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17 de abril del 2021

Mundiales

Brasil: La Amazonía sufre con Bolsonaro su mayor deforestación desde 2008

 Bruno Kelly / Reuters Una vista aérea muestra la tierra deforestada durante la «Operación Ola Verde» realizada por agentes del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, o Ibama, para combatir la tala ilegal en Apui, en la región sur del estado de Amazonas. Bajo el impacto de las políticas del presidente Jair Bolsonaro, […]




 Bruno Kelly / Reuters Una vista aérea muestra la tierra deforestada durante la "Operación Ola Verde" realizada por agentes del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, o Ibama, para combatir la tala ilegal en Apui, en la región sur del estado de Amazonas. Bajo el impacto de las políticas del presidente Jair Bolsonaro, un campeón del escepticismo sobre la emergencia climática que vive el planeta, la Amazonía brasileña ha sufrido su peor deforestación desde 2008. Entre agosto de 2019 y julio de 2020 la pérdida de bosque fue un 9,5% más alta frente a igual periodo interanual anterior, según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE). La pérdida total de cobertura vegetal ascendió a los 11.088 kilómetros cuadrados. La conservación de la selva amazónica no es una prioridad para el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. No es ningún secreto. Es más, en la campaña de 2018 que le llevó a la presidencia del país, Bolsonaro prometió que abriría la Amazonía al desarrollo comercial, incluida la minería. No en vano, uno de sus primeros gestos como nuevo presidente de Brasil fue conceder al Ministerio de Agricultura la potestad de demarcación de las tierras indígenas. Ahora, en 2020, los datos del Instituto Nacional de Pesquisas Especiales (INPE) de Brasil demuestran que los temores por esta predisposición a explotar la Amazonía eran ciertos. Con un total de 11.088 kilómetros cuadrados deforestados, el último periodo de medición – entre agosto de 2019 y julio de 2020 – ha sido el de mayor devastación de la selva amazónica desde 2008, cuando se deforestaron un total de 12.911 kilómetros cuadrados. El total del área deforestada en este ejercicio supone una superficie mayor a la de Puerto Rico o Jamaica. Estos datos, que aún son preliminares, suponen un aumento del 9,5% respecto al ejercicio anterior, cuando se llegó a los 10.129 kilómetros cuadrados. El presidente ultraderechista, sin embargo, ya puso en duda el año pasado los datos de las estadísticas del instituto oficial sobre deforestación. Brasil, lejos de cumplir el Acuerdo de París Desde su llegada al poder, Bolsonaro amenazó con sacar a Brasil del Acuerdo de París, en el que el país se comprometía a dejar en cero la deforestación para el año 2030. Entre sus mayores preocupaciones se encontraba el compromiso de reforestar un área “enorme”, algo imposible de cumplir, según su criterio.
El incumplimiento de estos compromisos conllevaría la imposición de sanciones, “incluso sanciones de fuerza y no podemos poner en riesgo la soberanía nacional”, argumentaba por aquel entonces Bolsonaro. Finalmente, el presidente no cumplió su amenaza, pero casi dos años después de ser investido, los datos demuestran su escaso compromiso con el acuerdo. Tras conocerse las cifras de deforestación, el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao, en su condición de jefe del Consejo Nacional de la Amazonía, reconoció ante los periodistas que no hay motivos para "celebrar nada". "Vamos a proseguir con nuestro trabajo" hasta que "la deforestación sea apenas aquella dentro de nuestra legislación", añadió. Sin embargo, la red de grupos ecologistas Observatorio del Clima afirmó en un comunicado que "los números simplemente muestran que el plan de Jair Bolsonaro ha sido exitoso. Ellos reflejan el resultado de un proyecto muy exitoso de aniquilación de la capacidad del Estado y de los órganos de fiscalización de cuidar nuestros bosques y combatir el crimen en la Amazonía". Incendios y falta de protección estatal El estado de Pará, en el corazón de la Amazonía, respondió por el 46,8 % de toda la superficie derribada. Le siguieron los estados de Mato Grosso (15,9 %) y Amazonas (13,7 %). En estos territorios, explicó el vicepresidente, el 45 % de la deforestación ocurrió en propiedades y otro 30 % en áreas públicas, "en tierras que no fueron entregadas a nadie". Mourao admitió también que empezaron tarde la operación contra la criminalidad en la Amazonía. Fue en mayo cuando se inició la operación “Verde Brasil II” integrada por 3.400 soldados de las Fuerzas Armadas para perseguir los crímenes medioambientales en el mayor bosque tropical del planeta. Estas afirmaciones demuestran la ambigüedad de las políticas ambientales del gobierno de Bolsonaro, que, según grupos ambientalistas, dan pie a la impunidad en la Amazonía. "Invasores de tierras, mineros, madereros ilegales y asesinos de indios, practicando sus crímenes, supieron interpretar las señales que vienen de la Presidencia y, de forma inédita, del Ministerio de Medio Ambiente", argumentan desde el Observatorio del Clima. A esta falta de protección estatal se suma la severa sequía que ha sufrido la región, lo que ha provocado un grave aumento en el número de incendios. Si ya el pasado 2019 las imágenes del fuego en la selva amazónica dieron la vuelta al mundo, este año el número de focos activos ha aumentado hasta los 99.586 frente a los poco más de 89.000 del año pasado. Bolsonaro, lejos de hacer autocrítica, ha culpado a los indígenas de este aumento. Con EFE y medios locales.

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