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06 de mayo del 2021

Política

Danilo y su proclividad al grupismo

Cristhian Jiménez. La proclividad al grupismo es tan aguda en Danilo Medina, que teniendo una organización “para él solo”, tras la salida de Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana, prefirió reforzar su grupo primario pese al daño que infringe a la calidad de la cúpula de mando. Medina cuenta votos y lealtades, desdeñando […]




Cristhian Jiménez.
La proclividad al grupismo es tan aguda en Danilo Medina, que teniendo una organización “para él solo”, tras la salida de Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana, prefirió reforzar su grupo primario pese al daño que infringe a la calidad de la cúpula de mando. Medina cuenta votos y lealtades, desdeñando la importancia de las ideas e iniciativas en el Comité Político. Desde hace años numerosos miembros suelen colocarse al servicio de la persona que firma los decretos en el Palacio Nacional. Lo lógico era privilegiar la meritocracia. Danilo se decantó por los incondicionales, sin importar su formación, y de paso premió a dirigentes que aceptaron legitimar el tortuoso proceso electivo en su grupo y los resultados de las primarias, dejando espacio para castigar a compañeros cercanos que rehusaron entregar la cabeza y que la intriga facciosa señaló como “dudosos”. El Presidente de la República y jefe del PLD llevó al CP a casi todos sus asistentes palaciegos, con la excepción de quien reunía mayores méritos técnicos y políticos: Gustavo Montalvo, ministro de la Presidencia. Algunos dicen que no se interesó. En la anterior “elección”, el mandatario había posibilitado la llegada al órgano político ejecutor de su álter ego, un compadre, su hermanita y un azorado ministro de su extrema confianza con quien volvería a sorprender meses después como candidato presidencial. Cuentan que en las reuniones la mayoría no ha pasado de los habituales afectuosos saludos. Algunos de los ascendidos deberían estar en una fila y después de un largo proceso de formación aspirar a ser miembros del Comité Central. Y quizá al CP en 20 años. Medina prefiere personas que ejecuten sus ideas y evita a quienes “amenacen” con ideas propias. Los que osan contradecirle se convierten en adversarios y en ocasiones enemigos, quienes son destituidos de cargos públicos o presionados con la realización de auditorías y ruidos mediáticos. Hay mucho miedo a decir lo que se piensa y sectores que han operado internamente como canalizadores de inquietudes y como grupos de presión hoy están disminuidos luego de servir a los dos “amos”. Medina los usó y los usa, pero parece que temiendo que se regeneren y se vuelvan contra él otra vez, fortalece su grupo primario lo que dificulta la cohesión necesaria para descontar ventaja en el puntero Luis Abinader. Todo esto se refleja en la estructuración de los equipos de campaña. No hay confianza. Al inicio del gobierno de Medina, el entonces dirigente peledeísta Franklin Almeyda dijo que en el Palacio Nacional faltaban miembros del Comité Político. Ahora sobran: Danilo introdujo la sede del Ejecutivo en el Comité Político.

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