02 de agosto del 2021

Opinión

Dioses que ahora duermen

Orlando Gilorlandogil@claro.net.do/@orlandogildice Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez son los refe­rentes políticos que más fascinan y sus seguidores quisieran reproducir­se a su imagen y semejanza. Aunque como al Señor de la Palabra, po­dría decirse que lo honran con los labios, pero sus corazones están muy distantes. Ahora se tiene que a Peña […]




Orlando Gilorlandogil@claro.net.do/@orlandogildice

Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez son los refe­rentes políticos que más fascinan y sus seguidores quisieran reproducir­se a su imagen y semejanza.

Aunque como al Señor de la Palabra, po­dría decirse que lo honran con los labios, pero sus corazones están muy distantes.

Ahora se tiene que a Peña Gómez, quien — por decirlo de alguna manera — es el líder ad vitam del PRD, el PRM se lo toma y lo convierte en inspiración.

Se vio recientemente cómo el PRM cele­bró con mayor amplitud y esplendor una de sus fechas, y el PRD no se quedó atrás, pero tan pálido que ni el blanco de su color.

Igual sucede con la Fuerza del Pue­blo que designa con el nombre de Juan Bosch su congreso constitutivo, olvidan­do que el PLD fue su obra política más insigne.Con Joaquín Balaguer esas dis­putas no se realizan ni en el espacio ni en el tiempo, sino que todos siguen su impronta como si fuera el sol, capaz de iluminar y calentar los oscuros y fríos balcones de la política.

No obstante esa realidad ¿Pueden Bala­guer, Bosch y Peña Gómez alentar a los jó­venes que no los conocieron en vida y me­nos deben importarles muertos?

El punto parece ocioso, pero no lo es. Los partidos, todos, pero en especial los que tienen oportunidades o posibilidades de poder, deberán buscar el favor de los jóvenes.

Como también de las mujeres.

Ninguno puede crecer ni posicionar­se sin el concurso de los muchachos y de las muchachas, y si se observa el panora­ma de los partidos, dentro, o de la política, afuera, quedan a deber.

Con los jóvenes y con las mujeres, que debieran ser los primeros invitados a la mesa del banquete, sea en el partido o en el gobierno. La experiencia, sin embargo, es de migajas caídas al suelo.

Si no es con posiciones ¿ cómo pensar que serán convocados por quienes llame en el título de uno de mis libros Dioses que ahora duermen?

En estos días que discurren no serían lámparas que velan.

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