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15 de abril del 2021

Opinión

Chanel no es un perfume

Pablo McKinney. CUANDO NO BASTA EL SAHUMERIO.- Apoya iniciativas que favorecen a los más necesitados que son mayoría en el país. Pero resulta que esas iniciativas, al favorecer a las mayorías, en muchas ocasiones afectan a las minorías, o sea, a las élites poderosas, como la industria farmacéutica mundial que, como se sabe, tiene juegos pesados, […]




Pablo McKinney.
CUANDO NO BASTA EL SAHUMERIO.- Apoya iniciativas que favorecen a los más necesitados que son mayoría en el país. Pero resulta que esas iniciativas, al favorecer a las mayorías, en muchas ocasiones afectan a las minorías, o sea, a las élites poderosas, como la industria farmacéutica mundial que, como se sabe, tiene juegos pesados, asesores, talento y gran creatividad para seducir a agentes del sector, como seduce un gobierno a un partido en ayunas o un legislador sin bandera. No sé si me explico. El caso es que este señor, amigo nuestro, tan pueblerino pero de tan refinado y elitista nombre, al ser nombrado como director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud comenzó con unas visitas a los hospitales, que no eran sorpresas pero  buscan conocer in situ la realidad de nuestros centros; de ahí siguió en lo de apoyar el uso de leche materna en la alimentación de los bebés, y de paso evitar el liquido sustituto que por no ser leche le llaman “fórmula”, a menos que sea científicamente necesario. El señor está por la labor de acompañar a los médicos del servicio público en sus justas reivindicaciones, como está decidido a enfrentar viejas mafias de impresentables negados a algo tan elemental como cumplir lo acordado en un contrato, y que incluye respetar un horario, y también respetar la autoridad de sus superiores jerárquicos. Todo esto es un buen comienzo, pero no bastan los esfuerzos de este funcionario que, por su capacitación y experiencia en el sector, conoce al cojo sentado y sabe cómo es que le entra el agua al coco en los asuntos que tienen que ver con seguridad social, salud pública y otros versos. (Y todo esto, a pesar de tener el nombre de un perfume que tan feliz ha hecho a más de uno por regalarlo, y tan inolvidable ha sido para más de una por recibirlo. Hagan memoria y sonrían). ENTRE MACHADO Y SAN MATEO.- El señor de generales conocidas, don Chanel Mateo Rosa y Chupany, director del Servicio Nacional de Salud, no es perfume de Blue Mall, calle Serrano ni Vía Venetto, sino la esencia de lo que debe ser un servidor publico que se ha ganado el respeto, el reconocimiento y la admiración de su presidente, su vice, la ministra de la cosa, el ministro administrativo de la casa, y la de sus compañeros de partido, y lo que es más importante, se ha ganado eso mismo de todo el que lo ha conocido en sus afanes, con él ha trabajado o ha seguido su comportamiento como empleado y luego como funcionario del Estado Dominicano por más de 20 años. Hablo de humildad mezclada con capacidad y eficiencia, ¡y mucha pasión! que es la gasolina de los justos, de esos bohemios del buen hacer y el mejor proceder. Por Machado sabemos que el camino sólo se hacer al andar, como por San Mateo supimos que, por sus frutos, por sus hechos, se conocen los seres humanos; lo demás son postalitas y mediocres campañitas de Public Relations. UNA OPORTUNIDAD. - Entonces, a la dama que le perturba las noches por su ausencia o por su implacable huelga de cabalgatas suspendidas, -y siempre que su tarjeta de crédito se lo permita- endúlcele la mirada, inspírele la piel con un perfume Chanel No. 5, que en las tiendas de Villa Consuelo no es tan caro, según me aseguraba el viernes Aquiles Correa, mientras los muchachos de Seguridad nos echaban de su bar “porque amenazaba con salir el sol”. HABLANDO EN SERIO. - Esa es mi estrategia para aplicar a la dama de sus desvelos, señor mío. Pero eso sí, (y como Roberto Carlos ahora estoy “Hablando en serio”), cuando del país que queremos construir se trata, o sea, de ese al que aspiramos, entonces, regalémosle a esta patria doliente, no un perfume caro, sino todo nuestro apoyo a esta sahumerio, a esta esencia de buen funcionario público nada parisino porque viene de Villa Riva, pero que va a necesitar toda nuestra solidaridad y la práctica de nuestra más militante ciudadanía, porque para enfrentar élites y mafias no bastan las leyes ni los reglamentos, los Bulevares, Las Palabras en Zol, y ni siquiera basta la buena intención de gobiernos, a veces atados -y bien atados- por una vaina que inventaron politólogos con caspa y economistas sin alma, y que llaman gobernabilidad. No se puede favorecer a las mayorías y pretender que las minorías implacables celebren una fiesta. No hay mañana.  Y como en la canción del Joan, preparémonos para lo peor, “que están matando la tierra, Padre, deje ya de llorar, que nos han declara’o la guerra”. Chanel no es un perfume, es una oportunidad.

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