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12 de abril del 2021

Deportes

Clásico Mundial de Béisbol: Los aficionados apoyan a Puerto Rico en las buenas y en las malas

La Placita de Santurce se llenó para ver el crucial partido contra Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol . Una inmensa bandera de Puerto Rico fue la invitada de honor anoche en La Placita de Santurce, donde un gran número de personas se reunieron para ver la final del Clásico Mundial de Béisbol, […]




La Placita de Santurce se llenó para ver el crucial partido contra Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol . Una inmensa bandera de Puerto Rico fue la invitada de honor anoche en La Placita de Santurce, donde un gran número de personas se reunieron para ver la final del Clásico Mundial de Béisbol, en la que Puerto Rico cayó 8-0 ante los nuevos campeones, Estados Unidos.
La insignia patria con el triángulo azul claro colgaba del techo del mercado en la placita, como viendo en silencio el partido que era transmitido también en una inmensa pantalla en el segundo nivel de la Taberna Los Vázquez. Abajo en el área de los aguacates, no cabía un alma y aún faltaba media hora para el inicio del duelo. También había un gran número de turistas estadounidenses que acudieron a socializar en La Placita y se toparon con el curioso fenómeno placero-peloteril. “Yo soy de Iowa y allí seguimos el béisbol. Pero no de esta manera. No se reúnen así en un lugar como este para ver un juego por televisión”, dijo Logan Nelson, quien acudió a la plaza santurcina con una veintena de compañeros de estudio en Iowa State. El grupo están vacacionando en la Isla. El silencio se apoderó de la placita cuando en el tercer inning Ian Kinsler conectó un cuadrangular con hombre en base para poner a los de Estados Unidos en la delantera 2-0. A eso de las 11:00 pm, luego que la novena norteña pusiera el marcador en 4-0, los menos fieles comenzaron a abandonar la placita. Pero la mayoría permaneció fiel a la rubia novena boricua, con la esperanza del resurgir; esa esperanza que nunca muere. El público dio señales de vida en la parte baja del séptimo, cuando Puerto Rico le rompió el ‘no hitter’ a Marcus Stroman y cuando poco después el dirigente de Estados Unidos, lo sacó del partido. Pero fue muy poco, y llegó demasiado tarde. Al final de la noche, mientras los fanáticos que permanecieron hasta el último out ya se dirigían de regreso a sus casas, la monoestrellada seguía colgando, inmensa y silente, en La Placita de Santurce.

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