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11 de mayo del 2021

Mundiales

Barricadas en el hotel Trump de Panamá

Ni las espectaculares vistas del océano Pacífico, ni su icónico diseño en forma de vela ni las ofertas comerciales bastan ya para mantener a flote el negocio del Trump Hotel Internacional en Panamá. “Quien diga que menos es más es que nunca se ha hospedado” en él, reza su publicidad. Sus nuevos propietarios discrepan. Algo sobra en el […]




Ni las espectaculares vistas del océano Pacífico, ni su icónico diseño en forma de vela ni las ofertas comerciales bastan ya para mantener a flote el negocio del Trump Hotel Internacional en Panamá. “Quien diga que menos es más es que nunca se ha hospedado” en él, reza su publicidad. Sus nuevos propietarios discrepan. Algo sobra en el hotel, su nombre, y se han enzarzado en una dura batalla –no sólo legal– para desligarse cuanto antes de la marca del presidente de los Estados Unidos, a la que culpan de sus malos resultados económicos.

El enfrentamiento comenzó poco después de que un inversor de Miami, Orestes Fintiklis, adquiriera 202 de las 369 unidades del hotel en una liquidación el verano pasado. Apoyado por la asociación de propietarios, el nuevo accionista mayoritario tardó poco en acusar de mala gestión a sus responsables, Trump Organization. En octubre fueron a los tribunales para terminar el contrato de explotación y reclamar compensaciones. La iniciativa, sostiene la empresa, viola los términos del acuerdo de venta y se niega a acceder a sus demandas.

El equipo del magnate se atrincheró en el establecimiento cuando el nuevo accionista fue a despedirlos

El asunto acababa de pasar a manos de un tribunal de arbitraje cuando, la semana pasada, Fintiklis se presentó en el hotel para entregar cartas de despido a los empleados de Trump. Su reacción fue cualquier cosa menos amistosa. Entre gritos y forcejeos, le vetaron la entrada a las oficinas y a la sala de control del hotel y se atrincheraron en sus dependencias, levantando barricadas con muebles. “Fintiklis llegó a Panamá con un equipo de seguridad privada canalla y lanzaron un ataque coordinado para tomar físicamente el control del hotel”, denunció Trump Organization en un comunicado este lunes.

Según el relato del Washington Post, Fintiklis se dirigió entonces al lobby del hotel y, a modo de protesta, comenzó a aporrear el piano. Luego cortó la electricidad en parte del edificio, un complejo inmobiliario de 70 pisos que comprende apartamentos y espacio de oficinas, además del hotel. El inversor asegura que vio a los gestores destruir documentos. El equipo de Trump acabó llamando a la policía local para pedir ayuda pero, al final, fueron sus guardias de seguridad los que salieron esposados del hotel. La fiscalía panameña ha abierto una investigación para indagar sobre la denuncia de Fintiklis.

La policía acude al Trump Ocean Club International Hotel, en Panamá© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. La policía acude al Trump Ocean Club International Hotel, en Panamá
La policía acude al Trump Ocean Club International Hotel, en Panamá(Arnulfo Franco / AP)

El hotel Trump Internacional de Panamá es el tercero de los negocios inmobiliarios levantados por el presidente de Estados Unidos que pretende deshacerse de su apellido. La marca se había convertido en un lastre para los hoteles en Toronto y el barrio del So-Ho, en Nueva York, que finalmente llegaron a un acuerdo económico con el grupo Trump para borrar su nombre.

A diferencia de otros presidentes, Trump se negó a deshacerse de sus negocios privados antes de tomar posesión. Se limitó a traspasar su titularidad a sus hijos. “Creo que esta situación confirma los peores temores de algunas personas”, afirma Jordan Libowitz, jefe de comunicación del grupo de presión Ciudadanos por la Responsabilidad y la Ética en Washington. “Ahora nos arriesgamos a tener un incidente internacional porque su compañía se enfrenta a problemas legales en un país extranjero, algo que habría sido fácilmente evitable si hubiera vendido sus negocios. La gente así no se preguntaría si toma decisiones en beneficio de los ciudadanos o de sí mismo”, plantea.

El Gobierno de Panamá recibe ayuda de EE.UU. contra el narcotráfico y actualmente reclama la extradición del expresidente Ricardo Martinelli, que debe ser juzgado por corrupción. Para disipar los temores sobre posibles conflictos de intereses, la familia de Trump anunció que donaría los beneficios obtenidos por la estancia de gobiernos extranjeros en sus hoteles al presupuesto federal. Esta semana ha hecho el primer ingreso al Tesoro pero se ha negado a detallar tanto la cantidad como su origen.

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