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06 de mayo del 2021

Política

Canadá y la reelección de Trudeau, ¿una manzana de discordia?

Ottawa. A menudo, Canadá es considerada un modelo de armonía pero las elecciones celebradas el pasado 21 de octubre sugieren un país dividido, opinan hoy expertos.   En buena parte de la costa este, el Partido Conservador tuvo problemas; en las praderas occidentales, el primer ministro Justin Trudeau y su Partido Liberal fueron rechazados. Por […]




Ottawa.
A menudo, Canadá es considerada un modelo de armonía pero las elecciones celebradas el pasado 21 de octubre sugieren un país dividido, opinan hoy expertos.
 
En buena parte de la costa este, el Partido Conservador tuvo problemas; en las praderas occidentales, el primer ministro Justin Trudeau y su Partido Liberal fueron rechazados. Por otro lado, un partido de Quebec que defiende la independencia de ese territorio subió como la espuma. Los resultados de los comicios hacen eco de las divisiones en otros países de todo el mundo donde el regionalismo se intensifica y la fragmentación entre el campo y la ciudad crece. Así, un editorial del diario Tronto Star recuerda que Reino Unido tiene el brexit, Estados Unidos tiene la tierra de Trump, y, tras las elecciones en Canadá, los separatistas de las praderas en las provincias occidentales de nueva cuenta hacen un llamado a favor de un #Wexit. 'El regionalismo es una de las características que definen al país y vimos cómo se demostró en los sufragios', comentó Andrew McDougall, un politólogo de la Universidad de Toronto. 'Los líderes políticos pueden hacer el intento de conciliar ese tema, pero muy a menudo no hay nada que se pueda hacer al respecto', indicó. Shachi Kurl, directora ejecutiva del Angus Reid Institute, una encuestadora sin fines de lucro, mencionó que los resultados demostraron que tanto el Partido Liberal de Trudeau como el Conservador, los cuales solían atraer simpatizantes de toda la nación, ya no eran capaces de hacerlo. Los conservadores y su líder, Andrew Scheer, recibieron un apoyo desproporcionado de los votantes de las praderas canadienses occidentales. En esencia, los liberales de Trudeau regresaron gracias a los votantes de las provincias del este. Sin embargo, a pesar que las elecciones enfatizaron las polarizaciones en Canadá, el mandatario logró obtener, no sin dificultad, un segundo periodo y una victoria para su agenda gracias a temas como el cambio climático y los derechos de las mujeres y las minorías. Su apretada victoria ?los conservadores ganaron el voto popular por un pequeño margen? fue una reivindicación después de una campaña dolorosa. Trudeau recibió ataques incesantes en torno a acusaciones de que intimidó a su exministra de Justicia, una mujer indígena, y su imagen quedó manchada con la publicación de fotos antiguas en que sale vestido con disfraces que pueden considerarse racistas. No obstante, la pérdida de la mayoría que obtuvo en 2015, un resultado aleccionador, muestra que, en lo personal, y no solo en su plataforma liberal, el primer ministro causa divisiones y que la mayor parte de su apoyo proviene de las zonas urbanas. Sus liberales no lograron conseguir la mayoría y él tendrá que gobernar con el apoyo de partidos más pequeños. Muchos habitantes con estudios universitarios de las zonas urbanas orientales han disfrutado la figura pública de Trudeau, su progresismo optimista y su talento para proyectar una imagen positiva de Canadá en el escenario mundial. Sin embargo, es odiado entre muchos conservadores occidentales que lo consideran un santurrón que intenta imponer una moralidad pública. Pocos asuntos dejaron en mayor evidencia la ruptura regional que el cambio climático, el cual galvanizó a los votantes. En su primer periodo, Trudeau, decidido a pulir sus credenciales ambientalistas, introdujo un impuesto nacional al carbono. No obstante, en un intento por satisfacer a los votantes de la rica provincia petrolera de Alberta, también gastó miles de millones de dólares de fondos gubernamentales en expandir un oleoducto desde Alberta hasta la costa del Pacífico. A final de cuentas, eso casi no le benefició en términos políticos; su partido fue aniquilado en Alberta y Saskatchewan, donde resonó la plataforma en contra del impuesto al carbono de los conservadores, y perdió apoyo en Columbia Británica, donde la expansión del oleoducto se enfrentó a una oposición feroz. Andrea Perrella, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Wilfred Laurier en Waterloo, Ontario, mencionó que las divisiones regionales en su mayor parte tienen su origen en asuntos prácticos y no ideológicos. 'No es que la gente se haya mudado a Fort McMurray porque le guste la industria del petróleo y el gas y crea que el cambio climático es un engaño; se mudó ahí por trabajo', señaló refiriéndose al pueblo de Alberta que está en el corazón de las arenas petrolíferas. 'Si la industria del petróleo y el gas llegara de golpe al centro de Montreal, la gente de ahí la apoyaría', concluyó.

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