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18 de abril del 2021

Política

Danilo Medina en dos escenarios

Wilfredo Alemany. Al pie de esta nota hago una reflexión política en la cual Danilo Medina agotaba su primer período 2012-16. La reflexión sirve para mostrar los elementos comunes de ese período y el escenario actual. Sin adentrarme en muchas consideraciones de orden histórico o de la técnica jurídica, como se estila en estos tiempos, […]




Wilfredo Alemany.
Al pie de esta nota hago una reflexión política en la cual Danilo Medina agotaba su primer período 2012-16. La reflexión sirve para mostrar los elementos comunes de ese período y el escenario actual. Sin adentrarme en muchas consideraciones de orden histórico o de la técnica jurídica, como se estila en estos tiempos, considero que el actual presidente tiene una obra de gobierno, que si decidiera optar por un nuevo período, correría con ventajas frente a los competidores conocidos hasta ahora. Los argumentos técnicos para objetarlo como candidato podrían ser válidos, pero ese rango es menor que la cultura, historia, el arte y la magia de la política. Una de las ventajas de Danilo Medina se expresa  como  una moneda, en el sentido de que ambos lados de esta tienen el mismo valor. Puede avanzar montado en la briza que depara la naturaleza sin tener que ser candidato por ahora. Su gestión es su campaña, ya que el trabajo, en lo fundamental, está hecho. Por eso puede seguir administrando el estado sin tener que definir temprano si será nuevamente candidato a la presidencia. Sus opositores quieren forzarlo a una definición  temprana para ellos definir sus estrategias dada las ventajas que señalamos. El resto de esta reflexión la transfiero al artículo que publiqué, cuando oficialmente Danilo Medina fue proclamado Presidente de la República en el año 2016. Veamos. Ganó Danilo y ahora qué 2016 El triunfo de Danilo Medina pone sobre la mesa varias cosas importantes para el país. Una de ellas es el tema de la reelección. El hecho de haber obtenido un 62% de la población votante lo coloca como el Presidente dominicano elegido con la mayor votación de la historia. Ese hecho hace caer sobre el Presidente una responsabilidad mayúscula, pues estará sometido a la tentación y la presión de modificar nuevamente la Constitución que le impide postularse nueva vez a la Presidencia de la República. Otros presidentes, dominicanos y de otras latitudes, con menor aceptación que la que acaba de recibir el Presidente electo, han modificado la Carta Magna para quitar el impedimento actual y optar por un nuevo período. Solo recordemos la repostulación de Hipólito Mejía, para no adentrarnos en nuestra historia y la del resto del continente. En caso de que Danilo Medina decida no buscar un nuevo período, la tradición política nuestra lo obligará a ser cauto en cuanto a ese tema. Decir que no aspirará puede dejarlo solo políticamente. Muchos de sus actuales seguidores se moverían de inmediato hacia otro líder o dirigente de su partido, o de otro partido, de los actuales, o uno nuevo que se forme, y eso le quitaría apoyo para ejecutar con relativo éxito la gestión 2016-20.  Pasaría casi lo mismo si señala desde ya un delfín que con su apoyo pueda ganar o tener ventajas frente a terceros de su propio partido. Veamos el escenario en que Danilo Medina diga temprano que aspira a un nuevo período. En nuestra tradición política eso no se estila y no creo que el Presidente recién electo lo haga, pero si lo hiciera esto sumiría al país en un laborantismo extremo y prematuro, que podría afectar su segunda gestión. Qué hacer entonces frente a estos escenarios. Hagamos un poco de historia recordando que Leonel Fernández aspiraba a volver a la Presidencia de la República, terminado el período 2012-16 de Danilo Medina. El exmandatario se amparaba en que la Constitución de la República le impedía la postulación consecutiva al Presidente. En ese escenario Leonel Fernández corría solo  para obtener la nominación como candidato de su partido, hasta que alguien convenció a Danilo Medina que debía modificar la carta magna para presentarse a la reelección. Todos recordaremos los afanes de Leonel Fernández por evitar que Danilo Medina y, los que dentro del Comité Político del PLD le siguen, modificaran la Constitución para permitir nueva vez la reelección presidencial consecutiva. Sabemos que solo porque no pudieron evitarlo los leonelistas, con su líder a la cabeza, aceptaron lo inevitable. En este momento pareciera que estamos en las mismas: Leonel Fernández aspira volver y Danilo está impedido de aspirar. El papel jugado por la oposición antes, durante y después de las recién pasadas elecciones, no presagia cambios de fondo que modifiquen los escenarios actuales.  Salvo que ese esquema se altere significativamente, no nos extrañemos de alianzas de muchos de esos partidos derrotados agrupados por Leonel Fernández, en una eventual ruptura a lo interno del Partido de la Liberación Dominicana. Finalmente estaría el escenario de una ley que aplique una cirugía profunda al sistema de partidos y a una ley electoral políticamente pensada, pero para que eso ocurra hay que contar con el Presidente de la República y esta voluntad estará marcada por sus decisiones sobre el tema planteado al inicio de este articulo: Si el Presidente optará o no por la reelección. 30 de Mayo 2016

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