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22 de abril del 2021

Opinión

Brasil como aprendizaje

Pablo McKinney. LA PARTE OSCURA DEL ÉXITO. – En el 2003, los dominicanos enfrentamos “el año que vivimos en peligro”, para luego, con Lehman Brothers como estandarte en 2007, ver a Occidente enfrentar “el peligro de vivir los años”, dos instantes que cuentan la misma historia, falta de regulación y controles, malas formas de hacer y […]




Pablo McKinney.
LA PARTE OSCURA DEL ÉXITO. - En el 2003, los dominicanos enfrentamos “el año que vivimos en peligro”, para luego, con Lehman Brothers como estandarte en 2007, ver a Occidente enfrentar “el peligro de vivir los años”, dos instantes que cuentan la misma historia, falta de regulación y controles, malas formas de hacer y ejercer la política y los negocios, dos contextos y la misma desolación, la misma antifé y la misma desconfianza ciudadana hacia su clase política, que en la América morena ya marcan hasta las encuestas Latinobarómetro.  Justo ahora, que la América progresista y liberal se desparrama, y anda mostrando la parte oscura de sus éxitos, o sea la corrupción y su gran error: el haber creado consumidores de clase media y no ciudadanos conscientes; justo ahora es buen tiempo para recordar la vieja advertencia de Flaubert, don Gustavo: “No le des armas al mundo contra ti, porque las utilizará”, que es justo y lo que ha hecho la oligarquía brasileña azuzada por el imperio norte que ahora anda “en chándal y a lo loco” intentando recuperar el tiempo perdido, como Proust, pero sin buena literatura de memorias, sino con malos jueces y peores fiscales que se prestan al embrollo. Pero el caso es que Lula da Silva está preso por las leyes brasileñas, como una presidenta honesta y honorable fue depuesta del cargo por legisladores corruptos casi todos, entre otros peores males, como la traición. LOS MALOS JUEGOS. - Malos juegos estos de las vencidas oligarquías, (resentidas como un pobre en un cumpleaños del Country Club, y cínicas como un verdugo en una misa), oligarquías que, en el caso de Brasil, no podían perdonar que otro (Lula) haya llevado al éxito lo que ellos durante décadas llevaron al fracaso, por lo menos al fracaso de la inmensa mayoría de los pobres de Brasil. A todo lo que viene ocurriendo en los últimos años en Brasil contra Dilma primero y ahora contra Lula, es lo que mis amigos guardias llaman en los cuarteles: “aplicar el reglamento”, acomodar las leyes y aplicarlas a medias y selectivamente con otros fines distintos al espíritu de éstas. Paradójicamente, fueron los gobiernos progres de Brasil, con Lula y Dilma como presidentes, quienes crearon parte de la normativa jurídica y las condiciones institucionales para la independencia de un Ministerio Público que, de tan independiente, ya ven, se ha aliado a esa oligarquía vencida por los triunfos sociales y económicos de los gobiernos del PT, ya dije, y a un imperio norte en plan Marcel Proust, con su sociedad civil tan dispuesta siempre a servirle, ¿do you know? “MENOS TU VIENTRE TODO ES CONFUSO”. - Como en el poema de Hernández, en Brasil todo es confuso, (“menos tu vientre”) todo es incierto. Mientras el gran país del Sur sale de estos años que va viviendo entre tanto peligro, en el patio nacional -a quien corresponda y pueda interesar-  uno le regala gratis el consejo y la brasileña experiencia. Ahora que de a poco en el país dominicano va disminuyendo la pobreza, hay sembradíos de escuelas como si fueran fincas de mango, y ya ni siquiera es noticia que se inaugure un liceo ni se entregue un hospital como para ricos pero para uso de los mas pobres, sin importar la nacionalidad; ahora que los hijos de los pobres van teniendo cada vez más casas de acogida, y ya en la escuela tienen educación y alimentación aseguradas; justo ahora es el momento de que entienda el gobierno central y sus aliados, que todo su esfuerzo debe ser por crear ciudadanos y no simples consumidores. Entender que, al fin, y digamos que era hora, el tema de la corrupción y la exigencia de transparencia serán/son tema de campaña y por lo mismo se debe actuar en consecuencia, al fin las leyes están ahí, como está la desconfianza hacia toda la clase política dominicana. En fin, que Brasil es un drama sí, pero también puede ser un gran aprendizaje, como un poema del maestro Chico Buarque: “a pesar de Ud. mañana ha de ser otro día, yo quisiera saber, dónde se va a esconder de esa enorme alegría”. Amén.

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