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12 de abril del 2021

Opinión

“Democradura” de la RD

César Medina. Cuando oí hablar por primera vez de la separación e independencia de los poderes del Estado, mi sorpresa fue grande porque en aquel momento la moda era recordar el gobierno de mano dura de Trujillo y criticar los abusos políticos del régimen de Joaquín Balaguer. Como siempre, mencionaban al Poder Ejecutivo, el Legislativo […]




César Medina.
Cuando oí hablar por primera vez de la separación e independencia de los poderes del Estado, mi sorpresa fue grande porque en aquel momento la moda era recordar el gobierno de mano dura de Trujillo y criticar los abusos políticos del régimen de Joaquín Balaguer. Como siempre, mencionaban al Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial más la prensa como cuarto poder. En el gobierno de los doce años de Balaguer, fuera de él mismo, lo más sonado era la denuncia de su represión política a través de los medios de comunicación. Poco se habló del poder Legislativo. De hecho, en todas partes solo suena cuando le toca debatir alguna legislación de interés y a requerimiento del Poder Ejecutivo. La justicia no interfiere con el Poder Ejecutivo exceptuando casos puntuales en que la oposición recurre sus medidas legales y administrativas. En tanto árbitro de la sociedad, no es su función hacerlo por iniciativa propia. República Dominicana con uno de los sistemas políticos más presidencialistas, no registra historial de ese tipo de apelaciones. Donde los poderes del Estado funcionan es mejor llamarles contrapoderes porque lejos de proporcionar equilibrio, perturban y frenan al Poder Ejecutivo y a las naciones. Tales son los casos de los parlamentos de los Estados Unidos, Europa y, a veces, de América Latina. En USA los presupuestos anuales no son la norma sino la excepción, los hay hasta de una semana. Si no son aprobados por la Cámara de Representantes y la Cámara de Diputados, la Casa Blanca queda impedida hasta de pagar la nómina de los empleados federales. Llegaron a recusar a Bill Clinton y ahora están acechando a Donald Trump para cargárselo a la primera de cambio. ... Pero en Europa es mucho peor En Europa es peor. Los sufragios generales son más un mecanismo de consulta que de selección. El candidato más votado debe ser ratificado por el Congreso. Si no obtiene la mayoría absoluta tiene que concertar con otras bancadas políticas para ser confirmado, y si el pacto no se mantiene tampoco puede gobernar. Bélgica ha pasado años sin un gobernante definitivo. En Italia ha habido tantos últimamente que el único recordado es el paganini y el estrafalario Silvio Berlusconi. En España se vio cómo un estadista de la talla de Felipe González tuvo que abandonar el poder en el 1996 después de 13 años gobernando, porque el congreso de los diputados no le aprobó los presupuestos... ... El año pasado España repitió unas elecciones porque esa misma asamblea no pudo ratificar al ganador, Mariano Rajoy, en el primer intento. En algunos países de América Latina, luego de la desaparición de los regímenes de fuerza militares, los congresos también han hecho de las suyas. El primero en comenzar fue el parlamento de Brasil destituyendo a Fernando Collor de Mello en el 1992. Le siguió Venezuela desbancando a Carlos Andrés Pérez en el 1993. El congreso de Ecuador encadenó tres interrupciones. Destituyó a Abdalá Bucaram en 1997 por pintoresco; en el año 2000 Jamil Mahuad fue físicamente derrocado por un golpe militar y el congreso lo declaró cesante por “abandono” del puesto. Igual suerte corrió el coronel Lucio Gutiérrez en el 2005 por los mismos motivos. En el 2007 Correa fue elegido presidente del Ecuador, estabilizó la nación y se retiró en el 2017. ... Siguieron Paraguay y Brasil En el 2012 el congreso del Paraguay, asumiendo funciones eclesiásticas, destituyó al ex obispo presidente Fernando Lugo por simples líos de faldas disfrutados antes de ser electo. Recientemente, el congreso de Brasil recordó los viejos tiempos expulsando a la presidenta Dilma Rousseff por no aplicar correctamente una partida presupuestaria.  Que nadie se crea que el golpe de Estado es un asunto exclusivo de los militares de la guerra fría. Más bien es el recurso favorito de canibalismo político de las sociedades a las que ellos también pertenecen. ¡El comentario no es ocioso... Simplemente chequeen por aquí!

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