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20 de abril del 2021

Política

Cuba a un año de la salida de Raúl Castro

El presidente cubano ha insistido en que dejará varios de los puestos que posee en el 2018 . La Habana, Cuba – Si las proyecciones siguen su camino como se supone, la cuenta regresiva para el último año de Raúl Castro Ruz como presidente de Cuba ha iniciado, en un contexto en el cual el […]




El presidente cubano ha insistido en que dejará varios de los puestos que posee en el 2018 . La Habana, Cuba - Si las proyecciones siguen su camino como se supone, la cuenta regresiva para el último año de Raúl Castro Ruz como presidente de Cuba ha iniciado, en un contexto en el cual el panorama sobre quién será su sustituto se mantiene un tanto turbio, a pesar de que varias figuras lucen como candidatos evidentes, pero no seguros. El 24 de febrero de 2018 se cumplirán exactamente los 10 años de Castro Ruz en el poder de manera oficial, pues antes de eso sustituyó por dos años de manera provisional a su hoy fallecido hermano Fidel, quien estaba enfermo. De manera que a partir de hoy, en teoría, al menor de los hermanos Castro Ruz, de 85 años, le quedarían 364 días en el poder. Castro Ruz ha insistido en que agotaría dos términos en el cargo (cada periodo es de cinco años) y dejaría en manos de una nueva generación el control del aparato gubernamental del país, dirigido por los poderosos consejos de Estado y de Ministros, ambos comandados por el Presidente, quien también es el secretario general del Partido Comunista de Cuba (PCC). En el VII Congreso del PCC, realizado en abril del año pasado, Castro Ruz reiteró que dejará el poder administrativo en el 2018, aunque aceptó otra nominación a la cabeza de la única colectividad política en Cuba, lo cual lo ubicará en esa silla hasta el 2021. Tampoco ha dado pistas de que renunciará a su rango de General de Ejército, lo cual podría colocarlo en posición de seguir al tope de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR). Esa realidad supone que la entrega del poder será por fases y que Castro Ruz mantendrá sus influencias desde una perspectiva ideológica y militar hasta tanto su salud se lo permita. El PCC es el máximo órgano de poder en Cuba, ya que es quien dicta las políticas e ideologías a seguir en el país. Las directrices del PCC son convertidas en ley por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) y, a su vez, priorizadas por el Consejo de Estado, ente que las traspasa al Consejo de Ministros, que viene a ser el brazo ejecutor de esas iniciativas. Castro Ruz es el presidente de Cuba porque la ANPP, cuyos miembros son electos por voto de la población, elige a los integrantes del Consejo de Estado. Quien es elegido presidente del Consejo de Estado es, a su vez, jefe del gobierno y presidente del Consejo de Ministros. La selección de ese nuevo jefe de Estado es, por lo tanto, crítica, pues sería la primera ocasión desde que Cuba tiene la actual estructura de gobierno que el país contaría con una figura al tope del PCC y otra al mando de los consejos de Estado y de Ministros. Se acabaría, en teoría, la centralización del poder en una sola persona. El control militar viene a ser otro de los factores cruciales. Desde 1959 Cuba ha tenido dos militares al mando, los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz. La estructura del gobierno está marcada por la presencia militar a todos los niveles, por lo que el sustituto debería tener, al menos, excelentes relaciones con las FAR y el Ministerio del Interior (Minin). Y es ahí donde la selección del sustituto no parece tan delineada. Miguel Díaz Canel, el primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, quien también es presidente del Buró Político del PCC, luce como el candidato ideal pues, en la práctica, es el número dos en el gobierno cubano y ha sido proyectado como el representante de Castro Ruz en todos los eventos de corte mayor a los cuales el actual mandatario no puede asistir. El mayor problema de Díaz Canel estriba, sin embargo, en su falta de contacto con los militares, pues es un personaje formado en las entrañas del PCC y en la estructura burocrática del gobierno, no en las filas castrenses. Díaz Canel, de 56 años, tiene a su favor su edad y el conocimiento del complejo aparato de gobierno del país, por lo que podría recibir una protección especial de parte de Castro Ruz, si es que el actual presidente mantiene su control sobre las FAR y en Minin. Otras figuras que podrían relevar a Castro Ruz en la dirigencia ejecutiva serían el segundo vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, así como segundo secretario general del PCC, José Ramón Machado Ventura; el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Estaban Lazo Hernández; o el vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, así como comandante guerrillero, Ramiro Valdés Menéndez. Todos, sin embargo, quedarían descartados por motivos de edad, pues superan los 70 años y el PCC aprobó una directriz que les impediría acceder a esos altos puestos en esta etapa de sus vidas. Quedan entonces tras los pasos de Díaz Canel figuras como el actual ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, o el vicepresidente del Consejo de Estado, Salvador Valdés Mesa. Ninguno de los dos, sin embargo, ha sido proyectado con tanto destaque como Díaz Canel. Y entonces están las especulaciones mayores, que rondan los hijos de Raúl Castro Ruz que mayor presencia han tenido en la estructura gubernamental cubana. Por un lado está Mariela Castro Espín, de 55 años, la fogosa diputada a la ANPP que se ha caracterizado por su lucha a favor de los derechos de las minorías en el país. Como su madre, la fallecida combatiente guerrillera Vilma Espín, Mariela es muy popular entre los cubanos y muy querida por quienes se sienten desprotegidos por el sistema. Por el otro aparece Alejandro Castro Espín, de 51 años, un coronel con altas influencias en el aparato militar y de inteligencia del país, quien ha estado cerca de su padre desde sus años de juventud y fue combatiente en la guerra de Angola, donde perdió la visión de un ojo. Alejandro Castro Espín es el coordinador del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, un organismo al que se subordinan todas direcciones de inteligencia y contrainteligencia del gobierno cubano, lo cual lo coloca como uno de los personajes más poderosos del país. Es autor de libros y tiene un pensamiento político bien formado y culto. Mientras, de la posibilidad de que uno de los hijos de Fidel Castro Ruz asuma el poder no se habla mucho. En un momento, “la calle”, ese lugar donde más corre la información en Cuba, mencionó a Antonio, uno de los hijos de Fidel, como candidato, pero el ruido ha quedado casi esfumado desde que su padre falleció en noviembre del año pasado. ¿Se quedará uno de los hijos de Raúl? ¿Uno de Fidel? ¿Será Díaz Canel o algún miembro de la nueva semilla? ¿Subirá uno de los dirigentes históricos? Esas preguntas se las hacen a diario los cubanos en la calle y elaboran sus respuestas en conversaciones de esas que prefieren mantener en la intimidad. Lo cierto, sin embargo, es que Raúl Castro se mantiene en el poder, que tiene las botas puestas y que será él quien al final y a la postre decida su sustituto, pues esa decisión no será dejada al azar.

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