República Digital - Indotel Anuncio

14 de mayo del 2021

Opinión

Denuncias

Parece que la estrategia de Monchy Fadul, distinguido miembro de la OTAN peledeísta, de ponerse alante acusando a la oposición de la compra de cédulas, una práctica en la que el PLD ha hecho varias maestrías y graduándose con honores, no funcionó. Apenas 24 horas después, vemos al funcionario defendiéndose como gato boca arriba de […]




Parece que la estrategia de Monchy Fadul, distinguido miembro de la OTAN peledeísta, de ponerse alante acusando a la oposición de la compra de cédulas, una práctica en la que el PLD ha hecho varias maestrías y graduándose con honores, no funcionó. Apenas 24 horas después, vemos al funcionario defendiéndose como gato boca arriba de una acusación muy seria, que por sus implicaciones para nuestra vida democrática no puede dejarse en el aire ni a la libre interpretación. Hablando en su condición de Ministro de Interior y Policía, el señor Fadul desmintió ayer de manera categórica la denuncia de que funcionarios del gobierno, dirigentes del partido oficial y los principales jefes militares –con el Ministro de Defensa a la cabeza– se reunieron cerca de la Junta Central Electoral (JCE) para planificar el sabotaje del proceso electoral. “Eso es mentira. Es una falacia que solo existe en una mente febril”. La mente febril a la que se refiere es la de Rafael Núñez, vocero de la Fuerza del Pueblo, precisamente el partido al que acaba de acusar de urdir una trama para incriminar al PLD en la compra de cédulas el día de las elecciones. ¿Se trata de una relación causa y efecto? ¿O de dos mentes febriles haciendo denuncias a diestra y siniestra, sin aportar ninguna prueba y sin medir las consecuencias? Lo que menos nos conviene, faltando horas para las elecciones municipales del domingo, es una guerra de denuncias sin fundamento exacerbando las pasiones políticas, enrareciendo el ambiente y sembrando confusión y desconfianza entre los electores. Y es que por más descabellada o tremendista que pueda parecer la denuncia del vocero de la Fuerza del Pueblo no es prudente ni aconsejable descartarla del todo, ya que la experiencia nos ha enseñado que en este paraíso tropical, donde el día más claro y luminoso nos enchumba un aguacero, nuestros grandes demócratas suelen convertirse en pichones de dictadores cuando se mudan al Palacio Nacional.

Por: Claudio Acosta

Noticias destacadas