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13 de abril del 2021

Opinión

Bailando con Trujillo

  El trujillismo en nuestra historia es como una inmensa catedral gótica sostenida sobre la oralidad. La oralidad trujillista no es verdadera ni falsa, pero sirve siempre para escenificar toda la teatralidad del régimen, y es superior al documento. Además, ilustra sobre la desmesura y abre una furiosa inclinación por la infamia. Una de las […]




 

El trujillismo en nuestra historia es como una inmensa catedral gótica sostenida sobre la oralidad. La oralidad trujillista no es verdadera ni falsa, pero sirve siempre para escenificar toda la teatralidad del régimen, y es superior al documento. Además, ilustra sobre la desmesura y abre una furiosa inclinación por la infamia.

Una de las más famosas historias orales refiere que cuando Trujillo iba a un baile y la orquesta empezaba a tocar, nadie podía bailar hasta que el jefe no se tiraba al ruedo e iniciaba el bailongo. La orquesta hubiera podido amanecer tocando, pero era el talle duro del ritmo de Trujillo ripiando un merengue lo que de verdad iniciaba el convite. Todo ocurría como si Él hubiera nacido ante los otros para colmar la necesidad que tenía de sí­ mismo. Cuando trabaja en el desaparecido diario El Siglo, escribo­ la historia de un sargento de la aviación llamado Persio Martínez, quien llego en el séquito del perínclito a un baile que se celebraba en Bonao. Persio Martínez era mi pariente y me lo conto riéndose, pero el hecho no tenía nada que motivara el Ánimo. Trujillo entro al recinto y el sargento se quedo en la puerta cortejando a una hermosa muchacha de La villa de las Hortensias. Media hora después, habiendo escuchado las interpretaciones musicales, invito a la muchacha a bailar, y entro al recinto con su pareja ajeno por completo a lo que le iba a ocurrir. No advirtió que Trujillo no había abierto el baile y el salon estaba vacío. Cuando tomo a la muchacha por la cintura para atacar el paseo del merengue y dio un golpe de biela encaramándose en el ritmo, sintió una mirada fulminante que lo paralizaba medio a medio en el salon. Trujillo lo derritió con la vista, destiñéndolo sobre las notas del acordeón.

Lo expulsaron de la guardia, y purgo seis meses de cárcel por haber cometido el loco error de bailar primero que Trujillo.

La oralidad trujillista es prodiga en historias de arbitrariedades semejantes, porque las dictaduras deforman la convivencia hasta lo trágico, o hasta lo ridículo; y lo malo es que seguimos bailando con Trujillo. A raíz de un documento público de personas preocupadas por la crisis política en el país, se ha desatado una cruzada en defensa de la constitución y la institucionalidad, y se ha hablado de sedición, de conspiración, de violación a la constitucionalidad. Todo porque los firmantes consideramos que la renuncia de Danilo Medina contribuirá a la solución de la crisis política que estamos viviendo después del caso ODEBRECHT.  Yo firme ese documento y me parece que los reparos equivalen a seguir bailando con Trujillo, porque Danilo Medina lo ha violado todo, y ha usado el poder para desarticular el frágil aparato institucional del país. ¿Quien violento la Constitución e impuso la reelección? ¿Quien prostituyo todas las instituciones públicas para continuar en el poder? ¿Quien altero el juego democrático en su propio partido, imponiendo el trueque de candidaturas y acorralando como una rata a Leonel Fernández? ¿Quien compro senadores y diputados como si fuera un mercado Persa?  ¿Quien hizo uso de los fondos públicos de manera abusiva generando un déficit de más 205 mil millones de pesos? ¿Quien controla la justicia, la Cámara de Cuentas, el DNI, el espionaje telefónico, y el presupuesto nacional? ¿Quien ha llevado la deuda del país en bono del 13 al 40%? ¿Quien práctica la impunidad, y paga más de 13 mil millones a ODEBRECHT solo en este año, a pesar de ser una compañía mafiosa que ha admitido sus crímenes en el mundo? ¿Quien dijo mis senadores, mis diputados, mis síndicos, mis jueces? ¿Quien protege a los pejes gordos del caso de hipercorrección de la OISOE? ¿No fue uno de sus ministros, Temístocles Montas, quien admitió que tomo dinero de Ángel Rondón (que es como decir ODEBRECHT) para la campaña de Danilo Medina? Hay un largo etcétera que no puedo enumerar en Éste artículo.

La sedición, la violación, la hipercorrección, y hasta la ruptura de la Constitución de la república, se localizan en los actos de la Élite política que gobierna el país, no en el planteamiento teórico de un escenario hipotético que tiene, sin ninguna dudas, mucha relación con la realidad. Demasiados años de autoritarismo asustan, pero es claro que para airear la democracia formal que vivimos hay que dejar de bailar con Trujillo.

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