ocurre del suelo hacia arriba en una estructura construida de manera convencional cuando es sometida a una sacudida sísmica brutal, por qué los diseños estructurales de las edificaciones escolares y hospitalarias deben ser diferentes a lo tradicional cuando van a estar sobre suelos flexibles de malas respuestas sísmicas, y por qué la supervisión debe ser más estricta.

Es nuestro deber felicitar a las instituciones públicas que están asumiendo el riesgo sísmico con la seriedad que nuestra realidad sismotectónica amerita, del mismo modo que el Ministerio de Salud Pública debe sumar sus hospitales a estos esfuerzos que en materia de prevención sísmica está haciendo la Presidencia de la República, la ONESVIE, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Medio Ambiente, para educar y proteger a la gente, y para garantizar que en lo adelante todas nuestras estructuras sean sismorresistentes.

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