República Digital - Indotel Anuncio

21 de abril del 2021

Política

“Danilistas” molestando al Presidente

Ignacio Nova. A todos les pedimos que de regreso a sus patrias lleven y difundan las palabras con que vamos a terminar este discurso: mientras nosotros gobernemos, en la República Dominicana no perecerá la libertad. Bosch, Juan. 27 de febrero de 1963. El país vive una situación indignante. No por culpa del Presidente, a quien […]




Ignacio Nova.
A todos les pedimos que de regreso a sus patrias lleven y difundan las palabras con que vamos a terminar este discurso: mientras nosotros gobernemos, en la República Dominicana no perecerá la libertad. Bosch, Juan. 27 de febrero de 1963. El país vive una situación indignante. No por culpa del Presidente, a quien la nación ha visto trabajar sin descanso para cumplir las promesas a la nación y los compromisos derivados del ejercicio político. Con gallardía y presteza. Quizás un tipo de abnegado cumplimiento que, por superar la cultura política criolla, amenaza con dañar a un mandatario cuya obra lo valida como gestor público. Lo advertimos temprano: el 1ro de octubre del año 2015. Entonces vimos los esbozos de esa típica cultura de “Juanitos puestos en carguitos”, dispuestos a diseminar la corruptela sin inmutarse. Esa conducta en responsables de “la res pública” hace lamentar la tendencia humana al engreimiento antes que a la humildad en los momentos del éxito o victoria política. Antonio Fernández Spencer (n. 1922 - Ü1995), uno de esos hombres extraordinarios que Joaquín Balaguer puso a su derecha para cosas permanentes como la cultura y las artes, primer director de la entonces Galería de Arte Moderno de la Plaza la Cultura, intelectual prolífico y poeta de fuste, decía que cada día se levantaba con un propósito: evitar que las heces le subieran más arriba del cierre de las tripas (ombligo). Hoy el país debe expresarse para defender a un Presidente que ha sido abusado de una forma inenarrable por uno de sus subalternos: el Procurador General de la República. El acto consiste en haber abusado de su presencia para, ante él, lanzar como oficial un conjunto de agresiones contra una profesional del derecho que, además, es mujer y, también, cabeza de su familia en un país donde el machismo abusador se cobra la vida de miles de mujeres cada año. Con esa deplorable carta leída en presencia del Ejecutivo, el Procurador ha enviado óde hechoó un mensaje lesivo e inaceptable a la nación y a todo el funcionariado: están bajo vigilancia. Un mensaje ofensivo, típico de una nación que ha perdido sus valores y el imperio de las leyes, de una “Gotham”. Que de hecho genera un terror paranoico masivo, incitando a que la ciudadanía mire con reojo al mandatario, funcionarios y al gobierno. Más daño no puede hacerse a una gestión ni a su justicia. Por ello llamo proteger al presidente Medina. Incluso si la jueza resultare culpable de inconductas, el acto del Procurador debe ser condenado por empresarios, funcionarios públicos de primero, segundo y tercer niveles, organizaciones políticas y sociales y por la ciudadanía. Por neotrujillista y neomacartista.  Debe ser declarado Persona non grata. Estamos seguros que su lectura retorcida sorprendió en su buena fe a ese Presidente que de inmediato recordó a la jueza que le asistía el derecho de no responder ó¡además, a los anónimos no se da crédito! Su sola lectura pretende vincular al Ejecutivo en actos reñidos con el ejercicio de su cargo ya que está obligado a una Constitución que manda al gobierno a respetar y a proteger la dignidad humana, primer principio fundamental que motivó a la Asamblea Nacional a proclamar la Constitución Dominicana del 2015 y cuya vigencia y alcance se reiteran en sus artículos 5, 7, 8, 38, 49, 62 y 64 que tienen preeminencia por encima de la Ley y decretos que dan existencia a la Procuraduría. Aunque el funcionario no tenía derecho para tal embestida, sí lo tiene la jueza de la segunda sala penal de la Suprema Corte de Justicia para obligarlo, mediante intimación, a entregar los originales del “anónimo”, lo cual pueden hacer los medios de comunicación y ciudadanos al amparo de la Ley de libre acceso a la información pública No.200-04 y su reglamento-decreto No.130-05, ya que ese “documento” no está protegido por las excepciones que afectan lo relativo a “la seguridad nacional”. Lo del Procurador es una ofensa abusiva a esa jueza, al Presidente, a la ciudadanía,  a su cargo y al legado Boschista. Al pretender que lo hecho por él cuenta con el consentimiento del Ejecutivo. Enviando óde hechoó el mensaje perturbador de que desde Palacio se persiguen los derechos fundamentales y la libertad de tránsito de las personas y trabajadores públicos, que los ciudadanos están bajo una vigilancia neotrujillista, de un intolerante y desideologizado neo macartismo que, además, cuenta con las tecnologías actuales y de profesionales a los que la Procuraduría da crédito y usa. Peor que ello, el Procurador ha pretendido que el gobierno le consiente, que patrocina este abuso contra una mujer y que en este gobierno y su justicia tienen validez los anónimos. En política ótodos lo sabemosó, los anónimos ni los apócrifos se responden ni usan porque son actos de cobardes; de quienes de antemano saben que no tienen la integridad, la fuerza ni la veracidad necesarias para alegar derechos o presentar alegatos, reclamos o batallas siguiendo las viejas normas que les son intrínsecas. Son recursos de quienes actúan al margen de las leyes, bajo las sombras y a favor de oscuras fuerzas. La acción del Procurador es más villana aún: pretende enviar como verdadero y oficial el mensaje incierto de que el Presidente de la República está atemorizado por la composición de la Suprema Corte y que es capaz de hacer lo indecible, saltarse toda norma y delicadeza, para dejar instalada una mayoría que lo proteja en caso de no optar por un tercer período. Como si el Presidente necesitara mayor protección que la entereza ética de su ejercicio, que la fortaleza de su organización política. Lo ha dicho Félix Jiménez (Felucho): el Presidente ha hecho una obra de gobierno tal que no necesita un día más en el cargo para quedar validado en nuestra historia política. La lectura, en presencia del Presidente, de esa carta, contrario a acusar a la jueza, ¿prueba o no que una mujer funcionaria de la justicia ha sido sometida al abuso y al acoso por persecutor ilegítimo, con la complicidad y el consentimiento del Procurador de la República? Que un documento de tal calaña escalara tan alto y fuera leído en presencia del mandatario, pretendiendo validez o idoneidad, es, desde nuestro humilde punto de vista, el más avieso acto que haya sufrido la justicia y la más alta afrenta nunca hecha a un Ejecutivo. Un documento que leído allí, en presencia de quien se leyó, comprueba que al actual Procurador el cargo lo ha desbordado. En los derechos constitucionales de esa jueza están los de todos. Por eso, me sumo a la condena de tal acto. Y reitero: el problema no es Danilo, son esos “danilistas”, a quienes gobernar queda tan grande que consideran que sus poderes no tienen límite, ni siquiera ante el Presidente de la República.

Noticias destacadas