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15 de abril del 2021

Política

¿Constitución vs. TC?

  Todos los que estudiamos el derecho constitucional con seriedad y método, sabemos que en él se encuentra una inmensa cantidad de cuestiones que son muy sensibles para la sociedad y que pueden descubrirse con inteligencia, sutileza y habilidades interpretativas. Recuerden que el derecho constitucional es la lucha política reglada. O sea, el combate que […]




  Todos los que estudiamos el derecho constitucional con seriedad y método, sabemos que en él se encuentra una inmensa cantidad de cuestiones que son muy sensibles para la sociedad y que pueden descubrirse con inteligencia, sutileza y habilidades interpretativas. Recuerden que el derecho constitucional es la lucha política reglada. O sea, el combate que libran las distintas fuerzas sociales que interactúan en la sociedad para apuntalar su supremacía. Dicho en otras palabras, esta disciplina es la guerra sin balas o por otros medios, que mantienen los factores reales de poder para garantizar, aumentar y perpetuar sus intereses y posiciones de mando en el país. Ese pleito no está a la vista de todos. Solamente unos pocos se dan cuenta de las cruentas disputas entre esos factores reales de poder. Y una forma de ocultarlas ante los ojos de las mayorías, es hacerles creer que todos se someten a la Constitución. Pero la verdad es que cada uno busca la forma de manipularla para sacar provecho individual o grupal. La Carta Magna está redactada para que la fuerza política hegemónica del momento pueda manipularla como mejor le convenga. Y lo hace al través de las interpretaciones de los órganos que ella instituye oficialmente. Para descubrir esa verdad, basta con preguntarse: ¿Quién es superior, la Constitución o el Tribunal Constitucional (TC)?. Los de mira superficial, que ven las formas, no el fondo; que ven las apariencias, no la realidad, responderán rápidamente que es la Constitución. Se equivocan garrafalmente. El TC es superior a la Constitución. Es cierto que formalmente nos regimos por el principio de la supremacía constitucional, consagrado en sus artículos 6 y 73, que declaran nula toda norma o actuación que riña con la Constitución. Sin embargo, conforme al artículo 184 de la Constitución, el TC es su máximo intérprete y su precedente es vinculante a todos los poderes y órganos del Estado. Y como en la Constitución no se puede explicar todo, obviamente, en la práctica, en la realidad monda y lironda, que es donde se bate el cobre, la Constitución termina diciendo, no lo que ella dice en las letras, sino lo que el TC dice que ella dice al interpretarla. Y este criterio del TC se nos impone a todos los que estamos en el país. Thomas Jeferson, con tada razón, dijo que la Constitución es un objeto de cera, que los jueces constitucionales modelan con su interpretación. Como se acepta, en apariencia, que todos estamos sujetos a la Constitución, y su máximo intérprete nos dice lo que ella prohibe o permite, entonces no manda la Constitución, sino su máximo intérprete, que es el TC. Sólo los tontos no se dan cuenta del por qué se lucha social y políticamente para controlar el TC, que es el controlador.

Por:

Rafael Ciprián .

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