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13 de abril del 2021

Economía

Confundiendo costos en Punta Catalina

Antonio Almonte. El pasado jueves 4 de octubre el administrador de la central termoeléctrica de Punta Catalina publicó un artículo en un conocido matutino nacional titulado “Sobre el costo de Punta Catalina” que, según mi humilde entender, podría confundir, más que aclarar, a los lectores interesados en conocer la composición y monto de los costos […]




Antonio Almonte. El pasado jueves 4 de octubre el administrador de la central termoeléctrica de Punta Catalina publicó un artículo en un conocido matutino nacional titulado “Sobre el costo de Punta Catalina” que, según mi humilde entender, podría confundir, más que aclarar, a los lectores interesados en conocer la composición y monto de los costos de construcción de la central. En los siguientes cuatro puntos, transcribo y discuto algunas sorprendentes confusiones que sobre costos de construcción tiene el Administrador y que, sin embargo, el califica de “errores” conceptuales cometidos por otros analistas.
  1. Según el Administrador; “El segundo error consiste en sumar los intereses (y comisiones) al valor de la inversión de capital. Los intereses constituyen el costo que hay que pagar para poder usar por adelantado recursos que no se tienen en el presente. (…). Por lo tanto, no es parte del valor de ese activo”.
Este párrafo indica que el administrador de Punta Catalina confunde el concepto inversión total de capitales en la construcción de una planta eléctrica, con el de costo overnight total (Total Overnight Cost, TOC). El TOC es la inversión total en la construcción de una obra sin incluir los intereses ni comisiones financieras, es decir, como si se tratara de una construcción que se realiza de un día para otro (overnight), donde el tiempo no cuenta y por tanto no habría intereses que pagar. El costo overnight es útil para estimaciones y comparaciones de costos entre dos o más proyectos similares, puesto que incluye las inversiones en bienes estándares como maquinarias, equipos, contratos, entre otros, excepto los costos financieros, que son muy difíciles de comparar entre proyectos levantados en realidades disimiles y por inversionistas diferentes. El precio del contrato de EPC de Punta Catalina es un típico ejemplo de costo overnight puesto que él, el contrato, no paga intereses, pero sí lo hace el Gobierno por el dinero que tomó prestado para pagar dicho contrato a Odebrecht y sus consorciados. Ahora bien, en cualquier caso, el costo total de capitales invertidos en la obra será siempre la suma del costo total overnight más los costos financieros asumidos durante la construcción. Los costos financieros incluyen los intereses, las comisiones bancarias, la prima de seguro y las consultorías relacionadas. El monto total de estos costos asciende a varios cientos de millones de dólares en una obra como Punta Catalina. Por ejemplo, la oferta de financiamiento por 847.3 millones de dólares hecha inicialmente por el USEximbank incluía una comisión o prima de seguro por 106.3 millones. Esta oferta fue retirada a última hora, el 12 de diciembre del 2013, por el Plan Obama contra el carbón mineral. El financiamiento del pool de bancos europeos por 632.5 millones de dólares incluía una comisión de seguro por 82.5 millones de dólares descontada al Gobierno en la primera partida de desembolso en el 2015; comisiones por el estilo aparecen en casi todos los prestamos concertados. Como puede apreciarse, si a las comisiones de seguros les sumamos los intereses (durante la construcción) por el capital prestado entonces caeríamos en la cuenta de que se trata de una gran suma y que sería un absurdo económico no incluirlo como uno de los componentes del costo total de Punta Catalina. Otro ejemplo. Para comprar las dos calderas y equipos auxiliares de la central de Punta Catalina, el Gobierno/CDEEE transfirió en el 2014 al consorcio encabezado por Odebrecht la suma de 313.8 millones de dólares, según la Oferta Económica y el Cronograma de Pagos por Hitos del contrato; sin embargo, los intereses derivados de esa suma (asumiendo que fuera conseguida mediante un préstamo) no lo pagará el contratista al banco, sino el Gobierno que habría tomado el préstamo a su entera garantía, por lo que en su contabilidad el costo final de esas calderas será igual a la suma de los 313.8 millones de dólares entregados a Odebrecht, más el monto pagado en intereses y comisiones del 2014 al 2019 cuando la central se espera comience a producir y vender energía. Pero, lamentablemente, según la extraña contabilidad del flamante administrador de Punta Catalina, esos gastos financieros no cuentan como costos de construcción de la central. Se trata de una confusión elemental e innecesaria, puesto que bastaría con acudir a los colegas de las empresas AES Andrés, EGEHAINA, EGE ITABO, Monte Plata Solar, etc., para averiguar si en los costos totales de inversión para la construcción de sus respectivas plantas generadoras dejaron fuera – ¡asignado a nadie!– el dinero gastado en los intereses y las comisiones bancarias durante los años de construcción. O, debido a su conocida vocación académica, el Administrador puede consultar los manuales más respetados sobre cálculo de costos de capital en un proyecto eléctrico. Por ejemplo, en el libro “Te Economic Future of Nuclear Power” (2004), de la universidad de Chicago, en la página 3-17 se afirma textualmente: “Construction interest cost are clearly an important component of the total capital cost.” De igual manera, en el manual “NETL Power Systems Financial Model User Guide”, diciembre 2008, página 16 y 18 se expone con claridad el rol de los intereses en la inversión total de capitales en una planta eléctrica. El NETL, National Energy Technology Laboratory, es el principal centro del Gobierno de los Estados Unidos para cálculos de costos de construcción de todo tipo de plantas eléctricas.
  1. “El tercer error consiste en incluir en el valor de la inversión los costos hundidos. (…). Por ejemplo, los costos incurridos en asesorías o consultorías para determinar la viabilidad técnica y financiera de un proyecto (…)” (JAE)
En todo proyecto el inversionista tratará siempre de recuperar todos sus costos. En su contabilidad no existe el renglón “costos hundidos”, incluyendo los estudios de factibilidad y consultorías, puesto que para llevar al cabo la obra estos son casi tan importantes como los relativos a rubros materiales. Los costos del contrato adjudicado a Stanley´s Consultants para el diseño de las especificaciones técnicas de la central, así como los asociados al estudio de impacto ambiental y las asesorías legales, entre otros, son costos imputables a Punta Catalina y solo podrían ser considerados hundidos si el proyecto se abandonara, que no es el caso. En todos los manuales y reportes de proyectos reales esos costos son parte del costo final de la planta y no se denominan hundidos, ni perdidos, sino “soft costs”.
  1. “Lo verdaderamente importante y veraz es que la CDEEE defenderá ante el tribunal arbitral de Estados Unidos la naturaleza llave en mano del Contrato EPC, y que el precio definitivo es de US$1,945 millones”.
Se trata de una afirmación patética, puesto que se pretende hacer creer que el “precio definitivo” del contrato de EPC será de 1,945 millones de dólares, sin explicar quién está cubriendo los extraordinarios costos adicionales que se derivan de un año y meses de retraso, trabajando a tiempo completo y costeando mano de obra, energía, materiales e intereses bancarios, en una obra cuya “Fecha Garantizada de Entrega” [ver Contrato] era el pasado 7 de octubre del 2017. Esos costos extras ascienden a varios cientos de millones de dólares y ni están contemplados en los 1,945 del contrato ni será solamente Odebrecht quien lo pagará. Entonces, nadie creerá que el “monto definitivo” será 1,945 millones.
  1. Ese acuerdo [Acuerdo de contingencia] indica que los pagos se realizarán en función de la ejecución de las obras remanentes, estableciendo penalizaciones adicionales contra el Consorcio ascendentes a US$220,000 por día si el Consorcio incumple con las fechas de entrada de operación de cada una de las unidades de generación”.
Vana advertencia del Administrador, puesto que – como se ha dicho – el pasado domingo siete se cumplió un año de retraso en la entrega total de la central y a pesar de que dicha falta está sujeta a penalización de hasta un 10% del costo del contrato, hasta la fecha ni el administrador de la CDEEE ni el de Punta Catalina han hecho un solo reclamo a Odebrecht. ¿Quién nos garantiza, entonces, que ahora se cumplirían esas “penalizaciones adicionales”? ¿Cree el Administrador que Odebrecht hará caso, temerosa, a él, a Bichara o a Danilo? Consecuencias En resumen, las referidas confusiones sobre costos son extrañas debido a que el tema debe ser elemental y de pleno dominio para un connotado especialista en economía y finanzas. Para el pueblo, esa confusión implica el riesgo de que se haga una poda de costos de la central para llevarla al mercado y venderla a “precio vil”.

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