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15 de mayo del 2021

Opinión

Carta y calma

Luis Encarnación Pimentel. Como especie de lección de vida, todos en algún momento hemos escuchado decir a alguien de mayor edad o experiencia en el entorno que:”es mejor tarde, que nunca”.Y se aplica ahora con la carta muy diplomática del jefe del Ejecutivo a los titulares del Senado y de la Cámara de Diputados, Reinaldo […]




Luis Encarnación Pimentel.

Como especie de lección de vida, todos en algún momento hemos escuchado decir a alguien de mayor edad o experiencia en el entorno que:”es mejor tarde, que nunca”.Y se aplica ahora con la carta muy diplomática del jefe del Ejecutivo a los titulares del Senado y de la Cámara de Diputados, Reinaldo Pared y Rubén Maldonado, en la que les sugiere integrar una comisión mixta para consensuar una salida a la empantanada y controvertida  Ley de Partidos. Muchas cosas – y hasta vanas excusas que no pasaron de escaramuzas políticas -se pudieron evitar, si los senadores hubieran procedido a integrar la comisión bicameral y a buscar el consenso que se plantea ahora, antes de aprobar la pieza con el voto en mayoría de un solo sector. Tras el tranque – porque se demostró que ni habían ni se conseguirían los votos requeridos para imponer el punto de las primarias abiertas en la ley-, y advertida  una amenaza de tempestad y de enrarecer el ambiente, incluso a lo interno del propio partido en el poder, apareció la misiva  salomónica del presidente Danilo Medina para devolver la calma y abrir una nueva ventada a la concertación y a la búsqueda del entendimiento posible. Aunque se tome más tiempo del que la prudencia aconseja, lo cierto es que la peor diligencia es la que no se hace. El presidente Medina, amparado en su peso a nivel del Congreso y en el control del poder político, lo ha hecho, y los resultados se vieron de inmediato. Comenzando por la respuesta positiva del presidente del PLD y ex presidente de la Republica, el doctor Leonel Fernández, que saludo en el acto la iniciativa del gobernante, y considero que la misma abría una vía oportuna para terminar con una confrontación que envolvía a la familia peledeísta y arrastra a sectores de la oposición, de las iglesias y de la sociedad civil, todos en desacuerdo con lo que aprobó el Senado  de modo unilateral. La carta de Medina y la rápida respuesta de Fernández, sin dudas que distendieron el ambiente político general del país y quitaron enorme presión a una caldera en ebullición que no se sabe por donde habría estallado (¿). A la misiva del presidente Medina, que al parecer fue “orejeado” a tiempo, le siguió la carta pesada del Episcopado Dominicano, que en líneas generales concluye y coincide con la idea mayoritaria de que con respecto a la Ley de Partidos, con 18 largos años dando vueltas y pena, debe haber ya un acuerdo. Consenso, y que no lleguemos al 20 sin reglas de juego claras para los partidos y para fortalecer la autoridad la JCE. Y vale el pedido de “voluntad política” hecho por Luis Abinader, que también cree que la carta de Medina puede ayudar al “destranque”.

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