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15 de abril del 2021

Opinión

Dinero a raudales

CÉSAR MEDINA. Un activista de la “marcha verde” en la región Sur denunció que fue asaltado y despojado de 60 mil pesos en efectivo que llevaba en el bolsillo largo del pantalón para pagar el autobús que transportó desde Barahona a los participantes en el desfile de Azua. Se trató, dijo Benjamín Batista, de un […]




CÉSAR MEDINA.
Un activista de la “marcha verde” en la región Sur denunció que fue asaltado y despojado de 60 mil pesos en efectivo que llevaba en el bolsillo largo del pantalón para pagar el autobús que transportó desde Barahona a los participantes en el desfile de Azua. Se trató, dijo Benjamín Batista, de un ataque selectivo con fines terroristas para amedrentar a los participantes en la protesta y para boicotear las marchas convocadas en reclamo “del cese de la corrupción y contra la impunidad”. Ese día los robos en Azua fueron abundantes lo mismo que los despojos de teléfonos celulares y otros actos de pillería comunes en las manifestaciones políticas callejeras donde los carteristas --“descuidistas”, les llama la Policía--, siempre hacen su agosto. Más que el robo de los 60 mil pesos en efectivo y los celulares, tanto a Batista como a otro activista de nombre Rafael Calderón, lo que llama la atención de ese hecho es que un dirigente de Barahona confesara que llevaba en el bolsillo esa suma de dinero para pagar el alquiler de un autobús que trasladó gente de Barahona a Azua. Aunque se había dicho que el acarreo de los manifestantes verdes se estaba llevando a cabo en unos 300 autobuses alquilados, nadie podía imaginarse que uno solo de ellos tuviera tan elevado costo. La ecuación elemental de multiplicar 300 autobuses por 60 mil pesos arroja el monto brutal de 18.0 millones de pesos que estaría costando una operación de esa magnitud. ... Pero eso no es todo  Más costosa todavía es la propaganda y el “material de promoción” que se utiliza para cada una de esas marchas. Se reparten veintenas de miles de camisetas que no sólo hay que ordenar su fabricación y luego enviarlas a imprimir, sino que también se entregan sombrillas, cachuchas, viseras y otros materiales propagandísticos de alto coste que deben ser financiados. Además, a los participantes se les entrega en el autobús un kit conteniendo un emparedado, gaseosa y una botellita de agua Y nada de eso les sale gratis a los organizadores de esas marchas sino que tienen que cubrirlo con recursos propios y en efectivo que se entregan varios días antes de la marcha a cada representante regional para que los distribuyan entre los coordinadores provinciales y éstos, a su vez, entre los activistas municipales. El material propagandístico --mayormente cachuchas y camisetas, porque las sombrillas se entregan con criterio selectivo--, comienzan a repartirse utilizando esa misma estructura desde dos días antes de la marcha, y en algunos casos van casa por casa para motivar a la gente a que participe. Es probable que mucha gente ande preguntándose de dónde sale tanto dinero Y hay que responderles: Pregúntenle a Sigfrido Pared, el director del DNI, que él tiene toda esa información Y algunas más. ... Debo una aclaración  Jimmy García Saviñón me escribe para hacerme una aclaración sobre un artículo anterior en relación a este mismo tema: “Hola, César: En tu columna de hoy cometes un desliz cuando te refieres a que en el entierro del presidente Antonio Guzmán le robaron la cartera a Jacobo Majluta. Fue al entonces jefe de la Policía, Paulino Reyes de León, a quien le robaron. “La confusión puede estar en el recibimiento de un viaje al exterior del presidente Jorge Blanco y al presidente interino, Manuel Bergés Chupani, le sustrajeron la cartera. Recuerda que como don Manuel Fernández Mármol había muerto, la Vicepresidencia estaba acéfala, y cuando Jorge Blanco salía de viaje, su cargo quedaba en manos de Bergés Chupani, que era presidente de la Suprema Corte”.

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