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18 de mayo del 2021

Economía

¿Cómo vamos con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles?

Pavel Isa Contreras. A mediados de julio el Gobierno dominicano presentó el Informe Nacional Voluntario (INV) que da cuenta del estado, los avances y los desafíos con respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). Estos objetivos, a los cuales también se les denomina Agenda 2030, son 17 y tienen que ver con temas tan […]




Pavel Isa Contreras.

A mediados de julio el Gobierno dominicano presentó el Informe Nacional Voluntario (INV) que da cuenta del estado, los avances y los desafíos con respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). Estos objetivos, a los cuales también se les denomina Agenda 2030, son 17 y tienen que ver con temas tan variados como pobreza, hambre y agricultura, salud, educación, igualdad de género, agua y saneamiento, energía, trabajo decente y crecimiento económico, ciudades y asentamientos humanos, producción y consumo responsables, cambio climático, protección de los mares y los bosques, y paz y justicia. También aborda la cuestión de los medios para alcanzar esos objetivos.

A pesar de que el informe, con el cual tuve la oportunidad de colaborar, fue elaborado por el Gobierno, hace una aproximación crítica al estado de la agenda. En este artículo resumo sus resultados.

El bienestar de las personas

El informe destaca que el país observa progresos notables en materia de pobreza monetaria. Ocurrió una reducción desde casi 50% de la población en 2004 hasta menos de 30% en 2017. Sin embargo, reconoce que históricamente no ha declinado lo suficiente, que sólo en los últimos años se percibe una reducción importante, y que la pobreza monetaria es particularmente elevada en zonas específicas como en las provincias de las regiones Enriquillo, El Valle y el Cibao Noroeste y entre la población joven. También apunta a que en otras dimensiones de la pobreza como la calidad de las viviendas y el acceso a los servicios básicos, los progresos han sido mucho menos intensos. Indica que hay que mejorar la calidad de los servicios públicos y la vivienda, y que hay que proteger para evitar recaídas en la pobreza.

En materia de hambre y malnutrición, el informe destaca que la subalimentación (ingesta de calorías menor al nivel recomendado) se ha reducido desde casi un tercio de la población a inicios de los noventa, hasta 12% en años recientes. También la desnutrición infantil crónica (baja estatura para la edad por deficiencias alimentarias) se ha reducido desde más de 20% a mediados de los ochenta hasta cerca de 7% en 2013. No obstante, todavía 1.3 millones de personas están subalimentadas, cerca de 70 mil niñas y niños sufren desnutrición, en especial aquellos de hogares muy pobres y de madres con poco nivel o sin instrucción y una alta proporción de la población adulta está en sobrepeso u obesidad.
Igualmente, la agricultura, en palabras mías, la agricultura sigue siendo la cenicienta de los sectores productivos, observando los ingresos laborales más bajos de toda la economía.

En salud, se observa una elevada y sostenida tasa de mortalidad materna y una mortalidad infantil que baja pero de manera muy lenta y tasas particularmente altas en las provincias y hogares más pobres. Además la mortalidad neonatal (entre infantes de 28 días de nacidos o menos) es muy alta y no declina. Hay progresos en la reducción de la incidencia del VIH/SIDA y malaria pero persiste alta incidencia de otras epidemias. El informe también destaca la alta incidencia en embarazos en adolescentes y el hecho de que el gasto de los hogares en salud es elevado y que persiste un insuficiente gasto público. Indica que los esfuerzos para fortalecer la atención primaria y la profesionalización del personal deberán dar como resultado una mejoría de los indicadores.

En educación, el informe señala la alta cobertura en educación primaria, así como la mejoría en la cobertura de educación secundaria, pero reconoce que la cobertura en primaria no es completa, que desde hace más de una década un 5% de la población entre 6 y 13 años no asiste a la escuela, que falta mucho progreso en la cobertura en secundaria (apenas está por encima de 60%), que la cobertura en educación inicial es baja (cerca de 35%) y que, de acuerdo a los estándares internacionales, los desafíos en calidad son inmensos.

Con respecto a la igualdad de género, aunque la Constitución de la República Dominicana la reconoce, el país es signatario de los principales instrumentos internacionales en la materia, la Estrategia Nacional de Desarrollo la tiene como uno de sus objetivos y existe el Ministerio de la Mujer, no hay una ley específica contra la discriminación y tampoco una ley específica sobre violencia contra las mujeres. Un 25% de las mujeres ha sufrido violencia en la adultez, un 31% ha sufrido violencia emocional, cerca del 30% de las mujeres dijo haber estado unida o casada antes de cumplir los 19 años, y más de 10% antes de cumplir los 15 años. Además, las mujeres trabajan en el hogar más del doble que los hombres, lo cual no es reconocido como trabajo y los datos del número de congresistas y alcaldesas hablan de una exclusión de las mujeres de la política.

Prosperidad para todos

En materia de energía, el informe habla de una muy elevada cobertura de la red pública (97% o 2.9 millones de hogares), pero todavía 93 mil hogares, generalmente muy pobres, rurales y ubicados en regiones deprimidas como Enriquillo, El Valle y Yuma, no están conectados, y que persiste el racionamiento de la energía. Además, todavía el consumo de energía renovable es bajo, aunque hay mayor eficiencia energética en el país, es decir, más producción por unidad de energía consumida. Plantea que el reto es lograr un 100% de cobertura del sistema eléctrico, una mejora de la calidad del servicio y transformar la matriz energética hacia fuentes renovables.

También reporta el alto crecimiento económico del país a lo largo de más de una década y el dinamismo del turismo, pero reconoce que el desempleo no ha respondido lo suficiente a ese crecimiento, que afecta en especial a las mujeres (22%), a las personas jóvenes (¡en mujeres entre 15 y 24 años es de 55%!), a las personas en pobreza extrema (38%) y que persiste el trabajo infantil en el país (casi 13%), en especial en hogares y regiones pobres. Habla de la necesidad de contar con una política de empleo juvenil que enfrente ese problema y de diversificar y hacer ambientalmente más sostenible el turismo.

Discute sobre la reducción de la participación de la industria en el PIB y en el empleo, el incremento en las emisiones de carbono, en particular debido al transporte y la generación de energía, y del incremento hasta más de 60% en el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Pero también destaca las brechas en TIC que afectan a la población rural, pobre y adulta, y los esfuerzos de República Digital por cerrarlas.

El informe destaca que a pesar del relativamente alto nivel de concentración del ingreso y la riqueza, en los últimos años la del ingreso ha disminuido de forma moderada, y que, igual que muchos países de la región, la República Dominicana pierde más de un 20% en su Índice de Desarrollo Humano sólo por la alta desigualdad.

Además, llama la atención de que a pesar de que la población que reside en viviendas inadecuadas y asentamientos informales en zonas urbanas se ha reducido hasta 12%, 23% de los hogares viven en hacinamiento y el déficit habitacional alcanza las 750 mil unidades. Junto a esto, recuerda que el país es muy vulnerable a eventos meteorológicos extremos. Las muertes asociadas a estos desde 1990 son cerca de 7 mil y las pérdidas económicas de más de 3 mil millones de dólares. Plantea que hay un gran desafío para lograr asentamientos más resilientes y sostenibles.

Usar de manera sostenible los recursos del planeta

El 80% de la población tiene acceso a agua potable pero ese porcentaje no ha variado mucho en los últimos años, y es especialmente bajo en las regiones más pobres del país (por debajo de 60%) y en los hogares más pobres (menos de 70%).

Por otra parte, el país cuenta con un marco normativo para favorecer el consumo y la producción sostenibles que ha venido fortaleciéndose. Sin embargo, reconoce que hay poca capacidad para hacerlo cumplir, que no hay suficiente información y estadística sobre este tema, y que urge contar con leyes sobre ordenamiento territorial, agua y gestión sostenible de residuos.

Recuerda que el país ha tenido avances en la gestión de riesgos, en dotarse de planes y estrategias en preparación y respuesta frente al cambio climático y en la protección de los ecosistemas marinos y terrestres. Pero reconoce que hay poca información y estadísticas para contar con políticas más efectivas, y que hacen falta más financiamiento para la protección y más acciones concretas.

Sociedades pacíficas e inclusivas

El informe reconoce la incidencia de los homicidios y otros crímenes, las barreras en el acceso a la justicia (60% de las personas recluidas no han recibido sentencia), la incidencia de sobornos y la falta de confianza en las instituciones y el hecho de que en 2015 el 3% de la población dominicana no contaba con registro de nacimiento y 12% de la población infantil, en especial de hogares pobres, no tenía actas de nacimiento. Pero también se refiere a avances en la transparencia y la gestión presupuestaria sin dejar de reconocer que persisten muchos desafíos en esta materia.

Por último, llama la atención de que la restricción fiscal es una de las barreras más importantes que deberá implementar la Agenda 2030. Sin recursos públicos suficientes será muy difícil avanzar en los ODS. Pero también lo será con instituciones precarias, sin una suficiente determinación y sin un compromiso político amplio y sólido.

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