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10 de mayo del 2021

Opinión

Bolero, bohemia y ron

Ricky Noboa. El alimento esencial de la bohemia es el bolero. De su origen la mayoría señala a Europa como la cuna, influenciada por manifestaciones musicales de estilo gitano.  Su nombre puede venir de la expresión “Volero”, de “volar”, que en las danzas gitanas semejan el vuelo de las aves.  Naturalmente que para volar debemos […]




Ricky Noboa.
El alimento esencial de la bohemia es el bolero. De su origen la mayoría señala a Europa como la cuna, influenciada por manifestaciones musicales de estilo gitano.  Su nombre puede venir de la expresión “Volero”, de “volar”, que en las danzas gitanas semejan el vuelo de las aves.  Naturalmente que para volar debemos acompañar la bohemia y el bolero de un producto que nuestra tierra produce como néctar no solo de recaudación fiscal, sino de desinhibición sentimental llamado “ron”,  que se disfruta siempre y cuando las transaminasas hepáticas lo permitan. El bolero se inició en el siglo XIX, con una compañía de bailes españolas llevada a Cuba, fusionándose con los ritmos africanos y el acompañamiento clásico de guitarras, bongós y congas o tumbadoras y maracas como percusión. Cuando este bolero se toca en el territorio dominicano, lo acompañamos de un buen ron.  La bohemia igual aparece por primera vez en el siglo XIX en la obra del romántico Henri Murger, “Escenas de la Vida Bohemia”, que sirvió de base para el libreto de la ópera “La Bohéme”, de Giacomo Puccini.  El término alude a la cultura de los gitanos llamados “bohemios”, por haber llegado desde la región de Bohemia de la República Checa. La bohemia, con su amigo inseparable el ron, es el modo de vivir de ciertos sectores socio cultural de artistas e intelectuales con una escala de valores diferentes al sedentarismo y la burguesía.  El bohemio acompañado de su ron, se separa de lo superfluo y sus manifestaciones se apoyan en el mundo de las ideas, el conocimiento y la creación artística.
Son muchos los amigos del patio que ejercen la bohemia y tienen inclinación por lo que en nuestro país es un orgullo, el ron, porque sin su ayuda el atrevimiento de cantar y declamar no les fuera posible. Dentro de mis amigos hay bohemios que también fungen de machazos cuando ingieren su ron, porque en la bohemia el bolero se siente mejor cuando lo entonamos y acompañamos con el dichoso ron. Por esa virtud que poseen los bohemios, queremos cerrar esta entrega con una expresión de nuestro insigne poeta Héctor J. Díaz: “Tanto calor que hace en esta sepultura y yo que en mi existencia derroché tanto hielo, solo seré en la tierra el recuerdo de un hombre que quiso en su existencia, acabar con el ron”.

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