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19 de abril del 2021

Política

Cosechando tempestades

Pablo McKinney. El PLD de hoy es un partido atrapado en sus éxitos, cosechando el infortunio de sus viejas estrategias que tantas victorias le “trujeron”. Nunca como ahora, se le había presentado a ese partido un escenario tan complicado.  Los Medina tienen el partido y su dirección, el resto de los poderes, alcaldes, legisladores, el […]




Pablo McKinney.
El PLD de hoy es un partido atrapado en sus éxitos, cosechando el infortunio de sus viejas estrategias que tantas victorias le “trujeron”. Nunca como ahora, se le había presentado a ese partido un escenario tan complicado.  Los Medina tienen el partido y su dirección, el resto de los poderes, alcaldes, legisladores, el gobierno y sus bondades; los Fernández tienen dos millones de firmas, atadas y bien atadas, y el mejor discurso político de la liga. Pero, en las elecciones primarias de un partido que gobierna hace 15 años, ¿qué será más importante? ¿Los recursos y apoyos de la dirección del partido y del Estado, o la actual ventaja en intención de voto de Fernández? Si tradicionalmente el 30% no vota en las elecciones generales, ¿qué porcentaje de los peledeístas lo harán en primarias? Y de los no peledeístas que tienen derecho a voto, ¿cuántos irán a votar? En ese proceso será determinante la capacidad de cada sector para movilizar a sus posibles votantes.  El tiempo ha pasado, las utopías se han suicidado y, por Neruda sabemos que “nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”, porque en realidad este no es el tiempo del dios Mida de la poesía, sino del dios cínico que fue el genio de Groucho Marx que dijo: “Estos son mis principios, si no les gustan... tengo otros”.  ¿Podrá el danilismo unificado revertir en 27 días la ventaja que hoy exhibe el leonelismo? El tiempo y Gallup dirán. En diez días habrá nuevas mediciones. Mientras tanto, queda aquí planteada desde ya la guerra entre un buen discurso político y una excelente maquinaria de apoyo, y a la teoría de Leonel sobre los “sobrecitos” y el poder me remito. Los dos grupos pertenecen a la misma demorada familia. Desde 1996 dejaron de ser incendiarios para ser bomberos. Por eso, sería un craso error dedicarse ahora a “pisarse las mangueras”, a hacerse daño, pues ambos grupos tienen las suficientes evidencias, pruebas, argumentos, para convencernos al resto de los mortales de que no debemos votar por el otro... y viceversa. Mientras tanto Luis Abinader, que en las recientes encuestas del danilismo venció a todos los precandidatos del PLD, sonríe.

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