01 de diciembre del 2021

Opinión

Credibilidad en los partidos

Margarita Cedeño De Fernández. Cuando los partidos políticos entran en una crisis de credibilidad, quien más sufre es la democracia, como concepto de que los hombres y las mujeres son iguales en todos los ámbitos y que, por ende, lo son a la hora de elegir y ser elegidos. En toda Iberoamérica y gran parte […]




Margarita Cedeño De Fernández.

Cuando los partidos políticos entran en una crisis de credibilidad, quien más sufre es la democracia, como concepto de que los hombres y las mujeres son iguales en todos los ámbitos y que, por ende, lo son a la hora de elegir y ser elegidos.

En toda Iberoamérica y gran parte del resto del mundo, los partidos políticos ocupan los últimos lugares entre las instituciones que generan mayor confianza por parte de la población. Lo confirman las encuestas y los estudios cualitativos, cuando afirman que factores como la incongruencia y la ineficacia de los partidos, le han generado un descrédito que lleva a los ciudadanos a no sentirse representados, por lo que muchos han entendido que vivimos una crisis de representatividad.

La credibilidad no es solo un factor para medir la efectividad de las acciones de una determinada institución, sino también una medida de la legitimidad, y por ende, de la creencia que tienen los ciudadanos de que tal individuo o institución puede responder a sus aspiraciones.

En el mundo actual, realidades complejas como la inseguridad ciudadana, el desempleo, la pobreza, el clientelismo y la corrupción, afectan la estabilidad de los sistemas políticos, generando desconfianza hacia las instituciones y la consabida pérdida de credibilidad. Y en el caso de América Latina, esta realidad socava el avance institucional y socioeconómico que ha experimentado la región en los últimos 20 años.

Las instituciones  que conforman el sistema democrático, especialmente los partidos políticos, tenemos el gran reto de  reforzar el cordón umbilical que nos une  a las sociedades y que alimenta la cultura política que sustenta nuestra democracia.

Una interesante obra compilada por la Universidad Nacional de México (UNAM) hace unos años, titulada “Credibilidad, instituciones y vida pública”, resalta que la “credibilidad no sólo debe darse desde la posición de los actores institucionales, en este caso, de los partidos, sino desde la sociedad misma”, y esto es una realidad en la medida en que el ciudadano se organiza políticamente desde los partidos, y encuentra en ellos una plataforma para la participación ciudadana.

Si los partidos no le generan la credibilidad suficiente, luego no podemos esperar que exista confianza hacia las instituciones electorales, las instituciones públicas y, en general, hacia las acciones de los Poderes del Estado.

El profesor Bosch decía que “el Partido tenía que mantenerse superándose cada día”, y en el contexto actual, esa superación pasa por interpretar la sociedad que el mismo PLD ha creado, puesto que le ha tocado gobernar durante el desarrollo de dos generaciones.

Para el PLD, el reto de la credibilidad de los partidos supone el retorno a la base, al trabajo “hombro a hombro” con su militancia y con sus simpatizantes, para escuchar las manifestaciones de la ciudadanía y responder a sus anhelos e inquietudes.

Es el llamado que hacía el profesor Bosch cuando se refería a que los hombres y mujeres del PLD debían “llamar a cada puerta e invitar a todos los dominicanos a dialogar acerca del país, de sus problemas y de cómo ve el PLD esos problemas”.

Hoy en día, el PLD cuenta con una militancia joven, dispuesta a reafirmar el rol del partido en la construcción de la democracia, a generar legitimidad y credibilidad, construir liderazgos robustos y duraderos, en capacidad de asumir los retos y compromisos que genera detentar el poder, y con ello, la responsabilidad de la Nación.

No hay propaganda capaz de comprar la credibilidad de los partidos hacia la sociedad. Sólo con la acción transparente y con resultados visibles, con el contacto directo con la ciudadanía, es que se puede reconstruir el vínculo partido-sociedad. Es una tarea urgente para todos los partidos, especialmente para el PLD.

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