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12 de abril del 2021

Opinión

Biblia y nación

César Duvernay. La petición de la diputada nacional y perteneciente al Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), Betzaida González de López, para que sea aplicada la Ley 44-00 que manda la lectura de una porción de la Biblia luego del izamiento de la Bandera y la entonación del Himno Nacional en los planteles escolares, ha generado […]




César Duvernay.
La petición de la diputada nacional y perteneciente al Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), Betzaida González de López, para que sea aplicada la Ley 44-00 que manda la lectura de una porción de la Biblia luego del izamiento de la Bandera y la entonación del Himno Nacional en los planteles escolares, ha generado un debate. Y aunque la mayoría de la población se muestra de acuerdo con la solicitud, voces en contrario argumentan que lo dispuesto en el artículo 25 de la referida ley es inconstitucional porque establece una imposición a la libertad de cultos. Y como también sucede con el político, el tema religioso genera pasiones y a medida que avanza el debate, éste adquiere no solo temperatura, sino nuevas versiones, imprecisiones y hasta falsedades. Lo primero que vale aclarar es que González en ningún momento ha procurado la creación de una nueva ley sino que se cumpla la existente, y es nuestro propio ordenamiento jurídico e institucional el que plantea que una vez promulgadas y publicadas, las leyes son de cumplimiento obligatorio. Visto esto, y aún se tratase de alguna disposición que viole la carta magna, las normas deben cumplirte hasta tanto no se haya pronunciado un tribunal, cosa que no ha pasado con la Ley 44-00 que no ha sido objeto de ningún recurso tanto en el ámbito difuso como en el concentrado del control constitucional. Independientemente a la preferencia religiosa de las personas, la Biblia es una fuente de enseñanzas, principios, valores y respeto. Por tanto leer un pasaje de la misma antes de iniciar la jornada educativa lo único que hace es mejorar la formación. Aducir que escuchar una porción de la palabra de Dios en los planteles escolares es violatoria a la Constitución, sería como desconocer que el escudo de nuestra bandera no solo tiene una biblia en su centro, sino que la tiene abierta y destacando el capítulo 8 del libro del apóstol Juan que en el versículo 32 reza “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Además, en nuestra currícula escolar siempre se ha impartido la materia de religión que versa sobre la vida de Jesús sin que esto signifique una inconstitucionalidad. Nuestra sociedad está gravemente enferma y si se aplicara esta ley la misma mejoraría bastante porque siempre será mejor aprender de los consejos sanos de la biblia en una escuela que en una cárcel o en un hospital... o que ese pasaje negado nos sea leído en el cementerio.

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