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21 de septiembre del 2020

Deportes

La carta de Neymar contra el racismo

El clásico entre el PSG y el Olympique de Marsella terminó en un escándalo con cinco expulsados en un partido calentísimo de principio a fin. Entre ellos, la grave acusación de racismo que Neymar acusó de haber recibido por parte de Álvaro González, el defensor español del OM. El brasileño fue expulsado por agredir con un coscorrón en […]




El clásico entre el PSG y el Olympique de Marsella terminó en un escándalo con cinco expulsados en un partido calentísimo de principio a fin. Entre ellos, la grave acusación de racismo que Neymar acusó de haber recibido por parte de Álvaro González, el defensor español del OM. El brasileño fue expulsado por agredir con un coscorrón en la cabeza al rival. Tras el partido, contó por qué lo agredió: "me dijo mono hijo de puta. Es un racista, por eso le pegué. Me arrepiento de no haberle pegado en la cara", dijo Ney. Más tarde, llegó el descaro de Álvaro, diciendo que "no existe lugar para el racismo. A veces hay que aprender a perder". En medio de acusaciones, el PSG salió a bancar públicamente a su jugador. Y Neymar también quiso expresar sus emociones a través de una carta en sus redes oficiales. Allí contó que se rebeló "porque los responsables no harían nada", que se equivocó en reaccionar, que aceptará el castigo pero que su rival también sea sancionado. Y dejó un mensaje profundo sobre el racismo.

Mirá la carta de Ney:

"Ayer me rebelé. Me castigaron con tarjeta roja porque quería golpear a alguien que me ofendía. Pensé que no podía salir sin hacer nada, porque me di cuenta de que los responsables no harían nada, no percibirían o lo ignorarían. Durante el partido quise responder como siempre, jugando al fútbol. Los hechos demuestran que no lo logré, me rebelé... En nuestro deporte, las agresiones, los insultos, palabras fuera de lugar, disputa, que no se puede ser cariñoso y entiendo que eso es parte del juego. Pero el prejuicio y la intolerancia son inaceptables. Yo soy negro. Hijo de negro. Nieto y bisnieto de negros. Tengo orgullo y no me veo diferente a nadie. Ayer quería que los responsables del juego (árbitro, auxiliares) se posicionaran de modo imparcial y entendieran que no cabe tal actitud prejuiciosa. Reflexionando y viendo tantas manifestaciones sobre lo que ocurrió, estoy triste por el sentimiento de odio que podemos provocar cuando nos rebelamos en un momento de calentura. ¿Debería haberlo ignorado? No lo sé todavía... Hoy, con la cabeza fría, respondo que sí. Pero a su debido tiempo mis compañeros y yo pedimos ayuda a los árbitros y nos ignoraron. ¡Este es el punto! Nosotros que estamos dentro del entretenimiento necesitamos reflexionar. Una acción llevó a una reacción y llegó donde llegó. Acepto mi castigo porque debería haber seguido el camino de la disputa limpia del fútbol. Espero, por otro lado, que el defensor sea castigado. El racismo existe. Existe. Pero tenemos que pararlo. No más. ¡Basta! El tipo fue un tonto. Yo también lo fui por dejarme llevar. Yo todavía tengo el privilegio de mantenerme con la cabeza levantada, pero todos necesitamos reflexionar que no toda las personas negras y blancas están en la misma condición. El daño de la confrontación puede ser desastroso para ambos lados, ya seas negro o blanco. No quiero y no deberíamos mezclar asignaturas, el color de piel no se elige. Ante Dios somos todos iguales. Ahora... ayer perdí me perdí en el juego y me faltó sabiduría. Estar en el centro de esta situación o ignorar un acto racista no va a ayudar. Lo sé. Pero pacificar este movimiento "anti racismo" es nuestra obligación para que los menos privilegiados naturalmente reciban su defensa. Nos vamos a encontrar nuevamente y, de mi parte, va a ser jugando al fútbol... ¡Quedate en paz! Quedate en paz! Vos sabés lo que dijiste... yo sé lo que hice... Más amor al mundo.

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