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11 de abril del 2021

Opinión

¡Corrupción, corrupción!

Habría que detenerse a pensar para establecer en cuál sector de la vida dominicana no hay corrupción, pues el afán de lucro ha dañado todo y se observa una inversión de valores, al punto que verdaderos delincuentes aparecen como figuras paradigmáticas. Es el caso de César el Abusador, con 60 mil seguidores en su cuenta […]




Habría que detenerse a pensar para establecer en cuál sector de la vida dominicana no hay corrupción, pues el afán de lucro ha dañado todo y se observa una inversión de valores, al punto que verdaderos delincuentes aparecen como figuras paradigmáticas. Es el caso de César el Abusador, con 60 mil seguidores en su cuenta de Instagram. Hace algunas décadas se tenía a la abogacía como la profesión más corrupta, pero eso ha cambiado muchísimo y hace rato que el periodismo lo superó, si partimos de las fortunas que exhiben famosas bocinas comunicacionales al servicio del oficialismo. Los propios médicos, en un alto porcentaje, abandonaron el “juramento hipocrático” y se han dedicado abiertamente a la búsqueda de dinero, para poder tener mansiones, villas, amantes y llevar una vida de francachela. ¿Cómo lo hacen? Vendiendo medicinas, ingresando a pacientes que no tienen nada, practicando cirugías innecesarias y planteando cesárea como primera opción a las mujeres embarazadas. Adicionalmente, muchos reciben comisiones por indicar medicamentos de laboratorios específicos. Y conscientes de que ciertas patologías no son de su área ni están capacitados para tratarlas, no muestran la menor voluntad de remitir al paciente al especialista correspondiente. Pero es lo menos. La gran falta de ética se muestra en las emergencias al dejar morir a pacientes que no están en condiciones de hacer un depósito monetario, pese a que la Ley General de Salud, la 42-01, Art. 28, literal B, establece el carácter obligatorio a la atención. Otra estafa que se comete es el cambio regular de los libros de textos, una trama que involucra al Ministerio de Educación, a las editoras y a los centros de estudios privados, con la mirada indiferente de la Asociación Dominicana de Profesores, que nunca se ha pronunciado sobre ese particular. El país está lleno de bancas de lotería. Las bancas fueron creadas para para empobrecer más a los jugadores. Para colmo los principales actos de corrupción salen de palacio.

Por:

Danilo Cruz Pichardo.

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