24 de julio del 2021

Política

Carajo, aquí hace falta Trujillo! (2 de 3)

Por MIGUEL ESPAILLAT GRULLON    El falso nacionalismo de Trujillo 1 – El falso nacionalismo de Trujillo comienza con el inicio de su meteórica carrera militar. El 29 de noviembre de 1916, el capitán de navío Harry Shepard Knapp emitió una proclama desde el buque Olimpia desconociendo en nombre de su gobierno, a la República Dominicana como […]




El falso nacionalismo de Trujillo

1 – El falso nacionalismo de Trujillo comienza con el inicio de su meteórica carrera militar. El 29 de noviembre de 1916, el capitán de navío Harry Shepard Knapp emitió una proclama desde el buque Olimpia desconociendo en nombre de su gobierno, a la República Dominicana como un estado soberano.  Desde aquella fecha, por ocho (8) años, es decir hasta 1924, los yanquis establecieron un brutal régimen militar, (una dictadura férrea), que implicaba censura, amenazas, encarcelamientos, torturas, abusos de todo tipo y asesinatos. 

2 – Esta ocupación y desconocimiento de nuestra soberanía fue combatida con levantamientos y protestas por patriotas dominicanos en todo el país. Pero fue en el Este, en las provincias de San Pedro de Macorís y el Seibo, donde se le presentó al invasor la más enconada resistencia, una, que corría pareja con la más feroz represión, con lo que a la vez ganaba galardone con el invasor. 

3 – En general, los insurrectos alzados en las montañas y llanuras recibieron el mote despectivo de gavilleros, de ladrones o saqueadores.  Integraban estas guerrillas, verdaderos patriotas, uno que otro bandolero y los campesinos que habían sufrido (igual que en otras partes del país) el despojo de sus tierras a manos de los capitalistas extranjeros vinculados al imparable desarrollo de la industria azucarera durante los primeros quince o veinte años del siglo. 

4 – Para enfrentar el problema y evitar que se generalizó en otras regiones del país, los altos mandos de las tropas de ocupación decidieron crear una “Guardia Nacional”.  Así, oficialmente, Harry Shepard Knapp, emitió el 7 de abril de 1917 la orden ejecutiva que establecía la organización de un ejército llamado “Guardia Nacional Dominicana”, pero comandada por oficiales norteamericanos. Este ejército tenía en principio unos ochocientos efectivos, en su mayoría un selecto grupo de personas de la peor ralea al servicio del imperio, como fue su integrante, la bestia Rafael Leónidas Trujillo, quien recibió su nombramiento a finales de diciembre de 1918. No cabe duda que Trujillo era el tipo de hombre que los marines estaban buscando. Un tipo de moral plegadiza o simplemente inmoral, carente de escrúpulos, de empatía, dispuesto a jurar y a matar por la bandera de sus amos. 

5 – En su nuevo trabajo, Trujillo se dio vida persiguiendo a los patriotas dominicanos, torturándolos y matándolos o quemando sus viviendas, incluso con la gente adentro y arrasando poblados enteros.   En estas salvajes embestidas, cientos de personas fueron vejadas, apresadas, asesinadas, martirizadas con hierros al rojo vivo, obligadas a beber agua hasta reventar, arrastradas por caballos desbocados, incluso descuartizadas, todo un baño de sangre en gran estilo. Por la eficiencia en las expediciones punitivas y obediencia a sus amos, Trujillo fue reconocido como uno de los mejores oficiales en servicio. 

6 – Fue así, como en base a esta sangrienta hoja de servicio, en agosto de 1921, Trujillo fue escogido por los invasores para ingresar en la Academia Militar de Haina en la cual capacitarían en un curso de 4 meses a los oficiales élites, que dirigirían la “Guardia Nacional”, cuando ellos abandonaran el país.  Terminado este curso exitosamente, Trujillo, ahora con el rango de segundo teniente, fue designado comandante de San Pedro de Macorís.  De aquí en adelante, el ascenso militar de Trujillo fue meteórico, lo mismo que el acrecentamiento de su fortuna personal, hasta que llegó a ser uno de los hombres más ricos de América y presiente de la República por 31 largos años, en lo que fue uno de los tiranos más crueles que el mundo haya conocido.  Es importante señalar, que Trujillo llegó a la presidencia dándole un golpe de estado al presidente Horacio Vázquez, quien había sido su protector, a tal punto, que lo tenía como a un hijo suyo; esta relación era tan cierta, que el mismo Trujillo decía que don Horacio era su padre, no obstante, lo traicionó.  

7 – El 14 de abril de 1936, Trujillo aprobó alegremente, y reconoció oficialmente como suelo haitiano el Valle La Miel, Belladare y el lago Azuey, todos ilegalmente ocupados; total, más de un millón de tareas de tierra, a cambio de que el presidente haitiano Stenio Vincent, no permitiera que se asilaran en Haití los disidentes de su régimen; o sea, en esta negociación territorial, en Trujillo primó la defensa de su régimen – no la soberanía de la patria – puesto que en vez de reclamar los territorios ilegalmente ocupados, en vez de eso, se transó por su enajenación, para asegurar el combate a la disidencia de su régimen brutalmente opresor. Este hecho histórico es una prueba irrefutable, del falso nacionalismo de Trujillo. 

Trujillo un entreguista de marca mayor

8 – En ese sentido Emilio Cordero Michel (Obras Escogidas, volumen II. Trujillo y Lilís. Página 383. Archivo General de la Nación. Vol. CCLXVII), nos dice lo siguiente: «Trujillo, a quien algunos erróneamente consideran que fue un gran nacionalista porque adquirió para el Estado la Compañía Eléctrica de Santo Domingo (actual Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, CDEEE) y para sí y su familia varios ingenios azucareros de propiedad norteamericana, permitió que la Aluminum Company of América (ALCOA) explotara y saqueara los yacimientos de bauxita de Pedernales; que otra empresa yanqui hiciera lo mismo con el mineral de hierro de Pueblo Viejo, Cotuí; y que la Grenada Company, subsidiaria de la United Fruit Company (Mamita Yunai) como la llamaban en Centroamérica), adquiriera por medio de intermediarios, a precio de vaca muerta y bajo amenazas a sus propietarios, las enormes extensiones de tierra que cultivó de guineos en la Línea Noroeste y que abandonó el país gracias a la Sigatoka Negra o Mal de Panamá que exterminó las plantaciones 

9 – También, pone de manifiesto el falso nacionalismo de Trujillo, la exoneración de impuestos que por 20 años le otorgó al Central Romana.  A esto hay que agregarle que al momento de su muerte Trujillo deja al país con una deuda externa de 17 millones de dólares y con las bóvedas del Banco de Reservas en números rojos a consecuencia de la sustracción de capitales por parte de la familia Trujillo y sus allegados. También hay que agregar que Trujillo pagó la deuda externa que eran 9 millones de dólares en 1947 pero él robó al patrimonio público del país, más de 300 millones de dólares, que fueron depositados en bancos extranjeros, sin contar con los cientos de millones de dólares robados por sus familiares y también depositados en bancos del exterior. Además, Trujillo dejó un país aislado del resto del mundo y sumamente empobrecido e inculto. El nivel intelectual de los graduados en la universidad era pobrísimo, porque la lectura de ciertos libros estaba rigurosamente prohibida.  El 70% de la población no sabía leer y escribir. La gente, apenas comía una vez al día. La población campesina vivía en ranchos con piso de tierra y letrina. En este régimen de ignominias, la mayoría del pueblo, especialmente la masa campesina andaba descalza y desdentada, y vestía ropas con remiendos. Lo peor de todo fue, que dejó a un pueblo en la ignorancia total y embrutecido, lleno de calieses y de una clase económica y política, desalmada que continuó el trujillismo hasta el día de hoy. 

Trujillo, el genocida

10 – Un genocida es un ser de la peor especie de la humanidad. Hay que tener la más sucia y cruel entraña para mandar a matar a palos, puñaladas y machetazos limpios a miles de seres humanos sin considerar que fuesen niños, mujeres embarazadas, ancianos o jóvenes imberbes. Solo alguien que le sirva al demonio y a toda su compañía es capaz de concebir en su mente y hacer semejante monstruosidad, para después dormir tranquilo y plácidamente, como si nada hubiese pasado.  Me refiero a la matanza de más de 17 mil haitianos que en 1937 se hiciese por orden expresa de este hombre cruel, inhumano, hijo de puta, ruin y desalmado.   

11 – Un genocidio es una barbarie cometida por hombres satánicos.  Dios jamás aprobaría semejante aberración contra un pueblo, puesto que su mayor mandamiento es no matar y amaos los unos a los otros.  Para solucionar el problema migratorio haitiano, no era, ni es necesario una acción macabra como lo es matar a miles de personas a punta de lanza, palos y cuchillos. Derramar sangre, ensuciarse las manos de sangre, es cosa del diablo, no de Dios.  Los dominicanos que nos preciamos con ser cristianos y hasta devotos de la virgen de Altagracia, no podemos incurrir en la doble moral de sustentar que somos un pueblo cristiano y a la vez aprobar y ser parte de un genocidio. Con esa matanza, Trujillo ha arrojado un karma terrible sobre nuestro pueblo, que lo pagarán justos y pecadores por muchas generaciones. Ese maleficio, rompamos con el amor; no hay de otra, puesto que los caminos de Dios son claros, correctos y precisos. 

Trujillo usó el antihaitianismo, para construir una falsa dominicanidad y un falso nacionalismo

12 – Trujillo usó a los intelectuales que lo apoyaron en sus 31 años de tiranía, para con una doctrina antihaitiana construir una falsa dominicanidad y un falso nacionalismo.  «El nacionalismo es el racismo de los intelectuales, y el racismo es el nacionalismo de las masas», nos dice Zygmunt Bauman (un judío polaco que fue víctima del racismo Nazi).   Sabiendo las pasiones que levanta la práctica de este aforismo, y su efectividad a los fines perseguidos, Joaquín Balaguer y Arturo Peña Batlle, por instrucciones de Trujillo y por sentimientos y convicciones propias, instrumentaron una feroz y bien dirigida campaña antihaitiana que comprendió alevosamente, el antihaitianismo histórico, el antihaitianismo de Estado, el antihaitianismo político, y el antihaitianismo racistas cuya esencia es la negrofobia. Pero todo era tan solo un espectáculo infame para engañar a las masas iletradas y satisfacer a los racistas, especialmente a los negrofóbos. Y fue así, pues mientras Trujillo, en 1937 mataba más de 17 mil haitianos para hacer efectiva la dominicanidad de la frontera, por otro lado, él y todos los dueños de ingenios ingresaban al país miles de haitianos que lo confinaban a residir en bateyes miserables como si fuesen animales de carga, donde los esclavizaban, y hasta lo mataban.  Cuando Trujillo fue ajusticiado, por esta práctica inhumana, dejó en el país más de cien mil haitianos indocumentados.  Esto nos dice, que el nacionalismo de Trujillo era falso de toda falsedad. A él solo le interesaba la suerte de sus negocios.  Para Trujillo, las personas, nuestro pueblo, la patria, simplemente eran medios para acrecentar su poder y fortuna personal y para sustentar su megalomanía. Igual acontecía con los demás miembros del clan Trujillo.  

Trujillo sometió a su pueblo a la tiranía más espantosa de nuestra América

 13 – Trujillo llenó el país de cárceles inmundas, donde se torturaba y mataba a los disidentes de su régimen. Por 31 años, este desgraciado, sus hermanos e hijos, hicieron del país una cárcel y una finca propiedad de ellos. En su tiranía no se respetaron los derechos humanos. De mil maneras crueles e inmorales pisoteó la dignidad de nuestro pueblo. El robó los fondos públicos, despojó de sus tierras a los campesinos, suprimió mediante el terror de todas las libertades, cualquier manifestación de oposición a su régimen la reprimió a sangre y fuego, todo ello evidencia el falso nacionalismo de Trujillo, porque un nacionalista es alguien que ama profundamente a su pueblo; Trujillo, en cambio, lo odió, sometiéndolo por 30 largos años a las más feroz y cruel dictadura.  Trujillo y su familia, mataron, torturaron, masacraron y robaron a su pueblo. Por demás, también fue un servil de los poderes extranjeros.  Entonces, conteste usted: ¿Trujillo, fue nacionalista? 

(Próximo artículo para finalizar: Ramfis Domínguez Trujillo, otro Trujillo psicópata en la arena política)

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