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20 de abril del 2021

Opinión

Cien días de oposición

Orlando Gil.  El gobierno cumplió cien días, y aunque esa cuenta no se lleva, también la oposición. Cien días de gobierno y cien días de oposición. En una democracia verdadera gobierno y oposición van de la mano, y aun se manoteen, uno no puede explicarse sin la otra. El gobierno canta excelencias de su cor­to […]




Orlando Gil.
 El gobierno cumplió cien días, y aunque esa cuenta no se lleva, también la oposición. Cien días de gobierno y cien días de oposición. En una democracia verdadera gobierno y oposición van de la mano, y aun se manoteen, uno no puede explicarse sin la otra. El gobierno canta excelencias de su cor­to desempeño, por lo que debe preguntarse si también la oposición se siente regocijada por su desenvolvimiento. Tuvo el gobierno real oposición en el plazo que acaba de transcurrir? La respuesta estaría en determinar a cuál partido o fuerza política le correspondía oficio de crítico. El resultado de las elecciones de julio fue que un partido ganó y otros perdieron, y el que ga­nó está en el gobierno, y los demás se suponen en la oposición. La situación, sin embargo, podría no ser esa. Se supone que la oposición debiera ejercerla el PLD, el partido que quedó en segundo lugar. Pero por razones que solo la política conoce, la Fuerza del Pueblo representa en el Senado la segunda mayoría, y eso la convierte en oposi­ción, según la conceptualización al uso. La gente por el contrario considera a la FP parte del gobierno, pues un gobierno no repar­te si no entre los suyos. Si con el can de los independientes entre­ga la Junta Central Electoral y otros órganos a Leonel Fernández, este no puede morder la mano que políticamente lo alimenta. Él mismo se defiende y niega esos nexos, pe­ro hay inteligencias que no pueden disimular­se, y Abinader y Fernández no se verán la cara, pero la telepatía política funciona (sin higua­na) mejor que la del antiguo parque Enriquillo. La fama del legendario dirigente del otrora PRD la consiguieron, al parecer, en un mercado de pulgas. ¡Concéntrese, profesor! El PLD es el único que queda en la barbacoa, pero más por obligación que por interés: el go­bierno lo escogió como polo opuesto y los ladri­dos hacen pensar en que se acercan los perros de la guerra. El PLD, entonces, estaría cumpliendo cien días de oposición.

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