República Digital - Indotel Anuncio

08 de mayo del 2021

Política

Como en los Doce Años

Sé muy bien que la vehemencia conque realiza su trabajo molesta al poder, acostumbrado a la obsecuencia empalagosa de logreros y arribistas, como molesta  también que no tenga  un solo pelo ni en la cabeza ni en la lengua, lo que siempre le ha traído problemas y no solo con  políticos  y funcionarios intolerantes. Pero […]




Sé muy bien que la vehemencia conque realiza su trabajo molesta al poder, acostumbrado a la obsecuencia empalagosa de logreros y arribistas, como molesta  también que no tenga  un solo pelo ni en la cabeza ni en la lengua, lo que siempre le ha traído problemas y no solo con  políticos  y funcionarios intolerantes. Pero gracias a esa vehemencia, a su forma clara y directa (como un puñetazo) de hacer sus  comentarios, un buen día descubrí la forma de neutralizar los temores de mi madre a que, por escribir tantas pendejadas,  un servidor “amanezca con la boca llena  de moscas” como en tiempos de Balaguer, un miedo que se le prendió del alma y jamás ha vuelto a soltarla como tantas madres  que vivieron en carne viva las durezas de los Doce Años. Ese día mi madre llegó a la casa y  me encontró mirando “El Jarabe”, se quedó unos minutos frente al televisor, sin decir una sola palabra, hasta que al fin preguntó, casi sorprendida. ¿Y quién es ese hombre que dice tantas verdades? Marino Zapete,  respondí. Para que veas que hay quien dice más vainas que tu hijo, agregué con la maliciosa intención de  venderle ese tonto consuelo. Desde entonces y de vez en cuando ella se detiene a ver unos minutos del programa, y a mi me gusta creer que está más tranquila o resignada. Ahora que, al igual que la opinión pública, me enfrento al vacío que ha dejado su  salida del aire debo decir que ni me extraña ni me sorprende  que el Procurador, en lugar de solicitarle a Zapete los documentos   que sustentan  su denuncia para verificar su autenticidad y de ser necesario iniciar  una investigación, intente ponerle una mordaza, lo que  en estos tiempos de redes sociales resulta imposible. Mas  difícil será para mi  decirle a mi madre  que sus temores estaban justificados, pues a pesar de que Balaguer se murió hace tiempo todavía está prohibido decir en voz alta las verdades que incomodan al poder, cuyo verdadero nombre (no nos engañemos) no es Jean Alain Rodríguez sino Danilo Medina. Por: Claudio Acosta.

Noticias destacadas