República Digital - Indotel Anuncio

11 de abril del 2021

Política

Como la gatita de Dora

Pablo Mckinney. Los dominicanos somos lo más parecido a aquella gata de Dora de nuestros años juveniles. Nos pasamos años consensuando nuestros grandes temas, logramos acuerdos, se aprueban leyes, se firman pactos, pero a la hora de aplicarlos, ante el primer grito de protesta de algún sector poderoso (no es posible beneficiar a las grandes […]




Pablo Mckinney.
Los dominicanos somos lo más parecido a aquella gata de Dora de nuestros años juveniles. Nos pasamos años consensuando nuestros grandes temas, logramos acuerdos, se aprueban leyes, se firman pactos, pero a la hora de aplicarlos, ante el primer grito de protesta de algún sector poderoso (no es posible beneficiar a las grandes mayorías sin afectar de alguna manera a alguna poderosa minoría, y también viceversa) echamos hacia atrás, reculamos. Y claro que estoy pensando en el pacto fiscal. Nos preocupamos porque no consensuamos y cuando consensuamos no nos ocupamos... porque no nos atrevemos. Consensuamos para no cumplir y, como un Juan Tenorio de la política, prometemos para olvidar. Si “la mejor forma de decir es hacer”, no hacer lo prometido es la peor manera de afectar buen nombre que, como se sabe, es lo más parecido a una taza de porcelana que, destruida ya, no hay pegamento que pueda regresarla a su estado original. Hace ahora mil años se aprobó una Estrategia Nacional de Desarrollo, convertida en Ley y hasta constitucionalizada ella (aplausos), pero llegada la hora de los hornos, por ahí anda el pacto fiscal, ya dije, y también el pacto eléctrico, más postergados que un amor cobarde, ay. Y todo porque en nuestro país siempre hay unas elecciones que ganar, unos sectores a los cuales no se les debe molestar por su generosa inversión/financiamiento, o por el peso de su sotana, o por vandálicas acciones, violencia de la peor, “se busca un muerto”. En lo político el asunto es más grave. En el partido gobernante, uno de los líderes habla de “fábrica de presidentes”, pero solo quiere saber de su Corolla, con tan buena Jeepeta al lado; mientras el otro dice preferir la “sangre nueva”, pero los suyos negocian en el Congreso una transfusión para el 2024; y en la oposición unos señores, inexplicablemente, apuestan al fortalecimiento del partido gobernante y  hasta ven con buenos ojos favorecer al sector que, además de ser orgánicamente mayoritario, administra el Estado y el Presupuesto. Es así como, a menos que el propio PLD se desangre, llegará mayo 2020, ocurrirá lo que ocurre desde mayo 2004... y otra vez volverá la oposición a citar a Jeremías, y nosotros, a recordar con nostalgia a la gatita de doña Dora. No sé si me explico.

Noticias destacadas