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18 de mayo del 2021

Opinión

¿Cae el imperio?

César Medina. El inicio de la Guerra Fría -una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, cuando la bipolaridad política e ideológica dividió a la humanidad-, trajo consigo un debate que se retoma ahora frente a las agruras de las grandes potencias con el armamento nuclear parido y administrado por manos desaprensivas y líderes desequilibrados. ¿Quién […]




César Medina.

El inicio de la Guerra Fría -una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, cuando la bipolaridad política e ideológica dividió a la humanidad-, trajo consigo un debate que se retoma ahora frente a las agruras de las grandes potencias con el armamento nuclear parido y administrado por manos desaprensivas y líderes desequilibrados.

¿Quién sobreviviría victorioso en una eventual conflagración donde las grandes potencias hagan uso indiscriminado de su armamento de extinción masiva?… ¡Nadie! Lo que se plantea es que una guerra nuclear en las circunstancias actuales provocaría una destrucción total que dejaría el mundo piedra sobre piedra.

En el gobierno de Kennedy, en 1962, eso estuvo a punto de ocurrir…

… Porque en todas partes existen fanáticos con poder que alientan esa guerra. Los antinorteamericanos la asumen como el fin del imperialismo, sin detenerse mucho en las consecuencias que tendría una conflagración de esa magnitud para la humanidad.

Los últimos 70 años la posibilidad de un exterminio masivo ha garantizado el equilibrio perfecto entre las fuerzas hegemónicas de dominación, pero desde finales del siglo pasado cuando se rompió la bipolaridad ideológica, otras amenazas han hecho presencia colocando la Espada de Damocles sobre la cabeza del liderazgo mundial.

Sobre este tema apasionante me escribe José Café desde Barcelona:

“En la escuela y la universidad vi a tantos estudiantes y profesores prediciendo la inminente caída del imperio norteamericano como pastores anunciando la pronta llegada de Cristo en la iglesia evangélica. Ambas profecías me angustiaban porque siempre soñé con vivir en USA y nunca me he planteado reencarnar en el paraíso”.

…URSS y Japón en escena
“El soporte empírico de las premoniciones era suplido por el poderío ruso con la Unión Soviética, el espectacular crecimiento de Japón, parecido al de la China actual, y el mismo desenvolvimiento interno y externo de USA. Los argumentos teóricos eran extraídos de la teoría y filosofía marxista.

“Abundaban las polémicas sobre cuál de las potencias era superior. Había mitos, pero también realidades perceptivas. Los pro rusos que apostaban por los avances tecnológicos y conquistas sociales perdieron, pero acertaron en la defensa pese a que ese país acostumbra a inflar su inventario de armamentos y organizar desfiles militares con clones artificiales de arsenales que no posee.

“Después del derrumbe del bloque comunista, le pregunté a un oficial retirado norteamericano sobre la veracidad de la superioridad militar rusa, y me respondió: “Más de lo que te imaginabas”. En su momento, el MIG-25 superaba a todas las aeronaves de combate norteamericanos. Y con unas fuerzas armadas tan bien entrenadas, no les quedaba difícil invadir al resto de Europa.

“Japón resurgió con fuerza en los años 60’s. Invadió al mundo con equipos electrónicos domésticos, comerciales y de entretenimiento. No faltaron las motocicletas, automóviles, camiones, minibuses y máquinas pesadas.

“Esa distribución y acceso a sus electrodomésticos revolucionaron la calidad de vida de la población mundial porque hasta ese instante, salvo en USA y pocos países europeos, la mayoría de los hogares carecían de algunos enseres prioritarios”.

… Y aparece China
Más peligro representa China actualmente que Japón en su tiempo. La explosión japonesa fue autogenerada y trasladó el grueso de su ensamblaje automovilístico a USA. Con su derrota en la Segunda Guerra Mundial, su capacidad de desarrollo militar fue limitada por el armisticio por lo cual carece de influencia geopolítica.

La expansión china fue inducida por USA seguida de otros países para aprovechar su baratísima y calificada mano de obra. Su oferta de productos va desde alfileres hasta portaaviones. Tiene armas atómicas y poder de veto en las Naciones Unidas.

Si incrementa su consumo interno y logra que su moneda circule globalmente para reducir su dependencia del comercio exterior, todavía no superaría a USA pero hablarían en otro lenguaje.

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