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12 de mayo del 2021

Opinión

Diga quiénes son peores: ¿corruptos o corruptores?

Raúl Pérez Peña (BACHO). Con más espuma que chocolate, sube el humazo del “tira y jala” entre un “leonelista” y un “danilista”, flotando una “borona” de 250,000 “jáquimas” que supuestamente recibe alguien y no por la izquierda. La denuncia resulta “pecata minuta”, si se tiene en cuenta que para los morados de alto copete las […]




Raúl Pérez Peña (BACHO).

Con más espuma que chocolate, sube el humazo del “tira y jala” entre un “leonelista” y un “danilista”, flotando una “borona” de 250,000 “jáquimas” que supuestamente recibe alguien y no por la izquierda.

La denuncia resulta “pecata minuta”, si se tiene en cuenta que para los morados de alto copete las 250,000 “maracas” apenas alcanzan para un viajecito en primera.

Por cierto que circula la anécdota de otro jerarca al que le atribuyen “llenar” dos carritos, sin advertir que una otrora empleada del mismo ministerio iba detrás, y lo exhortaba a seguir seleccionado y “echando” productos “de marca” en el carrito. Finalmente, el funcionario optó por dejar los dos carritos antes de llegar a caja. “A un pobre diablo no le pasaÖ”, comentó un chusco.

No es ofensivo, ni prostituye el lenguaje citar anécdotas de señores antiéticos en el “tren administrativo”.

En cualquier gobierno de la partidocracia, los corruptos son como sanguijuelas chupando recursos públicos.

Ahí es que la marrana “retuerce su extremidad”, con respeto absoluto para ambos géneros del ganado porcino. Porque succionar recursos del contribuyente es un delito de lesa patria. ¿O no?

Si le da una vuelta a la página, verá en el dorso, a los corruptores, que tienen su escalera de rangos.

Corruptora es también Odebrecht conocida  internacionalmente como matriarca del soborno y la perversión.

En casi todas las latitudes en que se mueve el dinero con intenciones ajenas a  fines legítimos, aparece quien da y quien pide. En la sigla politiquera de marras un alto dirigente dijo que donde hay quien compra, hay quien se vende.

De los dos protagonistas del intercambio verbal intermorado, habría que preguntarle a uno si no es cierto que en República Dominicana en el presente, existen quienes reciben dinero en su casa sin trabajar. Pero el otro actor deberá confirmar o negar, si es falso o verdadero, que con el dinero público se registra un arco iris de gestos “generosos”.

Como dice Amengual: Sea usted el Jurado.

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